Siempre me ha atraído bastante la idea de invertir en vino, del mismo modo que siempre me ha atraído bastante la idea de invertir en corbatas Ferragamo vintage o en viejos Range Rover. (Tengo a mano un precioso P38 «Royal Edition» de 2002, por si alguien quisiera «invertir» en él y quitármelo de las manos). Parece una forma estupenda de justificar los propios caprichos. Y, naturalmente, siempre pensé que los clásicos eran la apuesta segura: optar por marcas y denominaciones de renombre, de eficacia más que probada, y era difícil equivocarse.
Pero la sabiduría convencional no siempre es tan sabia. Esta semana recibí una nota de nuestro amigo Tom Gearing, fundador de la plataforma de inversión en vino Cult Wines, que así lo confirmaba. «Los nombres más seguros del vino de alta gama ya no son una apuesta segura», afirmó. «Y los interesantes son…»
En su estudio, Cult Wines analizó 52.147 vinos durante el primer semestre de 2026. Los cinco «Premier Cru» se dividieron en dos grupos: Lafite subió un 2,7 %, mientras que Latour cayó un 1,4 %. Sin embargo, los resultados más destacados e interesantes se dieron lejos de las estrellas habituales. Estos son, pues, los cinco vinos en los que realmente debería invertir. Ya me lo agradecerá. Y no deje de decirme algo sobre el Range Rover.