
Whisky de la semana: Guy Ritchie y Chase presentan «Rosemaund Farm Whisky»
El director inglés es accionista del último y audaz lanzamiento de la familia Chase, elaborado en su finca Rosemaund Farm. Gentleman’s Journal brinda por este whisky de malta de 10 años…
- Texto de: Jonathan Wells
Guy Ritchie sabe bien lo que es un buen whisky. En The Man from U.N.C.L.E, el director hizo que Henry Cavill alzara una copa de Johnnie Walker Black Label en una azotea italiana. En The Gentlemen, Hugh Grant se sirve una copa de Glenfarclas 1976 «Grant Edition». Y, en la serie que continúa la historia de esa película, Theo James decanta un Dalmore 25 con un entusiasmo igual de elegante y vivaz. ¿Y cuál será la próxima botella que aparecerá en una película de Ritchie? Probablemente será de Rosemaund Farm.
Propiedad de la familia Chase —la misma que está detrás del galardonado vodka—, el primer whisky de esta finca de Herefordshire es un single malt de 10 años, elaborado con cebada tradicional Maris Otter y creado por Tristan Stephenson, una figura de peso en la industria de los destilados. Ritchie se incorporó como accionista en 2024, después de que le presentaran a James Dashwood Chase.


«Mi socio, el restaurador Leonid Shutov, me presentó a la familia Chase en Rosemaund Farm», nos cuenta Ritchie. «Me atrajeron el espíritu aventurero de la familia y sus valores británicos, arraigados en la tradición y la cultura agrícola. Empecé a interesarme mucho por el whisky en torno a 2010, cuando me hice cargo del pub The Punch Bowl [en Mayfair]. Desde entonces, he estado esperando la oportunidad adecuada para formar parte de una marca que está redefiniendo el sector».
El nuevo destilado —y la propia Rosemaund Farm— puede que aparezca en los próximos proyectos de Ritchie, pero solo se pondrán a la venta 2.700 botellas de Rosemaund Farm Whisky (mediante un sistema especial de sorteo que se pone en marcha esta semana). Y Ritchie cuenta a Gentleman’s Journal que, aparte de en la gran pantalla, su lugar favorito para ver y degustar un whisky es allí donde se produce.

«Si hay un momento y un lugar ideales para beber whisky, es en la destilería», explica el director. «En el almacén de barricas y directamente de la barrica, a graduación de barrica. El espacio está impregnado de su aroma y su esencia. No hay nada comparable. Me transportó a mis viajes a las Highlands y a sus destilerías, donde probé whiskies seleccionados y cuidados durante décadas. Es una experiencia profundamente emotiva».
«El mejor momento y lugar para beber whisky es en la destilería…»
But how emotive is the experience of tasting Rosemaund Farm Whisky for the first time? Treated to an exclusive tasting of the latest Chase family launch, the first thing we noted of the spirit was how handsome it looked. Not only does the label evoke the distinctive frontage of Rosemaund Farm, and the stout barrel-shaped bottle offer a new silhouette for your back bar, but the liquid itself is deeper than many first-run releases from debut English whisky makers. Even at first glance, it smoulders with a richness and complexity of character — but this shouldn’t come as a surprise, given the involvement of a storyteller like Ritchie.

En nariz, resulta cálido e inconfundiblemente inglés. Evoca bucólicos bosquecillos de robles y ulmaria, o un plato de galletas de malta para acompañar el té. Se percibe un soplo invernal de canela y nuez moscada, con reminiscencias de bizcocho, y un toque de manzana ácida. En boca, esta refinada sequedad se intensifica, esparciendo por la lengua el picante de la pimienta negra recién molida y el calor del jengibre, antes de recuperar un matiz de esa malta dulce. El final se toma su tiempo, con frutos silvestres y una copita de tabaco, hasta desembocar en un cierre pausado y terroso.
Como en cualquier cata de whisky, la experiencia en su conjunto te lleva de viaje; uno que, como una película, tiene un principio, un nudo y un desenlace bien definidos. Sin embargo, a diferencia de un whisky escocés intenso y ahumado o de un bourbon estadounidense arrollador y espectacular, este es inconfundiblemente un whisky de la verde y apacible Inglaterra de Chase y Ritchie: de presentación impecable, carácter audaz sin complejos y enigmático hasta el final.
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