Nada cambia el día de Año Nuevo
Sushi, Dom Pérignon y pocas expectativas: la receta para una Nochevieja mejor
- Texto de: Jason Stewart
Es la semana más despreocupada del año: esos seis días entre Navidad y Nochevieja, un descanso obligado, a diferencia de las vacaciones de verano, cuando tus compañeros siguen trabajando. Durante tu escapada a Grecia no sientes el aguijón de la culpa porque, cada vez que coges el móvil para volver a poner «THIS IS ABBA» en Spotify, no lo encuentras lleno de notificaciones de Slack. Yo no tengo hijos, así que esos seis días no me parecen distintos de cualquier otro. Desayuno panettone, pero, por lo demás, todo sigue como siempre.
Todos hemos vivido ya la mejor Nochevieja de nuestra vida y, si has leído hasta aquí, tú también. Recuerdo haber alcanzado el nirvana una Nochevieja, cuando apenas pasaba de los veinte, al descubrir la proporción perfecta de alcohol y marihuana. Sentía que podía ir y volver por la cuerda floja desde el Big Ben hasta The Shrek Experience (hasta que me desperté en un arbusto). Una vez me convencí de que era buena idea deslizarme por la barandilla de una escalera con varios tramos, pero acabé cayendo de oreja contra el suelo de madera. Al día siguiente me fui a Las Vegas con pinta de haber aguantado doce asaltos contra McGregor. Perseguir ese subidón es la esencia de la Nochevieja: una noche en la que quienes contemplan los encierros deberían correr delante de los toros. Pero todo debería terminar en algún momento. Dejé de permitir que el cuerno de la Nochevieja me embistiera más o menos cuando aguantar despierto hasta medianoche empezó a requerir cierta destreza y sustancias para mejorar el rendimiento. Ya hablaré de eso más adelante. Así que esto es lo que me gusta hacer hoy en día para que el Año Nuevo se sienta realmente nuevo:
Intenta encontrar una fiesta en casa de alguien rico y, a partir de ahí, ve bajando el listón. No tiene nada de malo brindar en el piso de un amigo, pero procura buscar un segundo sitio donde desplegar las alas y echar a volar cuando ya lleves una buena cogorza. Evita organizar una fiesta en tu casa, a menos que ganes lo suficiente para que vaya alguien a limpiar al día siguiente; y, si va, dale el doble de propina. No cenes en ningún restaurante con menú cerrado ni te vayas de discotecas. No porque tengan nada de malo, sino porque las calles son un caos y los Uber son espantosos en las zonas de la ciudad donde suelen estar las discotecas. Es probable que te den un puñetazo por sorpresa en una pelea callejera o, peor aún, que se te acerque un tiktoker para preguntarte a qué te dedicas.
Quédate despierto hasta medianoche la noche anterior y toma lo que necesites para asegurarte de dormir hasta lo más tarde posible. Haz algo de ejercicio y come en condiciones, pero sin darte un atracón. El sushi es ideal, aunque no del que lleva pollo frito. Elige tu mejor conjunto que se ajuste al código de vestimenta (no hay nada de malo en ir informal), pero ponte unos zapatos que te encanten y que, por el motivo que sea, no te hayas atrevido a usar.
Bebe el mismo tipo de bebida durante toda la noche. El champán parece lo suyo, ¿no? Y bebe siguiendo el mismo criterio con el que elegiste dónde salir de fiesta. Empieza con el Dom Pérignon de 2002 y ve bajando de categoría hasta llegar a ese cava de 7 €. Pásate al agua cuando el sol empiece a colarse por las persianas. Nunca vayas a un tercer sitio (la cena no cuenta) y, si estás sin conductor designado, date el capricho de ir en un Escalade. Si ya tienes cierta edad y te estás volviendo un poco cascarrabias, plantéate tomar una pizca de MDMA cada 90 minutos. Te mantendrá alejado de la tabla de quesos y buscando agua. También hará que la música parezca menos mala. Pero, sobre todo, no esperes que ocurra nada que te cambie la vida solo porque te has cortado el pelo y llevas unos pantalones que requieren limpieza en seco.
Dependiendo de dónde vivas y a qué te dediques, para muchos de nosotros 2024 no ha dado demasiados motivos para celebrar (escribo esto una semana antes de las elecciones presidenciales y a mitad de Bake Off). Así que, en vez de eso, centrémonos en el día de Año Nuevo. ¿Qué puedes hacer para facilitarte la vida el año que viene? Me cuesta asimilar ese concepto cuando pienso en años en lugar de días, pero, como el año que viene está a solo un día de distancia, empieza por mañana y ve avanzando poco a poco. A mi yo del futuro le encantaría encontrar las siguientes cosas ya en casa, así que haz tu propia lista:
Agua de coco, Advil, electrolitos en polvo, Xanax, una pizza ya hecha, una lista de documentales malos, una ensalada César, palomitas de cine y una buena sesión de sauna. Por último, deja preparada la ropa que te pondrás el día de Año Nuevo, como si fuera el primer día de clase. Al día siguiente te echarás unas buenas risas. Te recomiendo que resistas la tentación de ponerte el pijama hasta la noche; te ayudará a no sentirte demasiado indispuesto. No querrás caer en una de esas molestas espirales de vergüenza.
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