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8 iconos de estilo y sus cócteles favoritos

8 iconos de estilo y sus cócteles favoritos

Desde el cóctel de whisky escocés favorito de Marlon Brando hasta la suave y ahumada combinación emblemática de Miles Davis...

¿Qué tienen en común las grandes personalidades y los cócteles icónicos? ¿Una huella duradera en el público? ¿Un nombre pegadizo y fácil de recordar? ¿O simplemente mucho, muchísimo espíritu? Para los hombres de esta lista —una combinación digna de la mejor coctelería de actores, músicos, empresarios, políticos y artistas—, es un poco de todo. Desde JFK hasta Cary Grant, estos ocho personajes gozaron de un atractivo imperecedero, un gran sentido de la moda y su propio cóctel emblemático.

Y las bebidas de autor son elecciones muy personales. Con recetas perfeccionadas, modificadas y ajustadas como un traje a medida, este tipo de combinados puede causar tanta sensación y atraer tantas miradas como ciertas apuestas de estilo. Así que, si quieres poner en orden tu armario y tu mueble bar, sigue los pasos elegantes, aunque ligeramente tambaleantes, de estos hombres…

Serge Gainsbourg preparaba sus propios Gibsons

Gainsbourg era la viva imagen de la vida despreocupada. Llevaba trajes de tres piezas sin corbata ni calcetines, parecía no peinarse nunca y rara vez aparecía en una foto sin un cigarrillo colgando lánguidamente de los labios. De hecho, después del humo, lo que más solía pasar por los labios del actor era su cóctel favorito: el Gibson.

Puede que descorchara exclusivamente champán Krug, Champagne y que disfrutara tanto de los cócteles mint julep como de los bloody Mary, pero los Gibson de Gainsbourg (ginebra, vermú seco y una cebollita encurtida como guarnición) eran legendarios. El Hotel Amigo, en Bélgica, el alojamiento favorito del actor, le permitía colarse detrás de la barra para preparárselos él mismo. En una ocasión incluso grabó una clase magistral sobre cómo preparar el cóctel en el Hôtel Raphael de París.

Cary Grant sipped stingers on and off the screen

El actor angloamericano, aunque acabó estableciéndose en California, fue un baluarte de la moda británica durante toda su vida. Apasionado de Savile Row, Grant siempre vestía de manera impecable: ya fuera con traje o con prendas combinadas, lucía elegante, refinado y sumamente sofisticado, un poco como su cóctel favorito: el stinger.

Easily mixed, the stinger sees fine cognac paired with crème de menthe and decanted into a cocktail glass. It’s a society drink, one infused with opulent flavours and decadent digestif status. And Grant enjoyed the drink both off screen and on, quaffing them in 1940’s The Philadelphia Story and 1947’s The Bishop’s Wife. A decade later, in Kiss Them For Me, he even barks at the bartender: “A stinger… and keep them coming!”

Sammy Davis Jr. se emborrachaba con rusty nails

De hecho, todos los miembros del Rat Pack se emborrachaban a base de cócteles Rusty Nail. Pero, a diferencia de Sinatra, Martin y el resto de aquella pandilla de granujas, Davis Jr. nunca dio un paso en falso en cuestión de estilo. El cantante, siempre impecable con sus trajes, optaba por reinterpretaciones sutiles de los clásicos: un corte acampanado por aquí, un estampado discreto por allá. Era un inconformista, tanto delante del micrófono como lejos de él.

Y el rusty nail llevó este estilo de vida tan moderno un elegante paso más allá. Con un final aún más largo que las puntas del cuello de Davis Jr., es un cóctel elaborado mezclando Drambuie y whisky escocés. Ahumado y sofisticado, avivó las llamas de la cultura estadounidense del cóctel de mediados de siglo.

Marlon Brando era conocido por beber El Padrino

No te rías; es verdad. Pero Brando empezó a beber esta embriagadora mezcla de whisky escocés y amaretto antes de que recibiera su nombre. De hecho, fue la icónica interpretación del actor, con las mejillas rellenas, en el clásico de gánsteres de Francis Ford Coppola la que inspiró a Disaronno a bautizar esta popular bebida con su nombre cinematográfico.

