
Pat Riley tuvo el mejor vestuario de la historia del deporte
El exentrenador de los Lakers dirigió desde la banda con una indumentaria que le daba la seguridad de un banquero de Wall Street
- Texto de: Zak Maoui
En 2025, quienes acaparan todas las miradas en la NBA son los jugadores que driblan y lanzan a canasta en las pistas de baloncesto. Además de sus mates, tenemos a LeBron James atrayendo la atención de los grandes medios con los Lakers, luciendo un conjunto llamativo tras otro aún más llamativo (normalmente de Louis Vuitton y Amiri), y a Jaylen Brown, vestido de Gucci y Prada, encestando para los Boston Celtics. Con todos los respetos, los jugadores que baten récords son casi tan conocidos por sus looks en el túnel como por sus jugadas en la cancha.
Pero en la década de 1980 era Pat Riley quien dominaba la escena. Gracias a la admirada serenidad que mostraba a pie de pista, Riley se convirtió en uno de los mejores entrenadores del mundo, con una trayectoria de 27 años legendarios en la que ganó cinco Finales de la NBA y fue elegido tres veces Entrenador del Año de la NBA. Sin embargo, Riley les robaba el protagonismo a los jugadores que dirigía en la cancha (Magic Johnson, Kareem Abdul-Jabbar y compañía) tanto por su forma de vestir como por su actitud y sus habilidades. El llamado «Padrino de la NBA» se hizo famoso, al igual que los jugadores que dominan hoy la competición, por su impecable sentido del estilo, algo nunca visto hasta entonces en la NBA.
Riley, que tenía unos 36 años cuando se convirtió en entrenador jefe de Los Angeles Lakers en 1981, sentía predilección por las camisas de vestir a medida de Savile Row, mientras que lucía los trajes de Giorgio Armani que marcaron las décadas de los setenta y los ochenta. Si Richard Gere, célebre por American Gigolo, se convirtió en la imagen de Armani en la industria cinematográfica y más allá, Riley fue el representante de la marca italiana en el mundo del deporte.
Sus chaquetas de traje, que llevaba en tonos neutros como crudo, marfil, azul marino y gris piedra, tenían hombros marcados y un corte más largo. Los pantalones eran de talle alto, se asentaban unos dos centímetros y medio por encima del hueso de la cadera y presentaban un ligero bajo acampanado, similar al de los pantalones que llevarían Serge Gainsbourg o Yves Saint Laurent, dos de los franceses con más estilo del siglo XX. Las corbatas de Riley —de rayas, estampadas, en amarillo mantequilla y rosa, y casi nunca lisas— eran igual de llamativas y aportaban más personalidad y carácter a sus trajes. Su dominio de los cinturones tampoco tenía rival, y combinaba trajes spezzato de inspiración italiana con modelos de cuero de estilo wéstern, con hebillas y cierres metálicos, y cinturones trenzados.
«Intentaba crear, no una marca, sino una imagen de cómo debía lucir un entrenador en la banda. Y lo conseguí», afirmó el entrenador (https://www.youtube.com/watch?v=9ig4U6TYs8Q&t=790s) durante una aparición en LeBatardShow. «Creo que todos los entrenadores deberían comportarse como corresponde si dirigen la parte más importante de la construcción de una organización multimillonaria. Su cara visible no solo tiene que presentarse de una manera que inspire respeto, sino también hacerlo en las ruedas de prensa y en todo lo demás». En resumen, Riley se inspiró en los directores ejecutivos y los financieros de Wall Street para crear su propio estilo a pie de pista.
Y es un estilo que ha trascendido los límites de las décadas en las que ocupó la banda. Hoy resulta más que evidente que Pat Riley, consciente o inconscientemente, inspira a los grandes nombres de la moda masculina. La colección masculina Primavera/Verano 2025 de Anthony Vaccarello para Saint Laurent, presentada mediante un sofisticado lookbook, incluía las americanas de hombros anchos en tonos neutros y las camisas de rayas con corbata que Riley convirtió en su uniforme. Había americanas rosas combinadas con otras de color crema. Mientras tanto, Husbands Paris, la firma de culto que solo conocen los entendidos y que viste a empresarios franceses y a elegantísimos editores de moda, ha convertido en su sello distintivo las hombreras y los pantalones de corte bootcut, talle alto y pinzas delanteras. Celine, bajo la dirección del antiguo director creativo Hedi Slimane, construyó una imagen basada en pantalones ligeramente acampanados y americanas oversize, al estilo Gainsbourg.
¿Podría tener Pat Riley el mejor estilo de la historia del deporte, o al menos el más perdurable? Sería difícil encontrar a alguien con un armario tan bueno como el suyo.
Ahora lee una entrevista con el deportista Charles Leclerc
Hazte miembro de Gentleman’s Journal. Descubre más aquí.


