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Velocidad, olor y la lucha por el título

Velocidad, olor y la lucha por el título

Mientras George Russell persigue su primer título mundial de Fórmula 1, conocemos al piloto de Mercedes que combina una velocidad implacable con un estilo y una precisión impecables.

En este mundo hay dos George Russell. Uno es un británico educado, coleccionista de relojes, obsesionado con los perfumes y elegantemente vestido, capaz de describir con total seguridad el aroma de la costa de Mónaco. El otro es un deportista implacable que recientemente ha llevado su Mercedes a lo más alto del podio en una de las luchas por el título más reñidas de su vida. Lo sorprendente es lo poco que parecen diferenciarse ambos.

Y ser implacable es precisamente lo que hace falta para sobrevivir en la Fórmula 1 en 2026. Este año se produjo la mayor transformación que ha experimentado este deporte en toda una generación. La potencia se reparte ahora al 50 % entre el motor de combustión y el eléctrico, se ha introducido una nueva aerodinámica activa y se ha reconfigurado la parrilla, con la incorporación de Audi como equipo oficial y de Cadillac como undécima escudería. En resumen, el nivel de competencia acaba de subir un peldaño.

Los cambios reglamentarios de esta magnitud suelen alterar el orden establecido y favorecer a quienes se adaptan más rápido. Dado que el equipo Mercedes ha ganado siete de las últimas ocho carreras (en el momento de escribir estas líneas), cabe suponer que la escudería alemana se ha adaptado especialmente bien a las nuevas normas, con Russell y su compañero Kimi Antonelli atravesando una racha de éxitos considerable.

En cuanto a nuestro protagonista británico, ganó la prueba inaugural de la temporada en Australia saliendo desde la pole, encabezó un doblete de Mercedes y se puso líder del campeonato por primera vez en su carrera. Tras ocho pruebas, ocupa la segunda posición en el campeonato de pilotos, con dos victorias, cuatro poles y su racha de resultados más convincente hasta la fecha.

Pero no todo ha sido un camino de rosas. Una penalización de paso por boxes en Canadá le dejó fuera de los puntos y, según él mismo admitió, atravesó una complicada racha a mitad de temporada, cuando Mercedes perdió la ventaja que había mostrado al principio. Pero Russell, fiel a sí mismo, afronta el bajón como algo que hay que superar en lugar de quedarse lamentándolo, y tanto su segundo puesto en Barcelona como su contundente victoria en Austria dan buena prueba de ello.

En Austria, el piloto británico mantuvo a raya a Max Verstappen para recortarle diez puntos a su compañero de equipo y lograr la séptima victoria de su carrera en la F1, después de haber terminado segundo en Barcelona, junto a Lewis Hamilton y Lando Norris. El primer podio íntegramente británico desde 1968.

Con el Gran Premio de Gran Bretaña como próxima cita, Russell (por no hablar de los demás británicos) estará deseando repetir su actuación. Russell, en particular, tratará de prolongar su buen momento ante el medio millón de aficionados locales que se espera que llenen Silverstone durante el fin de semana de carreras. Hijo de un granjero de Norfolk, Russell siempre ha sentido un cariño especial por la carrera de casa. Pero, aunque durante su infancia se centró más en perfeccionar su pilotaje, siempre se ha sentido atraído por el glamur de la vida fuera de la pista.

«Recuerdo ver la F1 en la tele y fijarme en el increíble estilo de tantos pilotos, así que ese aspecto sí que me llamó la atención de algún modo», admite, rememorando los días en los que pilotar en la F1 no era más que un sueño. «Desde entonces, el deporte ha crecido muchísimo, al igual que yo, y ahora la moda desempeña un papel fundamental en mi vida, tanto dentro como fuera de la pista».

Ya plenamente acostumbrado al brillo y el glamour de la vida a toda velocidad, Russell ocupa una posición tan envidiable fuera de la pista como dentro de ella. Como uno de los grandes protagonistas de este deporte, puede elegir con total precisión con qué socios quiere asociarse. Al tiempo que su interés por el estilo ha ido creciendo a la par que su carrera, también lo ha hecho su aprecio por los productos que se sitúan en la cima de sus respectivos ámbitos. Su última alianza es con la casa de perfumes AMAFFI, una marca que le atrajo por motivos que resultarán familiares para cualquiera que siga su trayectoria al volante.

«Lo que valoro de la marca AMAFFI es su extraordinaria atención al detalle y su apuesta por una artesanía excelente e inigualable», afirma tras una sesión fotográfica en la costa esmeralda de Mónaco. «La precisión es una parte esencial tanto de mi mundo como del de AMAFFI. En muchos sentidos, la precisión forma parte de nuestra rutina». Para Russell, la velocidad y el aroma forman una combinación perfecta. Como piloto constantemente en el punto de mira, las primeras impresiones y la forma de comunicarse son importantes. «El aroma es una de esas cosas que la gente percibe de inmediato y que a menudo no olvida», explica. «Creo que el aroma transmite un mensaje, así que es otra forma de expresarse de manera intencionada».

Para Russell, no habrá tregua en cuanto a comunicación ni atención. Al menos, no este año. En 2026 seguirá firmemente en el foco mediático del deporte mientras continúa desarrollándose la que podría ser la temporada más importante de la vida del piloto de 28 años. El Campeonato de Pilotos, el premio que persigue desde aquellas tardes frente al televisor en Norfolk, pocas veces ha parecido tan a su alcance.

Ocupa la segunda posición, con solo su compañero de equipo por delante, y, tras una larga espera, el trabajo del equipo dentro de los límites del reglamento parece haber acabado por beneficiarle. Si todo se pone de cara en Silverstone y en las carreras posteriores, 2026 podría ser la temporada en la que Russell pase de aspirante a campeón. Pero si algo le ha enseñado su trayectoria, es a tener paciencia.

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