Al parecer, Brando solía disfrutar de un Godfather después de ponerse uno de sus característicos esmóquines para las cenas formales. Según el expresentador de programas de entrevistas Dick Cavett, la bebida solo compartía el primer puesto entre las favoritas de Brando con la menos apetecible mezcla de Campari y zumo de naranja, pero esa historia no resulta ni de lejos tan interesante. Lo mejor es prepararlo con un whisky escocés de mezcla, ligeramente ahumado (los de malta única pueden eclipsar el sabor del amaretto).

Gianni Agnelli apreciaba el negroni, típicamente italiano

Al hijo mayor del industrial italiano Edoardo Agnelli le gustaban muchas cosas. La moda, por un lado. Las mujeres, por otro. Y los coches, como tercera pasión, con sus motores rugientes y su alto octanaje. Pero también la bebida. Y, como todo buen italiano, el presidente de Fiat sentía una pasión ardiente por su tierra natal, lo que hacía del negroni su cóctel predilecto.

Ya fuera abrochándose el reloj sobre el puño de la camisa, quitándose sus icónicas botas de montaña o simplemente disponiéndose a disfrutar de un largo almuerzo vestido de doble denim, la inclinación de Agnelli por aquel cóctel de color naranja intenso estaba sobradamente documentada. Incluso le dio a conocer el negroni a Jackie Kennedy cuando esta lo acompañó a navegar por la costa Amalfitana en 1962. Al parecer, ella sustituyó la ginebra por vodka, pero al menos él lo intentó…

A Peter Beard le gustaba un bull shot con sangre y sin florituras

Rough, ready and rugged, Peter Beard was an adventuring gent like no other. His style – practical and fashionable – established a jungle path followed by decades of aspiring explorers and safari style icons. His cocktail of choice was similarly simple: a short, sharp and exceedingly punchy hit of meaty, spicy alcohol.

It’s called the bull shot – and it’s as hard-nosed as it sounds. Like a smaller bloody Mary, it combines vodka, sherry and V8 vegetable juice with a host of herbs, sauces and spices, including black pepper, celery salt, dill, Tabasco and Worcestershire sauce. Unlike a bloody Mary, however, Beard’s drink of choice sits on a rich, soupy base of beef consommé. It’ll put hairs on your chest.

John F. Kennedy disfrutaba de los daiquiris de Jackie

JFK also liked a bloody Mary. Like Beard above, the 35th President of the United States famously put away glass-upon-glass of the brunch-ready beverage. But his favourite tipple? A simple rum daiquiri, mixed to a specific recipe invented by his wife, Jackie (when she wasn’t out sailing with Gianni ‘Negroni’ Agnelli…).

And Jack Kennedy was as selective about style as he was his cocktails. A king of skinny ties, natty knitwear and sunglasses, the president became a political style icon for the Swinging Sixties. And, after celebrating the 1960 election win in style (with a daiquiri), the new First Lady took her personal recipe to the White House, where she pinned it proudly on the kitchen wall for the staff to follow.

Miles Davis bebía al son de un Rob Roy

Elegante, moderno y seguro de sí mismo, el estilo de Miles Davis era tan experimental como su música. Pañuelos al cuello, piel sintética y trajes de Brooks Brothers retocados llenaban el armario del icono del jazz, mientras que en el bar de su casa tenía los ingredientes para preparar un Rob Roy. Elaborado con whisky escocés, vermú dulce y bíteres, era el cóctel perfecto para suavizar y aliviar su garganta después de arrancar a la trompeta una ráfaga de notas ásperas.

El trompetista de la era del swing Roy Eldridge —un músico que inspiró a artistas desde Davis hasta Dizzy Gillespie— llegó incluso a cosechar un éxito con «Old Rob Roy» en 1945, y el cóctel era todo un clásico en los clubes de jazz de Estados Unidos. Con su singular sabor dulce y ahumado, era la bebida ideal para este icono de la música.

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