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Una brevísima historia del esmoquin

Una brevísima historia del esmoquin

Cómo Henry Poole & Co sentó las bases de la indumentaria de noche

  • Texto de: Josh Lee
  • Imagen principal: Matthew Beedle
  • Estilismo de plató: Maya Linhares-Marx

Independientemente de cómo se denomine —los alemanes lo llaman smoking y los estadounidenses prefieren tuxedo—, el esmoquin sigue siendo la máxima expresión de la moda masculina en su versión más distinguida y sofisticada, el equivalente estilístico a un menú de siete platos en un Alain Ducasse. Su silueta entallada perfila la parte superior del cuerpo con la suavidad de un puente de Barry White; su gama de tonos lustrosos —a menudo negro, azul medianoche o verde oscuro— luce de maravilla realzada por el centelleo de una iluminación tenue; y los tipos de solapa disponibles (preferimos la de chal y la de pico) ayudan a conferir un porte erguido.

Hoy en día, las opciones parecen infinitas y, a menudo, espléndidas, pero el máximo referente del esmoquin sigue siendo Henry Poole, responsable de sentar las bases de la prenda que conocemos hoy.

Cuenta la historia que, en 1865, el príncipe de Gales (quien más tarde se convertiría en el rey Eduardo VII y a quien sus allegados llamaban Bertie) pidió a su sastre, Henry Poole, que le confeccionara una chaqueta corta para llevarla en cenas informales en Sandringham, su residencia privada. Para ello, se recortó y acortó un frac tradicional, confeccionándolo en «azul celeste». El resultado fue lo que muchos consideran la primera chaqueta de esmoquin de la historia.

«El esmoquin es la máxima expresión de la elegancia masculina y siempre resulta impecable en cualquier ocasión» — Simon Cundey, director general de Henry Poole & Co

Esta prenda de sastrería acabó siendo muy codiciada por nuestros colegas del otro lado del Atlántico, y hoy circulan varias teorías sobre cómo llegó a introducirse en Estados Unidos, entre ellas una que involucra a Bertie, al financiero James Brown Potter, a su esposa y a los asiduos del Tuxedo Club de Nueva York, siempre dispuestos a dar la nota.

A tailor at Henry Poole & Co, 1938. Image: Getty

Independientemente de cómo cruzara el Atlántico, existe un amplio consenso en que Henry Poole fue el primero en confeccionar la prenda y, sin duda, quien la perfeccionó.

Cuando se presente la ocasión de asistir a una fiesta, le sugerimos que piense enseguida en reunir el atuendo adecuado para esas largas noches de jolgorio. Y pocas firmas —si es que hay alguna— ofrecen más garantías a la hora de vestir de etiqueta. Así que prepárese para sacar la Amex: Savile Row le espera.

Este artículo se publicó originalmente en nuestro número de otoño de 2024. Puedes leer más sobre él aquí.

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