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Cómo crea Linn los equipos de audio más puros del mundo

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Cómo crea Linn los equipos de audio más puros del mundo

Cuando presentó su primer producto, en 1973, la marca revolucionó la industria musical al centrarse en mejorar la fuente en lugar del altavoz. Más de 50 años después, sigue perfeccionando la experiencia de escucha

Escuchar música es un placer universal. No requiere mucho esfuerzo. Basta con conectarla, darle al play y dejar que fluya por tu interior. Cuando las notas resuenan, se crea una conexión emocional instantánea e incomparable. Y desde hace más de 50 años, Linn intensifica aún más esta profunda sensación diseñando, desarrollando y fabricando los mejores equipos de audio del mundo.

La filosofía que impulsa a la empresa se centra en extraer de la fuente tanta información musical como sea posible. «Ya se trate de un disco de vinilo o de una transmisión digital, la calidad con la que se construye la señal musical a partir de esa fuente sigue siendo el factor diferenciador clave de un gran sistema de alta fidelidad», afirma el director ejecutivo, Gilad Tiefenbrun.

Este principio forma parte de la esencia de la marca desde que Ivor Tiefenbrun, padre de Gilad, la fundó en 1973. Por aquel entonces, era un joven ingeniero convencido de que, mediante la experimentación inteligente y la ingeniería de precisión, podía lograr una calidad de sonido superior a la del decepcionante equipo de música que tenía en casa.

Ivor Tiefenbrun

Durante su periodo de investigación, Tiefenbrun pronto se dio cuenta de que su tocadiscos se veía afectado por los cambios en la presión sonora procedente de los altavoces que lo acompañaban. A partir de esta constatación, desarrolló un tocadiscos inmune a la realimentación acústica, maximizando así la cantidad de información musical que podía extraerse de los surcos de un disco de vinilo. (Los modelos de la competencia de la época se diseñaban únicamente para resistir los golpes).

El producto resultante, el Sondek LP12, fue el primer lanzamiento de la marca y sigue siendo hasta la fecha su pieza más emblemática: un diseño elegante y atemporal cuyo énfasis en el aislamiento acústico cuestionó la creencia generalizada de que el altavoz —y no la fuente— era el componente más importante de un equipo de alta fidelidad.

Aunque creó un diseño revolucionario, Tiefenbrun sabía que no era perfecto, por lo que dotó al LP12 de una estructura modular que permitía ajustarlo y actualizarlo con el paso de los años a medida que surgían nuevas tecnologías. Esta decisión no solo prolongaría la vida útil del LP12, sino que también favorecería una relación duradera entre la marca y sus clientes.

Con el LP12 como base, Linn, cuya sede original se encontraba en Castlemilk, Glasgow, amplió su gama de productos durante los años siguientes. En 1974, la empresa presentó los Isobarik, unos altavoces célebres por sus graves profundos pero controlados. En 1985 llegaron el LK1 y el LK2, el primer preamplificador y el primer amplificador de potencia del mundo controlados por microprocesador, respectivamente, que consolidaron la reputación de Linn como experta en electrónica. En las cinco décadas transcurridas desde su lanzamiento, el LP12 original ha recibido más de 50 mejoras mecánicas y eléctricas instalables a posteriori.

El enfoque innovador de Linn se sustenta en un firme compromiso con la artesanía y con las personas que hacen posible todo lo demás. Cabe destacar que cada pieza se diseña y fabrica a mano bajo un mismo techo, en las instalaciones de Linn en Waterfoot, a las que la empresa se trasladó en 1987: una fábrica construida expresamente, rodeada de naturaleza y concebida por el célebre arquitecto Richard Rogers. «La idea era integrarlo todo», afirma Ivor sobre los planes iniciales del edificio y el espíritu de colaboración que quería fomentar. «Todo fluye de forma muy natural y sencilla por esta fábrica: las personas, los materiales y las ideas», añade Gilad.

Linn’s Waterfoot factory

Aquí, en lugar de limitarse al ensamblaje, Linn se centra en lo que denomina «Single Stage Build»: un proceso en el que artesanos cualificados fabrican cada componente de principio a fin. Como muestra del esmero que caracteriza a Linn, cada producto se somete a rigurosas pruebas antes de salir de la fábrica y lleva la firma manuscrita del ingeniero responsable.

Aunque existe un hilo conductor que conecta los orígenes de Linn con lo que es hoy —sigue en manos de la familia Tiefenbrun y mantiene un compromiso inquebrantable con la filosofía «source-first»—, la empresa ha logrado dar un gran salto adelante, impulsada por la convicción de que debe abrir camino. «Cuando empecé a fabricar el tocadiscos», cuenta Ivor, «la gente decía: “Es perfecto”. Yo respondía: “No, en realidad no es perfecto”. Decía que apenas estábamos obteniendo alrededor del uno por ciento del sonido de un LP».

Entre las creaciones más destacadas del catálogo actual de Linn se encuentra el Klimax DSM, un elegante reproductor en red capaz de transmitir prácticamente cualquier fuente digital a través de una red estándar, con Qobuz y TIDAL ofreciendo música con calidad de máster de estudio. El buque insignia, el altavoz 360, destaca por su perfil orgánico y curvo, así como por su capacidad para distribuir el sonido con nitidez por todos los rincones de la estancia y eliminar por completo la distorsión audible. Por su parte, la amplia gama de etapas de potencia, encabezada por la Klimax Solo 800, ofrece alternativas más precisas y menos voluminosas que sus equivalentes.

Linn's 360 speakers

Además, en los últimos años destaca especialmente la histórica colaboración de Linn con Sir Jony Ive, el influyente diseñador que sentó las bases de la elegante estética de Apple que conocemos hoy. Tras una conversación en línea en la que Ive —admirador de la marca desde hacía mucho tiempo— expresó su admiración por Linn y comentó que su agencia de diseño, LoveFrom, se había creado para llevar a cabo proyectos conjuntos, ambas firmas creativas se unieron para trabajar en una edición del Sondek LP12 con motivo de su 50.º aniversario, en la que Ive se centró inicialmente en aspectos relacionados con la estética y la facilidad de uso.

El resultado —el primer producto diseñado por Ive tras su salida de Apple en 2019— fue un refinado tocadiscos, del que solo se fabricaron 250 unidades y que incorporaba la tecnología de plinto Bedrok (en esencia, una plataforma acústicamente inerte), un nuevo botón de encendido y control de velocidad, bisagras mecanizadas con precisión y una placa de aluminio grabada en relieve con el número de edición.

The Sondek LP12-50, made in collaboration with Sir Jony Ive

«Cada vez estamos más cerca de la música real. Y esa es la belleza de lo que hacemos, ese es el reto de lo que hacemos. Es lo que hace que a todos nos apasione trabajar aquí», afirma Gilad al hablar de la dedicación que sigue impulsando a la empresa y todos sus proyectos, ya sean colaboraciones o creaciones íntegramente propias.

Para alcanzar ese objetivo de acercar a las personas a la música, la prioridad —como en la mayoría de las iniciativas pioneras en su campo— siempre ha sido centrarse en lo importante: prestar atención a la fuente; priorizar la reducción o la eliminación total de la distorsión; no conformarse nunca con que algo sea simplemente lo bastante bueno.

Estos son los fundamentos sobre los que se ha sustentado Linn y que le han permitido prosperar durante más de 50 años. Todo lo que se aparte de estos principios esenciales es, sencillamente, mero ruido.

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