Giles Coren revela lo que piensa de verdad sobre los «caviar bumps», el foie gras y… Giles Coren
«O bien he sacado el máximo partido a un talento bastante escaso, o bien he desperdiciado uno enorme. Y no sé cuál de las dos cosas»
- Texto de: Giles
Una de las cosas más nauseabundas de Twitter es esa solemne aclaración legal que la gente se siente obligada a poner en su biografía —«Todas las opiniones son mías»—, como si fueran el secretario general de las Naciones Unidas o el consejero delegado de Goldman Sachs y no, ya sabes, un actor de pantomima en paro que una vez consiguió que James O’Brien le atendiera una llamada. Giles Coren ya no está en Twitter, lo cual es bueno, porque «mi trabajo consiste en expresar una opinión, pero no necesariamente mi propia opinión», afirma. Al fin y al cabo, «¿qué clase de lunático tendría tres opiniones de las que pudiera sacar 1000 palabras todas y cada una de las semanas?». No obstante, en un episodio reciente del Gentleman’s Journal Podcast, le pedimos al crítico gastronómico que improvisara algunas opiniones sobre la marcha.
…Patatas fritas cocinadas tres veces, Grasientas y asquerosas. No funcionan, la verdad. Se le ocurrió a Heston y era una buena idea —una idea antigua—: primero las cueces un poco, luego las fríes y después las vuelves a freír. Pero ya pueden irse a la mierda, y mis hijos no se las comen. Patatas fritas finitas, con sal y kétchup: eso sí que está bien.
…Twitter, Es bastante divertido que Elon Musk acabe de comprarlo. Me gustaría bastante que solo estuviéramos Elon Musk, Donald Trump y yo. Así parecería yo el sensato y buena persona.
…La palabra «proustiano», Dios mío. ¡No! Nadie sabe lo que significa. A. A. Gill, que en paz descanse, nunca había leído a Proust y aun así usaba la palabra. Otros críticos gastronómicos la utilizan y dicen: «Le di un bocado y me sobrevino una especie de arrebato proustiano». Es una exageración, y esa gente jamás de los jamases lo ha leído. Lo que ocurrió con Proust es que mojó la magdalena en el té aromático, y es el olor lo que lo transporta físicamente al recuerdo. No tiene absolutamente nada que ver con comerse una bolsa de Monster Munch y acordarse de cuando uno tenía 12 años.
…El Wolseley, Una auténtica tragedia. Ahora ya no puedo ir.
…Keith McNally, Creo que él y James Corden están hechos el uno para el otro.
…Foie gras, creo que ya no se debería comer, y yo no lo como.
…Caviar «a cucharadas» [1], me entristeció ver que se había convertido en un meme. Llevo años comiéndolo así. Lo aprendí de Matthew Freud, que solía organizar unas fiestas de Navidad en las que había un kilo de caviar beluga allí puesto. Montaba unas fiestas increíbles con Geldof, Cameron, Blair y Madonna, y yo entraba y decía: «Muy bien, Matt, ¿dónde está el caviar?». Entonces iba directo hacia allí y comía hasta vomitar.
The Wolseley
Sexy Fish
…Patatas asadas, Lo mejor del mundo. La receta de mi familia consiste en meterla en el horno a máxima potencia. Esperas hasta que esté hecha y luego la dejas otra media hora, hasta que el vecino haya llamado a los bomberos. Entonces la sacas, la rompes de un martillazo y te la comes con un montón de Lurpak y sal. Sabe a noche de hogueras de los años setenta.
…Sexy Fish, Nunca me he follado a un pez. Casi todo lo demás sí.
…Champán, dejé de beberlo durante una temporada, aunque no sé si fue un poco por adoptar una postura. Me gusta bastante el champán de añada, pero no el champán demasiado añejo. Y siempre preferiría una cerveza bien fría. Siempre.
…Simpsons Tavern, Hay que salvarlo, y creo que quizá lo consigamos. Me encanta este sitio. Si desaparece, habremos perdido algo. Es como si se llevaran Lord’s. ¿Qué sentido tendría jugar al críquet? Si Simpsons desaparece, los demás restaurantes dejan de tener importancia. Unos propietarios expatriados lo han llevado a la ruina, y creo que posiblemente fue una decisión tomada para cubrir el expediente por un hombre tumbado en una hamaca en las Bermudas que no era consciente de lo que estaba haciendo. Espero que consigamos recaudar las 400.000 libras necesarias para salvarlo. Ya hemos reunido una cuarta parte. Me gustaría pensar que ese sería mi legado. Ya he cerrado bastantes restaurantes; me gustaría mantener este abierto.
…Gordon Ramsay, Un tipo muy majo.
…La langosta, está sobrevalorada. Si hay miles flotando en el mar y basta con alargar la mano, abrir una por la mitad, echarla a la parrilla y comérsela con mantequilla, ajo y una cerveza bien fría, estupendo. Pero rellenarla de foie gras y comérsela en Mayfair resulta un tanto desagradable.
…A. A. Gill, Lo echo muchísimo de menos. Adrian era muy bueno. Y, tras su muerte, Adrian ha alcanzado una posteridad que se merecía con creces, como una especie de figura a lo Kurt Cobain, en la que todo el mundo ha olvidado el 95 % de las cosas que producía sin más por dinero, lo cual nos da esperanzas a todos. Escribió media docena de artículos brillantes, 50 muy, muy buenos, tenía un maravilloso don para las palabras, contaba chistes desternillantes… y es una pena que ya no esté aquí.
…Los correctores, La realidad es que ya no queda ninguno. Me enfadé muchísimo con uno que no era muy bueno. Lo he defendido muchísimas veces. Yo solo tenía 30 años y el tipo con el que me escribía era superior a mí. Era pésimo en su trabajo y poco después dejó el sector, y menos mal. Metía mano en textos que no entendía, y eso no debería ocurrir. Se supone que los escritores deben mostrar deferencia hacia los correctores. Trabajar con uno bueno es un privilegio y una maravilla. Pero he escrito cuatro millones de palabras a lo largo de mi carrera y nunca he entregado un texto con una falta de ortografía ni un error gramatical. Así que limítate a coger mi artículo y publicarlo en el periódico.
…Giles Coren, Me resulta muy difícil saberlo. O bien he sacado el máximo partido a un talento bastante modesto, o bien he desperdiciado un talento enorme. Y no sé cuál de las dos cosas es.
[1] La moda del «bump», popularizada por figuras como Diplo y uno de los platos estrella del moderno restaurante Miro de Mayfair, consiste en degustar las huevas de pescado directamente del dorso de la mano, como se hace con otras sustancias caras.
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