
Breve historia de los coches reales
«Desmarcándose de la tradición del carruaje tirado por caballos, el príncipe Felipe demostró que conservó su sentido del humor hasta el final con su sobrio coche fúnebre Land Rover»
- Texto de: Rory FH Smith
Pocos respaldos superan el sello de aprobación real; por eso, los vehículos en los que eligen desplazarse la difunta reina, el actual rey y las personas estrechamente vinculadas a ellos tienen especial relevancia en el mundo del automóvil. En público, lo más habitual es ver a los Windsor en la parte trasera de una limusina de Estado hecha a medida y conducida por un chófer, o bien en un ornamentado carruaje tirado por caballos. Pero, lejos de las miradas indiscretas de la prensa y del público en general, ejercen su derecho a disfrutar de la carretera al volante de todo tipo de vehículos. He aquí lo mejor de lo mejor…
Limusina de Estado Bentley (2002)
Image: Getty
Encargado con motivo del Jubileo de Oro de la reina Isabel II, este Bentley totalmente personalizado y único trasladó tanto a Su Majestad como al duque de Edimburgo durante sus actos oficiales (aquí aparece fotografiado con el rey Carlos III). Diseñado con un «habitáculo acristalado panorámico» para ofrecer una mayor visibilidad desde el exterior, el coche mide más de 80 cm más que el Bentley Arnage en el que se basa. También es más ancho, y la línea del techo se elevó lo suficiente para que la reina Isabel pudiera entrar y salir del vehículo sin tener que agacharse. En el techo hay un punto de anclaje para colocar un escudo de armas iluminado, y también está equipado con luces azules intermitentes en el interior de la parrilla del radiador y el parachoques delantero para abrirse paso rápidamente entre el tráfico en caso necesario.
En el interior, el compartimento para el equipaje se diseñó a partir de las dimensiones del bolso favorito de la reina, y el fabricante textil británico Hield Brothers produjo el tejido de lana de cordero utilizado para tapizar los asientos traseros. El resto de la tapicería está confeccionado en el clásico cuero Connolly. Como cabría esperar, el habitáculo es resistente a las explosiones y puede sellarse herméticamente en caso de ataque con gas. No se ha dejado ningún detalle al azar: incluso los neumáticos están reforzados con Kevlar para garantizar que el Bentley pueda emprender una rápida huida en una situación de emergencia.
Aston Martin DB6 (1966)
Image: Getty
Aunque el príncipe Guillermo y Kate lo utilizaron como coche de bodas, el Aston Martin DB6 pertenece en realidad al rey Carlos III. Pese a su aspecto convencional, este DB6 se ha adaptado para funcionar con bioetanol producido a partir de residuos. «Ahora tengo coches eléctricos, pero ha sido muy difícil», declaró en una entrevista a la BBC. «Mi viejo Aston Martin, que tengo desde hace 51 años, funciona —aunque parezca increíble— con excedentes de vino blanco inglés y suero procedente de la elaboración del queso». La adaptación corrió a cargo de Green Fuels, una empresa con sede en Gloucestershire, y de RS Williams Ltd., especialista en vehículos clásicos de Aston Martin.
Audi Cabriolet (1994)
Como sabemos, la princesa de Gales marcaba tendencia en casi todo lo que hacía, y su elección de coches no fue una excepción. Después de que se la viera conduciendo su Audi Cabriolet descapotado por Londres en el verano de 1994, Audi informó de que las ventas del vehículo se habían duplicado. La princesa utilizó el coche desde marzo hasta julio de 1994, cuando lo devolvió a Dovercourt Audi, en St John’s Wood, con apenas 4.000 millas en el cuentakilómetros. Posteriormente, lo compró el comentarista político, locutor y escritor Ian Campbell Dale. El coche salió a subasta en 2020 con un precio estimado de entre 35.000 y 40.000 libras.
Ford Escort RS Turbo Serie 1 (1985)
Este clásico también era uno de los favoritos de la princesa de Gales, a quien se vio conduciéndolo con frecuencia en 1985. Encargado nuevo para la princesa y configurado según sus especificaciones, Ford lo entregó en color negro (mientras que todos los demás RS Turbo Serie 1 eran blancos). Por lo demás, conserva la configuración de serie, salvo por la radio instalada en la guantera, que la comunicaba con el agente de su escolta real. En 2022, el coche se vendió a un comprador británico por la asombrosa cifra de 722.500 libras.
Land Rover Defender (varios)
Image: Getty
Utilizado tanto en aventuras al aire libre por los alrededores de Balmoral como en visitas de Estado al extranjero e inspecciones militares, el querido Land Rover Defender (o Series I, II y III, como se conocía anteriormente) ha sido el pilar de la flota automovilística de la familia real desde que el rey Jorge VI encargó uno a finales de la década de 1940. Dado que la difunta reina aparecía a menudo fotografiada al volante de varios modelos Land Rover Series, está claro que este robusto vehículo de faros saltones era uno de sus favoritos.
Coche fúnebre Land Rover Td5 Defender 130 (2021)
Rompiendo con la tradición del carruaje tirado por caballos, el príncipe Felipe demostró que conservó su sentido del humor hasta el final con su práctico y sobrio coche fúnebre Land Rover, de inspiración militar y color verde bronce oscuro. Quizá fuera el transporte final perfecto para este intrépido exmilitar: el príncipe dedicó 16 años a diseñar el vehículo con vistas a su último viaje. Siempre preparado ante un posible fallo, el fabricante proporcionó tres unidades, por si se producía alguna avería de última hora ese día.
Range Rover (varios)
Image: Getty
Teniendo en cuenta que la relación de la familia real con Land Rover se remonta a varias décadas y abarca ya tres monarcas, sería descortés por su parte ignorar el todoterreno insignia del fabricante. Durante años, el Range Rover ha sido uno de los medios de transporte predilectos tanto de la realeza como de sus equipos de protección, gracias a que este vehículo robusto —pero lujoso— ofrece la combinación perfecta de estilo, comodidad y prestaciones.
Un modelo concreto de 2004, que perteneció a la reina, se vendió en una subasta en 2003 por la friolera de 132.750 libras. Lejos de ser un vehículo de serie, la división Special Vehicle Operations (SVO) de Land Rover lo acabó en color Epsom Green y lo equipó con una rejilla para los corgis, una parrilla delantera modificada para mejorar la seguridad, luces ocultas, estribos laterales traseros y asideros para que los miembros de la familia real pudieran subir fácilmente a la parte trasera. Con un peso de tres toneladas, también cuenta con un motor BMW V8 de 4,4 litros.
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