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Drogas para Gucci y dinero gratis

Drogas para Gucci y dinero gratis

Es el delito que permite que existan todos los demás delitos, afirma Oliver Bullough en un nuevo libro excelente. Entonces, ¿por qué se nos da tan mal combatir —y hablar de— el blanqueo de capitales?

El pasado agosto, en la boda de un amigo, me senté junto a un tipo al que hacía poco le habían entregado un millón de libras en una bolsa de deporte. En las carreras, a principios de aquel verano, un socio muy adinerado del tipo le había pedido que hiciera una apuesta descomunal por un caballo sin ninguna posibilidad, solo por diversión… y el caballo había ganado. Al volver poco después a la ventanilla de apuestas, donde el empleado se había quedado lívido, mi nuevo amigo se enteró de que el corredor de apuestas no podía pagarle de inmediato de ninguna manera (y, de hecho, que aquella pérdida podía dejarlo sin blanca durante toda la temporada), pero que quizá hubiera una solución, siempre y cuando pudiera abonárselo íntegramente en efectivo más adelante esa misma semana. Así que, sentado en el vestíbulo de un hotel de Mayfair el miércoles siguiente, el tipo recibió de manos de un hombre que se negaba a quitarse las gafas de sol una bolsa North Face a reventar de billetes, y no tardó en descubrir el evidente origen del dinero. «Redes de narcotráfico», dijo el señor Rayban. «Blanqueo de dinero».

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