
Cómo los hermanos Berrow crearon una promotora diferente
Junto a su hermano, Monty Berrow dirige una empresa familiar que está redefiniendo discretamente las viviendas de lujo en las Islas Baleares, creando propiedades marcadas por la artesanía, el legado y el entorno...
- Texto de: Jonathan Wells
Durante el primer año completo que Monty Berrow pasó en Mallorca, aprendió dos idiomas. Uno fue el español. El otro, la construcción.
Recién graduado en una universidad estadounidense, Berrow llegó a Baleares para ayudar a su hermano mayor, Archie, a reformar una casa adosada abandonada en el soleado Sóller. Archie, que por entonces trabajaba en el sector náutico, había comprado el inmueble en ruinas como proyecto paralelo. Monty pensaba quedarse uno o dos meses echando una mano antes de «quizá buscar trabajo de nuevo en Inglaterra».
En lugar de eso, los hermanos sentaron sin querer las bases de lo que acabaría convirtiéndose en Berrow, un estudio familiar de diseño arquitectónico y construcción que, desde hace casi una década, se ha ido labrando un nombre en las Baleares. «No había ningún plan de crear una empresa de promoción inmobiliaria», afirma Berrow. «Era solo un proyecto, para ver adónde nos llevaba».

Monty Berrow

Archie Berrow
Sin embargo, había mucho que aprender. Como aún no dominaba el español, Berrow pasó sus primeros días trabajando junto a constructores locales, llegando temprano a la obra cada mañana y jugando por las tardes en el equipo de fútbol del pueblo. Esta inmersión le ayudó (al igual que Duolingo) y, seis meses después, por fin podía mantener una conversación. Pero, para entonces, también había adquirido algo aún más valioso: comprender cómo se construye realmente una casa.
Pero este proceso no era del todo desconocido para los Berrow: durante su infancia, los hermanos habían visto cómo sus padres compraban una y otra vez propiedades descuidadas, las rehabilitaban hasta convertirlas en hogares acogedores, vivían en ellas durante varios años y luego se mudaban. «Así que no nos daba miedo», dice Berrow sobre la tarea de reformar la casa adosada, «porque lo habíamos visto muchas veces de pequeños».
«No había ningún plan de crear un negocio…»
Sin embargo, esa confianza no tardó en ponerse a prueba. Berrow recuerda cómo amigos, familiares y bancos financiaron su primer proyecto: un mosaico de fuentes de financiación que apenas cubría los costes. Cuando terminaron la casa, las facturas siguieron llegando y los constructores no tardaron en llamar a la puerta. «Pero sencillamente no teníamos el dinero», cuenta Berrow, y explica que vender la casa no formaba parte de su modelo de negocio en aquel momento: era una necesidad y la única forma de sobrevivir el tiempo suficiente para averiguar si realmente podía llegar a haber un negocio. «Era todo o nada».
Por suerte, el mercado evolucionó a su favor. La casa se vendió, todos cobraron y los hermanos Berrow no tardaron en buscar un segundo proyecto. La primera reforma les había enseñado a reconstruir una casa; la segunda les enseñaría que lo que querían era crear una empresa.

Vistavall, Valldemossa


Y Berrow es una empresa concebida de otra manera. Mientras que la mayoría de los promotores lo externalizan todo, esta compañía con sede en Baleares hace justo lo contrario. Los hermanos incorporaron primero la arquitectura al equipo interno, seguida del diseño de interiores y la gestión de proyectos. Después llegaron el marketing y, por último, las ventas. Pero no se trataba de controlar por controlar, sino de dar coherencia a cada proyecto de principio a fin. Como dice Berrow, ningún arquitecto ni agente inmobiliario externo llegaría a estar «tan implicado» como ellos.
Recuerda haber invitado a unos cuantos agentes inmobiliarios a Patiki Townhouse —aquel primer proyecto—. Según Berrow, podían recitar de carrerilla los datos sobre la superficie y los precios de venta, «pero no tenían ni idea de por qué habíamos diseñado la casa de aquella manera». Así que los hermanos decidieron, sencillamente, contar ellos mismos la historia.

Vistavall, Valldemossa
Y no han faltado historias que contar. En Mon Cor, una de las restauraciones recientes de Berrow, las baldosas originales se levantaron y protegieron con sumo cuidado antes de reconstruir bajo ellas toda la estructura de la casa, para después volver a colocarlas exactamente en el mismo lugar. En Vistavall, el espacio protagonista es un amplio salón diáfano concebido para contar sus propias historias: acogedor junto a la chimenea en invierno y, en verano, abierto al exterior gracias a sus enormes puertas que dan a la terraza y la piscina.
En Ca’n Domingo, situada en una finca privada, se descubrieron enormes rocas durante la excavación. En lugar de deshacerse de ellas, Berrow las extrajo, encargó a artesanos locales que las cortaran y las utilizó para revestir la fachada de la propiedad. «Es algo en lo que nadie se fijaría», afirma, «pero para nosotros es muy especial: es una casa nueva y, en realidad, todo procede del propio terreno».

Ca'n Dominga, Sóller

Esta misma filosofía está presente en todos los proyectos de Berrow, ya sea al restaurar elementos originales o al reutilizar vigas y puertas antiguas. «No hay nada más sostenible que aprovechar lo que ya existe», afirma Berrow, aunque añade que procura no hacer demasiado ruido al respecto. «No solemos hablar de ello en nuestro marketing», explica. «Somos muy conscientes del ecoblanqueo y de que hay quienes intentan presumir de lo sostenibles que son».
Because, for the Berrow brothers at least, the aim is less about the nuts, bolts and box-checking of it all — it’s about creating homes that belong in the Balearics. He talks about "respecting their surroundings and their heritage” — even when starting from scratch — so that new buildings never feel imposed on the landscape.
“We go for the opposite of minimalism,” says Berrow. “When a house is finished, we want it to feel like a real family home. Because we're trying to create finished homes here, not just boxes for someone else to move into.”
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