
Cómo Thom Sweeney redefinió la sastrería británica moderna
Cuando Thom Sweeney se acerca a su vigésimo aniversario, sus fundadores reflexionan sobre la sastrería, la hospitalidad y el arte de cuidar a las personas.
- Texto de: Joseph Bullmore
En la última planta de la preciosa casa de Thom Sweeney en Old Burlington Street, en Mayfair, se encuentra un bar llamado Sol’s: un pequeño club perfectamente concebido para clientes, amigos y compañeros, que varias noches a la semana cobra vida con el murmullo de las conversaciones y el tintineo de las copas. Quizá esto refleje la forma en que Thom y Luke, cofundadores de la casa, entienden su negocio de sastrería: ante todo, como anfitriones y amigos; el equivalente sartorial de esos grandes camareros de hotel del continente, siempre prestos a ofrecer fuego, contar un chiste, dar un consejo o, sencillamente, preparar un martini excelente. El año que viene, Thom Sweeney cumplirá 20 años, tras una lenta pero constante trayectoria ascendente que comenzó en un sótano de Mayfair y la ha convertido en una de las mayores historias de éxito del estilo británico contemporáneo. Ambos aseguran que aún no tienen muy claro cómo lo celebrarán, pero saben que, sin duda, habrá buena comida y bebida.
Luke: Conocí el mundo de la sastrería de la mano de Timothy Everest cuando era muy joven. En aquella época, la sastrería no era un sector joven. En muchos sentidos, era muy anticuado y encorsetado.
Y cuando me presentaron a Thom por primera vez, pensé: «Vaya, otro joven interesado en la sastrería». En aquel momento se estaba formando como cortador y conectamos de inmediato. Procedíamos de entornos muy similares. Creo que fue cosa del destino que nos conociéramos en Timothy Everest.
Thom: De pequeño, recuerdo que mi abuelo siempre iba impecablemente vestido. Eso se me quedó grabado: siempre cuidaba mucho su aspecto y la impresión que daba. Y luego, si a los nueve años iba a comprarme unas botas de fútbol, me fijaba muchísimo en los colores, el diseño y la confección. Ese interés pasó después a las zapatillas y, más tarde, a las camisas, pero siempre valorando cómo se sentían al llevarlas y cómo estaban hechas.
Luke: Nuestro primer local estaba en Stratford Place, una calle sin salida en el lado menos favorecido de Oxford Street. Acabamos alquilando una habitación muy pequeña. El alquiler era de 500 libras al mes. Teníamos un espejo y una mesa de corte donde Thom cortaba, mientras yo tomaba medidas y hacía las pruebas a los clientes. Allí trabajaba un sastre que confeccionaba las chaquetas a mano. Ese fue el primer local de Thom Sweeney. Probablemente era el sótano menos glamuroso de Mayfair. Había humedad en las paredes y no era gran cosa, pero conseguimos sacarlo adelante.
Luke: En cierto modo, Savile Row es algo que debemos cuidar. No podemos perder de vista su importancia para Londres y para la proyección internacional del Reino Unido. Creo que atravesará altibajos como cualquier marca, si es que podemos llamarla así. Pero creo que debemos protegerla y sentirnos orgullosos de ella.
Thom: Creo que los británicos hacen un buen papel en lo que a estilo se refiere. Pensemos, por ejemplo, en el rey Carlos cuando viaja al extranjero: no es solo su aspecto, sino también su porte. La elegancia que puede llegar a tener un británico bien vestido es extraordinaria. Creo que por eso gozamos de tan buena reputación allá donde vamos. Y eso nos ha beneficiado mucho.
Luke: I always say to our guys that work in our stores: we’re in the same business as hospitality, restaurants or hotels. We’re in the business of taking care of people, making them feel good, and giving them the best experience we can. The idea of Sol’s is very, very close to our heart. It’s something we’re integrating into our business very subtly and slowly. It was Thom’s idea, actually, when we first opened our shop on Old Burlington Street. We had this top floor of the townhouse that we didn’t know what to do with. Thom said, “Why don’t we turn it into a little club-room for our customers and take care of them?” We decided to name it Sol’s, after my father-in-law, who had just passed away and was very close to us. He mentored us in many ways. It felt fitting. He was a great South African hotelier; a great hospitality guy.
Thom: En muchos sentidos, podría decirse que parte de su carácter siempre estuvo presente en la empresa. Sol nos dio uno de los lemas que repetimos mucho al personal de la tienda: «Dejad al cliente con la boca abierta». En definitiva, ese es nuestro trabajo.
Luke: My dad was also an immaculately dressed bloke, and he’d always say to me, “It’s okay to be skint, but not okay to look skint.” I say that to my staff if their shoes are not polished or their shirt’s not pressed.
Thom: La empresa cumple 20 años el año que viene, pero la verdad es que siempre tendemos a mirar hacia delante, aunque suene a tópico; cuando miras demasiado hacia atrás, empiezas a sentirte viejo. Da la sensación de que aún queda muchísimo por hacer.
Luke: El mundo es un lugar de locos, y las cosas pueden suceder y cambiar muy deprisa. No conviene obsesionarse demasiado con las tiendas ni con las fechas. Pero creo que ahora vamos a llegar bastante rápido a tener entre siete y diez espacios, y el negocio del prêt-à-porter nos ha brindado esa oportunidad de crecer. Evidentemente, la sastrería a medida es el corazón de la empresa, algo que protegeremos, cuidaremos y defenderemos siempre, porque está en nuestro ADN y es nuestra razón de ser. Así que no sé dónde estaremos dentro de 20 años. Espero que vivos… ¡Sería un buen comienzo!


