Es la semana del Negroni, algo estupendo si eres muy aficionado al sabor de las zapatillas de lona derretidas y a las resacas prematuras. En mi opinión, la fiebre por el Negroni de los últimos diez años es una operación psicológica del lobby de la piel de naranja. O un complejo industrial sostenido por tipos que han estado dos veces en Florencia y no tienen la menor intención de acordarse luego de la cena. Son tres tipos de alcohol fuerte en uno, y lo ingenioso es que, además, sabe exactamente a eso. Si lo inventaran hoy, la gente pensaría que le están gastando una broma para un programa de cámara oculta, en vez de bebérselo con aceitunas gigantes y decir «buonasera» todo el rato.
Aquí van otras cinco cosas que estoy bastante seguro de que, en realidad, a la gente solo le gustan de boquilla.