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La forma más sencilla (y perfecta) de cocinar un costillar de cordero

La forma más sencilla (y perfecta) de cocinar un costillar de cordero

Con la llegada de los meses más luminosos y agradables, asegúrate de aprender los fundamentos para dominar este clásico primaveral

Con la primavera a la vuelta de la esquina, ha llegado el momento de dejar a un lado el cucharón de los contundentes guisos, ardientes como la lava, y dar un toque más acorde con la temporada a tus quehaceres culinarios, lo que a menudo implica encender la Big Green Egg y preparar un rodaballo a la barbacoa; hacerse con tallos de ruibarbo y espárragos; y, en general, apostar por platos más ligeros en la cocina. Los costillares de cordero son un alimento básico especialmente excelente en esta época del año, pero, al igual que un filete, pueden resultar algo difíciles de cocinar correctamente si no tienes muy claro cómo tratar este corte.

Tras hablar con algunos de los chefs más prestigiosos del Reino Unido —desde maestros con estrellas Michelin hasta referentes de la cocina local—, el consenso general fue que las modas de nueva hornada (el sellado inverso y el regreso de la máquina de cocción al vacío) no están a la altura de los métodos más básicos y sencillos para cocinar esta delicada pieza de carne. La recomendación general fue dejar que el sabor brillara por sí solo. Así que esto es lo que hay que hacer…

Image: Getty

Ingredientes

  • 1 costillar de cordero (pide a tu carnicero que lo prepare al estilo francés)
  • Sal
  • Pimienta

Preparación

  1. Precalienta el horno a 190 °C (gas 5)
  2. Cuando el horno haya alcanzado la temperatura adecuada, pon una sartén grande a fuego fuerte
  3. Salpimienta el cordero y colócalo en la sartén con la parte grasa hacia abajo
  4. Cocina hasta que esté dorado
  5. Dora el otro lado durante un minuto
  6. Coloca el cordero sobre una rejilla en una bandeja de horno e introdúcelo en el horno
  7. Transcurridos ocho minutos, introduzca una brocheta metálica cerca del hueso. Si se desea que la carne quede rosada (lo cual es preferible), la brocheta debe estar templada al tacto, pero no abrasadora. Si aún no está hecha, vuelva a meterla en el horno durante uno o dos minutos antes de comprobarla de nuevo.
  8. Retirar del horno, cubrir con papel de aluminio y dejar reposar durante al menos cinco minutos

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