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Cómo saber si estás en la friendzone

Cómo saber si estás en la friendzone

¿Te encuentras en una situación que está en una enorme zona gris? Echa un vistazo a estos puntos y quizá te convenga replantearte el escenario.

A todos nos ha pasado: te atrae tanto esa persona que ni siquiera te das cuenta de que ha levantado a tu alrededor la barrera de la amistad. Estás en el suave y extraño capullo de la friendzone. «Pero me presta mucha atención y busca mucho el contacto físico conmigo», dirás. Pues bien, caballeros, esta podría ser una señal inequívoca de que estáis en el purgatorio de las relaciones. Así que echad un vistazo a los siguientes puntos, tenedlos presentes la próxima vez que quedéis y quizá debáis replantearos la situación.

Contactas con esa persona para organizar unas copas o una cena, y acaba invitando a más gente

Si esto ocurre sin que lo hayáis acordado, estás ante la primera señal. La atracción suele generar un deseo de privacidad e intimidad a solas; que invite a todo el mundo podría significar que, en general, te ve como parte de su círculo de amistades.

No tienen ningún problema en que los veas con la ropa sudada del gimnasio, con ropa de estar por casa o con lo último que les queda en el armario antes de hacer la colada

Incluso las personas que menos se preocupan por su aspecto evitarían que alguien que les atrae —al menos al principio— las viera así. ¿Tú no lo harías? Lo mismo puede decirse si no tienen ningún reparo en cambiarse de ropa delante de ti: no, no están intentando seducirte (o eso creemos); lo más probable es que se sientan tan a gusto con vuestra amistad que no vean nada sexual ni insinuante en ello. (Además, si a estas alturas no tienen problema en hablar de sus deposiciones, enfermedades horribles, etc., tus posibilidades de conquistarles son muy, muy escasas).

Te hablan abiertamente de otras personas que les atraen

No, no es una forma manipuladora de darte celos (nos gustaría pensar que la gente no es tan poco sutil). Simplemente quieren contártelo de verdad —sus interacciones, las dudas, las posibilidades, la esperanza— porque… eres su amigo.

Habéis hecho un pacto: si a los 40 ninguno de los dos se ha casado, os casaréis entre vosotros

Es una idea un tanto manida. Si de verdad le gustas, ni se le ocurriría mencionar el matrimonio por miedo a espantarte; y lo de los 40 seguramente sea solo una forma de decir: «Si al entrar en la quinta década de mi vida estoy a solas con mi colección de Rod Stewart, mis cajas de camisetas de grupos y mis pensamientos extravagantes, casémonos por defecto. En plan, como último recurso, para que ninguno de los dos tenga que morir solo». O algo así…

Siempre haces lo que quieren

El amor tiene mucho que ver con llegar a acuerdos. ¿Siempre vas tú a su zona? ¿Ves sus series? ¿Comes lo que le apetece? ¿Siempre te adaptas a sus horarios? Si es así, quizá sea hora de reactivar tu antiguo perfil de Hinge.

Te llaman con apodos muy, muy platónicos

Hay una línea muy fina entre los apodos adorables y aquellos que no tienen ni pizca de romanticismo. Hemos oído algunos que matan cualquier atisbo de pasión —«patata», «colega», «amigo»— y que pertenecen claramente a esta última categoría.

Te encuentras consolándole después de una ruptura

No, no eres su caballero de brillante armadura: solo quieren llorar y desahogarse hablando. En ese momento, eres más bien alguien que les escucha.

Te dicen lo perfecto que eres... para otra persona

«Harías muy buena pareja con mi amiga Lucy» o «Dios mío, quiero presentarte a Dan; pegaríais mucho». A pesar de lo que puedas pensar, no están intentando que les propongas salir a ellos. De verdad quieren emparejarte con esas personas, porque son sus amigos, y tú también.

Te han dicho que eres como un hermano para ellos

Sí. Definitivamente te han mandado a la zona de amigos.

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