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Martinis diminutos

Más grande no significa mejor

«Al principio no era más que una broma», cuenta Monica Berg, cofundadora de Tayēr + Elementary, en Shoreditch, sobre la creación más famosa de su bar: el Martini de un solo trago. «Trabajando en Londres, te acostumbras a que entren todos esos turistas estadounidenses y pidan un Martini con vodka y una aceituna rellena de queso azul, porque era algo muy popular en Estados Unidos, aunque no tanto en Europa. El problema es que las copas son bastante grandes. Cuando llegabas a la mitad, el queso ya se había deshecho en el líquido y parecía que estabas bebiendo una extraña mezcla lechosa, lo cual resultaba bastante desagradable. Así que, cuando abrimos en 2015, pensamos: “¿Y si lo hacemos en proporción al tamaño de la guarnición?”. Así nació el Martini de un solo trago».

Diez años después, es uno de los cócteles más reconocibles de Londres, con innumerables artículos de prensa dedicados a él e incluso su propia línea de productos. Berg afirma que vende entre 100 y 150 al día, a 4,50 libras cada uno. Casi todo el que entra pide uno. Algunos se toman diez. «La gente trae a sus amigos y compañeros de trabajo, y todos quieren un one-sip», cuenta Berg. «Empiezan y terminan con un one-sip, y se toman otro entre ronda y ronda. Es más un movimiento que otra cosa».