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Whisky de la semana: One Cask at a Time «Highland Park 1996»

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One Cask at a Time

Whisky de la semana: One Cask at a Time «Highland Park 1996»

Con notas de suave caramelo, roble ahumado y algas saladas, no es de extrañar que este excepcional whisky escocés de 27 años haya recibido varios galardones destacados…

Pon el reloj en hora: ha llegado el momento de invertir en tu próxima gran botella de whisky. Y este excepcional Highland Park de 27 años, perteneciente a la impresionante colección de debut del embotellador independiente One Cask at a Time, es la elección perfecta. Destilado en 1996, es un sublime whisky escocés de las islas Orcadas que ya ha recibido reconocimiento internacional.

A principios de este año, el whisky se alzó tanto con el codiciado premio «Master» de los Global Scotch Whisky Masters como con una medalla de plata del International Wine & Spirit Competition (IWSC).

Pero cada whisky embotellado por One Cask at a Time es una rareza o una joya oculta; sus seis whiskies de malta de barrica única representan a algunas de las mejores destilerías de Escocia, entre ellas Ledaig y Auchentoshan. Además, los lanzamientos se dividen en tres series inspiradas en la relojería: Chronograph, Pendulum y Grandfather.

Cada trago de este whisky, el Highland Park 1996, está dulcemente impregnado de notas cálidas. Y las existencias son extremadamente limitadas: solo hay disponibles 187 botellas de esta expresión (y muchas de ellas ya han sido adquiridas y degustadas).

Hay mucho que apreciar en este whisky, pero la experiencia One Cask at a Time va más allá de la botella. Cada afortunado coleccionista también tiene acceso a un «Pasaporte de la botella», que le permite conocer a fondo los detalles de la botella elegida, ya sea información sobre la barrica, la historia de la destilería o las notas de cata, lo que nos lleva directamente (o con hielo, usted elige) al veredicto de Gentleman’s Journal sobre este singular whisky escocés añejado…

A la vista: Antes incluso de llegar al whisky escocés en sí, el estuche de presentación ya nos brinda todo un deleite. Fiel a los relojes que dan nombre a esta colección, la más excelsa de todas, cada botella de la gama Grandfather se presenta con elegancia en un estuche abierto de madera de veta oscura con detalles en bronce. El líquido es igualmente majestuoso: un dorado intenso y sugerente que, al servirse, deja unas lágrimas muy marcadas, promesa de profundidad y textura. Y, al no estar filtrado en frío, ese color es totalmente natural. Impresionante.

En nariz: ¿Por dónde empezar? Los aromas cumplen con creces la promesa de esos tonos vibrantes y llenos de vida. Pero no hay entre ellos empujones desagradables ni peleas de bar. Al contrario, las aparentemente innumerables notas y sabores se entrelazan en una armonía suave y cordial. Hay un bouquet marítimo y ahumado —salicornia, algas y una pizca de cristales de sal con la sequedad de las dunas—, pero también ralladura de limón y aceite de linaza, junto con un desfile de notas de postres bañados en Calvados, como peras escalfadas, miel de brezo y pan de plátano.

En boca: Al dar un sorbo, se descubre una historia de dos destilados. Por un lado, su graduación alcohólica relativamente baja, del 43,4 %, da paso con suavidad a un conjunto de notas más delicadas que apenas rozan las papilas: caramelo sedoso, roble ligeramente tostado y otro generoso hilo de esa miel de brezo. Pero, si se profundiza en su untuosa textura en boca, aún queda más por descubrir: aromas más incisivos de pimienta blanca y frutas tropicales ácidas. Y, una vez más, estos sabores encuentran el equilibrio, unidos por los matices especiados de la nuez moscada y la canela, y un susurro de humo de turba.

En el final: Déjalo persistir y las notas más intensas evolucionarán en la boca. Ese suave caramelo se convertirá en un tofe más denso; esas frutas ácidas se transformarán en mermelada de naranja. Y, bajo todo ello —a medida que el dulzor se desvanece y la marea se lleva la salinidad—, la turba va cobrando protagonismo hasta que, finalmente, solo quedan las brasas humeantes de una hoguera. Es hora de dar otro sorbo.

One Cask at a Time «Grandfather Highland Park 1996»

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