
Seis décadas a vela: celebrando los 60 años de Nautor Swan
Desde un pequeño astillero finlandés hasta algunos de los veleros más codiciados jamás construidos, Nautor Swan lleva 60 años demostrando que el rendimiento y la elegancia no tienen por qué ser incompatibles.
- Texto de: Harry Jarman
Tuve la suerte de crecer navegando. Y, como bien sabe cualquiera que pase suficiente tiempo entre barcos, poco a poco empiezas a conocer los nombres que importan. Aprendes a distinguir los distintos astilleros, los diseñadores, los grandes barcos de regatas y, con el tiempo, qué diferencia a un buen yate de uno verdaderamente excepcional. Para mí, siempre hubo un nombre que destacaba por encima de todos: Swan.
¿Por qué? Quizá Gianguido Girotti, consejero delegado de Nautor Swan, sea quien mejor lo explique: «Swan es el yate que todo navegante sueña con tener porque permite alcanzar logros tangibles: ganar regatas alrededor del mundo, navegar a cualquier lugar o competir al más alto nivel, siempre sin renunciar a la elegancia ni al rendimiento».
Esa combinación siempre ha estado en el corazón de Swan. Son yates construidos para navegar, y para hacerlo como es debido, pero también son objetos de una belleza extraordinaria. Los Swan poseen una elegancia discreta que siempre me ha atraído. No necesitan proclamar lo que son; entre los navegantes, el nombre habla por sí solo.

Swan 80
Este año, Nautor Swan celebra su 60.º aniversario, un logro extraordinario en cualquier sector, pero especialmente en la construcción de yates, un negocio que ha tenido que afrontar más dificultades de las que le corresponderían. Y, sin embargo, de algún modo, Swan sigue despertando hoy las mismas aspiraciones que cuando oí hablar de la marca por primera vez en mi adolescencia.
La historia comienza en 1966 en Pietarsaari, en la costa occidental de Finlandia, donde Pekka Koskenkylä fundó Nautor con una ambición maravillosamente sencilla: construir el mejor velero del mundo. El primer fruto de esa ambición fue el Swan 36. Diseñado por los legendarios arquitectos navales neoyorquinos Sparkman & Stephens, sentó las bases de una fórmula que Swan no ha dejado de perfeccionar desde entonces: un yate lo bastante rápido y marinero como para competir y cruzar océanos, sin que ello vaya en detrimento de su comodidad o elegancia.
El éxito no tardó en llegar. Sparkman & Stephens diseñaría aproximadamente los primeros 1.000 Swan, pero quizá el más importante fue el Swan 65. En 1974, Sayula II, propiedad del empresario mexicano Ramón Carlín y patroneado por él, ganó la primera edición de la Whitbread Round the World Race. Swan no se limitaba a construir hermosos yates, sino que construía embarcaciones capaces de afrontar las regatas más duras del mundo y ganarlas.
Tras un periodo de colaboración con Ron Holland, en 1981 comenzó otra relación decisiva con el arquitecto naval argentino Germán Frers. El primer yate que diseñó para el astillero fue el Swan 51, y sus diseños contribuirían a definir la estética moderna de Swan: funcional, de proporciones armoniosas y extraordinariamente ajena a las modas pasajeras.

Swan 128
Leonardo Ferragamo se convirtió en el único propietario de Swan en 1998, dando comienzo a otro capítulo importante, antes de que la empresa se incorporara al Grupo Sanlorenzo en 2024. Sin embargo, a pesar de todos esos cambios, la propuesta fundamental se ha mantenido notablemente constante.
El último Swan 51 demuestra cómo la empresa está empezando a replantearse la propulsión. Desarrollado junto con Oceanvolt, su sistema Dual Energy permite navegar a motor en modo totalmente eléctrico, utilizar un sistema híbrido e incluso regenerar electricidad mientras se navega a vela. A más de ocho nudos, el yate puede generar hasta 5 kW de potencia. Es una tecnología ingeniosa, pero, lo que es más importante, no interfiere con el motivo principal por el que se compra un Swan: navegar a vela.
Después llegó el nuevo Swan 80, que se presentó mundialmente en el Cannes Yachting Festival de aquel año. Frers volvió a diseñar el casco, mientras que Lucio Micheletti se encargó del estilo exterior y Misa Poggi, de los interiores. A este modelo se sumaron el Swan 73 y una familia completamente nueva de yates de crucero oceánico.

Swan 80


Swan 80 Interior
Sin embargo, quizá la mayor declaración de intenciones sea el Swan Alloy 44. Con 44 metros de eslora, este superyate de aluminio representa el inicio de un nuevo e importante capítulo, con diseño de Malcolm McKeon e interiores de Studio Liaigre.
El momento más emotivo del año del aniversario de Swan tuvo lugar en Porto Cervo. Más de 170 yates se dieron cita en septiembre para la Rolex Swan Cup. Entre ellos se encontraban el nuevo Swan 80 y el yate de 128 pies Be Cool. Pero el invitado de honor era bastante más pequeño: Tarantella, el primer Swan jamás construido, que volvió al agua tras una remodelación integral.

Swan 128
Había algo maravillosamente poético en que el primer Swan compartiera las mismas aguas con yates que representaban el futuro de la empresa, seis décadas después de su botadura. Me hizo muchísima ilusión estar allí.
Son yates para personas que sienten una auténtica pasión por la navegación. Son rápidos sin llegar a ser extremos, lujosos sin resultar ostentosos y cuentan con un diseño exquisito que no parece esforzarse demasiado. Transmiten una serena confianza, la certeza de que quien sabe, sabe.

Rolex Swan Cup
Para mí, eso convierte a un Swan en el yate de caballero por excelencia: elegante, capaz, discreto y construido con un propósito. El tipo de yate con el que uno se sentiría tan orgulloso de cruzar un océano como de llegar a bordo a Porto Cervo.
Soñaba con tener uno cuando era adolescente. Sesenta años después de que el primer Swan se hiciera a la mar, por desgracia, sigo soñando.



