
Vuela alto: cómo combatir el desfase horario
Viajar de un lado a otro del mundo es una maravilla… hasta que el reloj biológico se desajusta. Aquí ofrecemos algunos consejos para limitar este azote de los viajes en avión.
- Texto de: Josh Lee
Empecemos por ajustar las expectativas: es bastante difícil evitar por completo el desfase horario cuando se viaja. Pasar de una zona horaria a otra resulta agotador, tanto mental como físicamente, ya que altera nuestro ritmo circadiano interno —el sistema que regula cuándo debemos estar alerta y cuándo debemos sentir cansancio—, por lo que es difícil evitar el efecto extenuante que puede provocar viajar de un lugar a otro en avión . Siendo realistas, se trata más bien de aprender a gestionarlo y, para limitar los estragos causados por este azote de los cielos, hay ciertas medidas que se pueden tomar. Las hemos recopilado a continuación.
Mantente hidratado
Las cabinas de los aviones son famosas por su ambiente seco, tanto que dejan la piel tan reseca como el sentido del humor de un inglés. Se sabe que la deshidratación agrava considerablemente el desfase horario, por lo que es importante mantener un buen nivel de hidratación. Te recomendamos que no dependas de las bebidas que sirven a bordo, ya que pueden ofrecerse de forma irregular y en pequeñas cantidades, incluso en las clases superiores. En su lugar, compra una botella y procura mantenerla llena durante el vuelo.
Ajusta tu horario en consecuencia
Una de las claves antes, durante y después del vuelo es adaptarse de forma lógica al huso horario de destino. En los días previos al vuelo, intenta modificar gradualmente tu horario de sueño para ajustarlo al nuevo huso horario: acuéstate entre 20 y 30 minutos antes cada noche si viajas hacia el oeste.
Durante el vuelo, te recomendamos ajustar el reloj a la zona horaria de destino y seguir ese horario para las comidas y el sueño. En los vuelos de larga distancia, intenta dormir durante la primera mitad y, en la medida de lo posible, evita la cafeína y el alcohol antes del despegue. Pon una alarma y despiértate 12 horas antes de la hora a la que tengas previsto acostarte en tu nueva zona horaria, y evita las siestas salvo que sean absolutamente necesarias.
Después, una vez que hayas llegado: «Programa las reuniones o eventos importantes en horarios que coincidan, en la medida de lo posible, con tu zona horaria anterior. Si viajas hacia el oeste, intenta que las reuniones sean más temprano; si viajas hacia el este, opta por celebrarlas más tarde».
Relájate durante el vuelo
Los asientos de avión no son precisamente lo más cómodo del mundo, e incluso las cabinas de primera clase suelen quedarse cortas frente a un buen colchón. Por eso, te recomendamos aumentar el nivel de confort llevando tus propios accesorios de primera calidad. Así, con un antifaz y una prenda de cachemira ultrasuave sobre la piel, caerás rendido y aterrizarás con un buen nivel de energía.
Aíslate del ruido
En caso de que no viajes en un vuelo chárter privado, no puedes saber con certeza quiénes serán tus compañeros de viaje: podría ser un tecnobro grabando notas de voz durante todo el trayecto de LAX a Heathrow; un recién nacido experimentando por primera vez cómo se le taponan los oídos; o un grupo de jóvenes de la generación Z hablando sin parar de The Traitors. Sea quien sea, lo mejor es aislarse con unos auriculares con cancelación de ruido; nada arruina más una agradable siesta arropado por la cachemira que un poco de ruido inoportuno.
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