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Cómo disfrutar de un fin de semana perfecto en los Cotswolds

Cómo disfrutar de un fin de semana perfecto en los Cotswolds

En busca de una escapada primaveral, Gentleman’s Journal se dirige a la región más bucólica de Inglaterra, haciendo parada en destinos como Daylesford Farm, todo ello al volante de un Polestar 4

El comienzo del año siempre se hace cuesta arriba. La oscuridad parece permanente, la carga de trabajo no da tregua y el verano parece quedar a una eternidad. Por eso, en Gentleman’s Journal, decidimos escaparnos a los Cotswolds, quizá la representación más bucólica de la gloriosa campiña inglesa, con su sucesión de pueblos medievales, sus hermosas extensiones de prados y su encantadora arquitectura de piedra caliza. Y, algo también muy importante, es el lugar perfecto para disfrutar de largos y tranquilos trayectos en coche que ayudan a despejar la mente. El encargado de plasmar este viaje —la primera entrega de nuestra serie sobre conducción, en la que buscamos la escapada perfecta de la vida urbana— fue el videógrafo y modelo Toby Watkins, que recorrió esta región rural al volante de un Polestar 4.

Elegante y de líneas depuradas, tan propias del diseño escandinavo, el SUV cupé eléctrico de la marca sueca era la elección obvia para el viaje, gracias a su tiempo de carga de 30 minutos, una autonomía de hasta 385 millas y un techo de cristal electrocrómico que difumina la frontera entre el exterior y el interior para ofrecer una experiencia más inmersiva.

El sábado por la mañana, Watkins partió rumbo a Daylesford Farm —un destino conocido por sus productos ecológicos y su ambiente rústico— para disfrutar de un almuerzo ligero, antes de aparcar en la cercana Quince Cottage, donde el exterior gótico de estilo Tudor da paso a un interior cálido y hogareño, repleto de piedra, vigas de madera y rincones acogedores. Por la tarde, Watkins exploró los alrededores en el Polestar 4, pasando por la recóndita localidad de Kingham y la ciudad comercial de Chipping Norton. The Fox at Oddington, un moderno pub británico, fue el escenario elegido para la velada, donde el filete y el confit de pato estuvieron acompañados de un servicio impecable.

El segundo día, se hizo un breve trayecto en coche hasta The Club by Bamford, un centro de bienestar que adopta un enfoque holístico de la salud. Se jugó el preceptivo partido de Padel Shift; se fue directo al gimnasio de 340 m² y al spa prémium; hubo una sesión de crioterapia de alta tecnología; y se repusieron fuerzas a la hora del almuerzo mientras se contemplaban los idílicos terrenos del club.

Después de pasar otra tarde poniendo a prueba el Polestar 4, llegó el momento de disfrutar de una velada junto al fuego. «La experiencia de conducción fue muy elegante», afirma Watkins. «No había mandos de más, lo que contribuía a que todo resultara depurado. Detalles aparentemente pequeños, como que los retrovisores se inclinen al dar marcha atrás, hacían que todo fuera muy sencillo. Aunque el coche es relativamente grande, se conduce de maravilla y se sentía ágil al recorrer estrechas carreteras rurales. Fue un auténtico placer conducirlo».

Baste decir que fue un fin de semana muy bien aprovechado: unos cuantos kilómetros de conducción fluida a bordo de un Polestar, comida excelente, algo de descanso y, en definitiva, una mente completamente despejada.

Quince Cottage

The Fox at Oddington

The Club by Bamford

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