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Las modas que conviene evitar este enero (y todos los eneros)

Las modas que conviene evitar este enero (y todos los eneros)

Enero sin alcohol, nuevos idiomas, perfiles recién estrenados en apps de citas, «sinceridad» en Instagram… Estas son las modas que conviene evitar este Año Nuevo

No es cierto que solo la gente aburrida se aburra. Pero sí es cierto que solo la gente aburrida se vuelve aburrida en enero. ¡Toda esta templanza autoimpuesta y esta repentina superioridad moral! Ahórranoslo. Todos nos portamos fatal en diciembre. Pero eso de que ahora, cuando ya casi estamos en 2025, intentes mantenerte por encima de los demás resulta un poco pretencioso, ¿no te parece?

En fin, la única razón por la que enero parece tan deprimente es que todo el mundo se pasa el tiempo hablando de lo deprimente que es. El tiempo no es peor que en diciembre o febrero y, al menos, has tenido un pequeño descanso. Es una especie de campaña mundial de desprestigio para hacer que enero parezca peor que los demás meses. ¿Quién está detrás? ¿Agosto? ¿Septiembre? Ya que estamos, ¿podemos fiarnos de octubre? Dejad en paz a enero. Y, de paso, intentad pasarlo bien. Estas son las modas que deberíais evitar a toda costa durante el próximo mes.

Hacer el Enero Seco

Tengo la ligera sospecha de que quienes se regodean en sus eneros «secos» son precisamente quienes nunca disfrutaron de verdad de los meses «húmedos». Tú vuelve a refugiarte en tu Netflix y tus jerséis de punto grueso, colega; nosotros tenemos una fondue y unos cuantos arrumacos entre manos, muchas gracias.

Descargar una nueva aplicación de citas

Me enorgullece, aunque sea absurdo, no haber usado nunca de verdad una aplicación de citas. (Tampoco he tenido nunca una cita de verdad, pero eso no viene al caso). Es una actitud arrogante y autocomplaciente por mi parte, que solo nace de mis evidentes inseguridades y de una alarmante falta de fotos de perfil mínimamente aceptables. Pero, curiosamente, resulta reconfortante. Y ¿no es agradable que al menos una parte de tu vida no esté dominada por una pantalla?

Comprar una Nutribullet (etc.)

Sé que las Nutribullet probablemente estén ya muy pasadas de moda en lo que a aparatos saludables se refiere, pero merecen un desprecio especial por el ruido que suelen hacer en la cocina del piso de arriba todos los sábados por la mañana. No es más que una Magimix pretenciosa.

«Solo la gente aburrida se aburre en enero. ¡Toda esta templanza autoimpuesta y esta repentina superioridad moral! Ahórranoslo»

Comprometerse a aprender un nuevo idioma

Las personas políglotas suelen ser fascinantes, y es admirable que alguien decida sumergirse en una cultura o un país en su nivel más esencial: su lengua, sus palabrotas, sus 32 formas de decir «ligera brisa del norte».

Pero no es por eso por lo que la mayoría de la gente anuncia de repente que siempre ha querido aprender francés, ¿verdad? En realidad, es porque se imaginan que pronunciar correctamente bouillabaisse les hará parecer más cosmopolitas y elegantes, más cultos y mejores en la cama, en una especie de mezcla de Amelie con Chocolat y Eat-Pray-Love. No eres Vincent Cassel. Ni siquiera eres Vincent Van de Voort (una referencia un tanto rebuscada, sí, pero no se me ocurrió en ese momento ningún otro europeo regordete y con entradas. Aunque es buen jugador de dardos).

Publicar resúmenes deliberadamente sinceros del año que termina

La sinceridad está bien, y abrirse a los demás tampoco está mal, supongo, cuando se trata de gente que te quiere. Pero ahora está muy de moda en enero confesar todas tus penurias y defectos personales ante un auditorio imaginario de seguidores embelesados, en una especie de charla TED no solicitada sobre heridas abiertas y «crecimiento» personal. Ya conoces esos textos: llenos de falsa modestia sobre lo difícil que resulta tener un éxito tan descomunal y de confesiones —¡horror!— de que quizá no siempre seguiste la dieta californiana que mostrabas en tus historias de Instagram. Lo único más nauseabundo es dar las gracias a tus seguidores por formar parte de tu «viaje», imaginando que a todos nos interesa tu historia como si fueras Frodo Bolsón, Meghan Markle o aquella iguana que salió hace un par de años en un programa de David Attenborough. Esta clase de falsa deferencia y vulnerabilidad ostentosa resulta barata incluso en los concursantes de X Factor. Aquí tienes un propósito de Año Nuevo: guárdate tus pensamientos para ti.

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