
Coche de la semana: Land Rover OCTA
Superior quality is standard in the new Land Rover OCTA, taking the crown when buzzing above sand dunes or polishing off the SUV competition. Put simply: it’s another fine cut from the Coventry-based maker
- Texto de: Rory FH Smith
Hubo un tiempo en que un Land Rover era una herramienta. Lo utilizaban agricultores, bomberos y otras personas de mentalidad práctica, pero, en algún momento, cambió. Se refinó y, por el camino, perdió a algunos de sus seguidores más acostumbrados a mancharse las manos de grasa, al tiempo que conquistaba a un nuevo público que buscaba un coche capaz de atravesar un campo o un arroyo crecido, pero que también fuera un vehículo versátil tanto para la ciudad como para el campo.
Lanzado por primera vez en 2020, el «nuevo» Defender cumple esta función de maravilla: se desenvuelve con la misma soltura en Chelsea que en los Cairngorms y es más que capaz de llevar a toda la familia. Pero había un terreno que la versión de carretera aún no había conquistado oficialmente: el de las altas prestaciones. Durante años, el Defender fue como una navaja suiza sin, esto... navaja. La velocidad distaba mucho de ser su fuerte, sobre todo en un mundo dominado por los SUV de altas prestaciones. Quizá por eso Land Rover lanzó un Defender con un V8 biturbo de 4,4 litros, hibridación ligera y 626 CV: el OCTA.
Con una aceleración de 0 a 60 mph en 3,8 segundos y una velocidad máxima de 155 mph, la última incorporación a la familia Defender promete estar a la altura del imponente Ferrari F50 en la salida, aunque resulta bastante más práctica.
Se sitúa 28 mm más alto que un Defender convencional y cuenta con unos pasos de rueda más anchos y robustos para alojar esos enormes neumáticos de 33 pulgadas. Los paragolpes rediseñados ofrecen una mayor protección de los bajos y, gracias a un modo de conducción optimizado para rendir fuera del asfalto, el OCTA está más pensado para el Rally París-Dakar que para una concentración local de superdeportivos. Dicho esto, también puede acudir tranquilamente a una sin despeinarse.
El nombre se inspira en las ocho caras de un diamante, o «el mineral más duro y codiciado de la Tierra», según Land Rover, en alusión a su ambición de equilibrar, literalmente, lo agreste con lo refinado.
Aunque promete ser el Defender con mayores capacidades hasta la fecha cuando llegue a las carreteras —y fuera de ellas— en 2025, no escatima en lujos. En el interior hay nuevos asientos deportivos equipados con la tecnología de audio Body and Soul Seat de Land Rover, que permite al conductor y al acompañante sentir y escuchar la música. También cabe destacar los seis programas de bienestar «para ayudar a relajar a los ocupantes», así como para «mejorar las respuestas cognitivas» al recorrer Dartmoor o atravesar el cruce de Dartford.
¿El precio de todo esto? En torno a 145.300 £ por el OCTA «normal», aunque durante el primer año de producción se puede optar por un Edition One por 160.800 £, con pintura Faroe Green, interior caqui, detalles de fibra de carbono «troceada» y llantas forjadas de 20 pulgadas con neumáticos todoterreno. Y la certeza de que puedes competir prácticamente contra cualquier cosa, prácticamente en cualquier lugar.
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