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13.03.2026
Issue No 7
By Gentleman's Journal

Los cinco superyates de los magnates tecnológicos

  1. Mark Zuckerberg — Plataforma de lanzamiento
  2. Eric Schmidt — Whisper
  3. Jeff Bezos — Koru
  4. Larry Ellison — Musashi
  5. Sergey Brin — Dragonfly
Joseph Bullmore
Words By Joseph Bullmore

En su excelente y reciente libro «The Haves and the Have Yachts», Evan Osnos explica que el superyate es «el objeto más caro que nuestra especie ha conseguido concebir como propiedad». Lo que significa que por fin hemos completado el capitalismo, y mucho antes que cualquiera de esas otras especies supuestamente inteligentes, como los elefantes, los delfines o las ballenas azules, que de todos modos rara vez se molestan en ir a Porto Cervo. Por su parte, el FT describió en una ocasión el mantenimiento de un superyate como «tener una pila de diez Van Goghs, solo que la sostienes por encima de la cabeza mientras intentas mantenerte a flote y evitar que se moje». Pero, en cualquier caso, ¿quién quiere unos Van Goghs? ¿Acaso no es famoso únicamente por cortarse una oreja? Eso ocurre constantemente en aguas internacionales; basta con pagarle un poco más al artista y asegurarse de que después todo el mundo borre los vídeos.

Sin embargo, si alguien va a encontrar una solución a los desafíos irresolubles que plantea tener un superyate hoy en día, tienen que ser los multimillonarios tecnológicos de inteligencia galáctica, que ya han resuelto otros grandes problemas de la humanidad, como «no poder recibir actualizaciones personales periódicas de tu profesor de Geografía del colegio privado» y «tener dificultades para conseguir que te entreguen un cable de carga nuevo en menos de una hora en una zona rural de Surrey». Para celebrar esta pionera asignación de capital, presentamos los cinco superyates más destacados de los tecnobros.

1. Mark Zuckerberg — Plataforma de lanzamiento

Launchpad era el «gigayate» más grande (cualquier embarcación de más de 295 pies de eslora) jamás construido en los Países Bajos cuando se vendió a Mark Zuckerberg en 2024. Pero el fundador de Meta lo consiguió por el módico precio de 300 millones de dólares porque originalmente se había fabricado para el «rey del níquel» ruso, Vladimir Potanin, quien de repente se vio imposibilitado para tomar posesión de él después de que Europa prohibiera las exportaciones de yates a Rusia, bla, bla, bla. Así que no todo es malo en esto de la guerra de Ucrania. Launchpad tiene capacidad para alojar a 24 invitados y cuenta con 48 tripulantes, además de helipuerto, cine, spa, gimnasio y piscina. También viene acompañado de una embarcación auxiliar de 67 metros llamada Wingman, que transporta una enorme variedad de equipos y juguetes náuticos. Dato curioso: el barco se llamaba originalmente «The Launchpad», pero quitaron el «The» después de que Justin Timberlake invitara a todos a martinis o algo así.

Mark Zuckerberg — Plataforma de lanzamiento

2. Eric Schmidt — Whisper

El barco del ex-CEO de Google, Schmidt, se llama «Whisper», porque no hay nada más silencioso que 95 metros de superyate de primera categoría abalanzándose sobre tus vongole junto al muelle. Construido por Lürssen en 2014, Schmidt lo compró en 2023 y tiene capacidad para alojar a unas 16 personas, con una tripulación de 28. Whisper cuenta con un gimnasio totalmente equipado, una gran piscina de mosaico y dos ingeniosas «terrazas marinas» retráctiles, además de una «discoteca» que, si hemos de creer las imágenes, bien podría competir con algunas de las mejores de Reading.

Eric Schmidt — Whisper

3. Jeff Bezos — Koru

El Koru del jefe de Amazon debe su nombre al símbolo maorí que significa «nuevos comienzos», que es precisamente lo que, cabe suponer, podrán esperar ahora las cerca de 30.000 personas despedidas por la empresa desde octubre. (Quizá por fin tengan más tiempo para dedicar a sus barcos). El velero, de 127 metros de eslora, era tan grande cuando se terminó en 2023 que Bezos estuvo a punto de hacer desmontar un puente céntrico de Róterdam para poder sacarlo a mar abierto, hasta que los habitantes de la ciudad decidieron que aquella metáfora en particular era demasiado evidente. El Koru viaja acompañado de un buque de apoyo de 75 metros llamado Abeona, que a su vez transporta un helicóptero y varias embarcaciones más, cada una de las cuales, cabe suponer, cuenta con sus propias naves de apoyo, y así sucesivamente; creo que a eso se refiere la gente cuando habla de la economía del goteo.

Jeff Bezos — Koru

4. Larry Ellison — Musashi

El anterior yate del fundador de Oracle, Ellison, se llamaba Izanami, como la diosa sintoísta japonesa de la creación y la muerte. Por desgracia, escrito al revés también decía «I’m A Nazi» («soy nazi»). Así que ahora Ellison tiene el Musashi, una embarcación mucho más grande (y con un nombre menos problemático), que alcanza unos relucientes 88 metros de eslora y cuenta con una cancha de baloncesto al aire libre en su enorme cubierta. El Musashi puede recorrer 6.000 millas náuticas sin repostar y presume de un «ascensor de cristal» especial: presumiblemente, el mismo que Larry utilizó para teletransportar milagrosamente a su hijo, Kendall (perdón, David) Ellison hasta la mismísima cúpula de Paramount.

Larry Ellison — Musashi

5. Sergey Brin — Dragonfly

Dragonfly, el yate del cofundador de Google Brin, es el más grande del grupo, con unos descomunales 465 pies de eslora, y destaca por su robusto y anguloso diseño «estilo acorazado». El yate fue encargado originalmente para el multimillonario Leonid Mikhelson, del conglomerado gasístico ruso Novatek —también un restaurante estupendo en Mayfair, creo—, antes de pasar a manos de Brin en 2024. Una llamativa piscina con fondo de cristal ocupa el centro de la zona de ocio de la embarcación, mientras que un sistema de plataformas dobles plegables a medida situado en la popa puede retraerse para crear una zona «tipo playa» con acceso directo al agua. Un poco como, ya sabes, una playa.

Sergey Brin — Dragonfly