El 10 de diciembre del año pasado, sin haber consultado al parecer en absoluto a las comunidades pertinentes, The Times publicó su lista de «Los pubs más pijos de Londres». Es un poco como si esa compañera tuya que fue una vez al Polo in the Park hiciera una lista de sus seis cotos de perdiz favoritos. Los comentarios del artículo, como verás, «han sido desactivados», probablemente porque apenas contenían otra cosa que un centenar de Hugos y Archies diciendo: «¿Polzeath sigue contando como el oeste de Londres? Una vez perdí mi anillo de sello dentro de una chica de Downe House detrás del Oystercatcher». O, en realidad, un centenar de habitantes de las Midlands diciendo: «¡Yo me quedo cualquier día con el Dog & Duck de Streeplethorpe-Hagstable!», lo cual no aporta demasiado al debate porque, francamente, todos preferiríamos un garito de toda la vida donde las pintas cuesten 3,20 libras y la gente entre sola en los cubículos en vez de hacerlo de tres en tres, dicho sea de paso. Pero así es la gentrificación, cariño, y el espectáculo debe continuar, sobre todo si hay que mantener el precio de la casa adosada de mi tío en South Ken, pobre Michael.
Aquí, en la primera edición de nuestro nuevo boletín semanal, ‘The Friday Five’, presentamos «Los cinco pubs más pijos de Londres, pero de verdad». Tómatelo con una pizca de sal. O, en realidad, con una pizca de lo que te apetezca.