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Sobre el terreno (y el agua) en la Sebago Rowing Cup de Turín

Sobre el terreno (y el agua) en la Sebago Rowing Cup de Turín

Para celebrar el 80.º aniversario de la marca, acompañamos a Sebago en esta ciudad del norte de Italia para asistir a una regata de remo con mucho estilo…

La mayoría de los náuticos, al igual que los propios barcos, tienen pala, talón y cuello. Normalmente, ahí acaban las similitudes. Pero hoy no. Hoy estoy a bordo del buque insignia de la flota de Sebago: un barco-zapato con forma de náutico que reproduce a gran escala el famoso diseño Dockside de la marca, con cordones, empeine y todo.

Estamos a flote en el Po, en Turín, meciéndonos de forma insólita entre el Ponte Umberto I y el Ponte Isabella. Y, como quizá cabía esperar, no pasamos desapercibidos. Al igual que su versión más pequeña y ponible, el Dockside tiene algo que atrae todas las miradas, sobre todo con su tradicional combinación de rojo, blanco y azul. El barco-zapato causa una impresión similar: costuras en contraste, una silueta baja y esos elegantes cordones náuticos de cuero sin curtir. Es difícil no verlo.

Es un diseño muy querido por Marco Tamponi, director creativo de Sebago desde poco después de que la empresa turinesa BasicNet adquiriera la marca en 2017. Y siente el mismo cariño por la propia embarcación. «Es literalmente un zapato náutico: un zapato-barco», afirma. «Hace unos dos años, empezamos a pensar en cómo celebraríamos este año el 80.º aniversario de la marca». Y eso los llevó, con todo en perfecto orden de navegación, de vuelta al barco.

La embarcación languidecía en un almacén comercial a las afueras de Londres, un vestigio medio olvidado de un propietario anterior. Sin embargo, Sebago vio en ella algo que merecía la pena salvar, así que recurrió a Azimut Yachts, el astillero con sede en Viareggio, para devolverla al agua.

«Este año, con motivo de la celebración de nuestro 80.º aniversario, la hemos llevado a Florencia, Ámsterdam, París y Milán», cuenta Tamponi. «Y ahora estamos en el Po». Desde luego que sí, y la ciudad entera se ha dado cuenta. Saludos con la mano, gestos de aprobación, fotografías. Es una acción de marketing desenfadada que está dibujando grandes y radiantes sonrisas en los rostros de los habitantes de la ciudad. «Es uno de los principales activos de Sebago», afirma Tamponi. «No hay más que ver cómo reacciona la gente al encontrarse un barco con forma de zapato flotando en medio del río. ¡Es increíble!»

Tamponi, al igual que el barco, luce hoy colores en bloque, enfundado en una chaqueta Sebago de varios tonos vivos. Pero es un atuendo que le va como anillo al dedo: él mismo es una mezcla del estilo preppy de Nueva Inglaterra y la sprezzatura piamontesa; el hombre perfecto para llevar, si no el propio barco, sí la marca hacia su nuevo catálogo de estilo Ivy League con influencias europeas. Y, hablando de llevar el timón, viramos y se percibe una ligera escora al girar. «Estamos intentando corregir un poco el balanceo», dice Tamponi. «Porque la idea es sacar el barco al mar el año que viene».

Marco Tamponi

Lorenzo Boglione

Pero, por ahora, es el Po. Al dar media vuelta y pasar de nuevo junto a las torres y torretas del Borgo Medievale, aparecen ante nuestros ojos los ladrillos rojos cocidos de la universidad de arquitectura de la ciudad, el Politecnico di Torino. Pero resulta de lo más apropiado navegar junto a una institución así, sobre todo teniendo en cuenta lo estrechamente vinculada que está Sebago al mundo de las universidades de élite. Sin embargo, Lorenzo Boglione, codirector ejecutivo de BasicNet, cree que el estilo universitario está resurgiendo con fuerza.

«Creo que, culturalmente, estamos de nuevo en esa época», afirma sobre el estilo de mediados de siglo. «La tendencia hacia esa estética clásica y preppy está cobrando mucha fuerza, y ahora vemos —como ya ocurrió, por ejemplo, en los años setenta— a jóvenes que adoptan esta forma de vestir. Y Sebago tiene sus raíces en la costa este de Estados Unidos: los colleges, las universidades de la Ivy League…»

Y el remo, que es precisamente la razón por la que hoy estamos en el agua. Puede que el barco-zapato sea una hábil maniobra comercial, pero los verdaderos protagonistas de este fin de semana de cielo azul y buen tiempo son embarcaciones de otro tipo: estilizados botes de remo de líneas afiladas y embarcaciones de competición de 62 pies, con remos largos y tripulaciones de ocho atléticos remeros.

Pasan ahora a toda velocidad junto a nosotros, inmersos en un exigente entrenamiento para la competición de mañana. Porque esta es la Sebago Rowing Cup, la regata de remo más reciente en lanzarse a las aguas del mundo, aunque curiosamente ya parece histórica. Quizá, mientras viramos y regresamos meciéndonos sobre el agua al Canottieri Armida, el club de remo más antiguo de Turín, fundado en 1869, se deba a la larga tradición de la ciudad y a su profundo cariño por este deporte.

«El hecho de que haya tantos clubes de remo en apenas un par de kilómetros de río», afirma Boglione, «demuestra lo histórica y arraigada que está la tradición del remo en Turín».

«Sebago tiene sus raíces en la costa este de Estados Unidos…»

El día de la regata da la razón a Boglione. Las orillas del Po están abarrotadas de espectadores, de los puentes cuelgan pancartas y, la noche anterior, Sebago llegó incluso a proyectar el emblema del torneo sobre la inmensa cúpula de la Mole Antonelliana, el monumento más conocido de Turín. La ciudad bulle ante una tarde de remo. Y, en pleno centro de la acción, durante un almuerzo a base de risotto, tiramisú y vitello tonnato —un plato típico piamontés de ternera con salsa de atún—, Boglione acapara la atención mientras explica cómo ha evolucionado la copa en su segunda edición. «Sí pensamos en llevarla a otro lugar», señala, «pero decidimos que era más importante quedarnos en Turín».

El planteamiento tiene sentido. La sede de BasicNet —el BasicVillage, con sus 26.000 m²— está a escasos minutos del Po. Y, aunque Sebago espera invitar en el futuro a equipos estadounidenses al torneo, la marca cree que mantener la competición en Turín es el ingrediente especial, el secreto de su éxito. (Y, a juzgar por esta ternera, no cabe duda de que este país sabe de salsas).

Por ahora, sin embargo, los equipos son exclusivamente europeos. Este año, participantes de las universidades de Oxford y Hamburgo se enfrentan a equipos de la Escuela de Ingeniería de Bilbao y de la prestigiosa ESCP Business School de París. Por parte de Italia, el Club de Remo de Florencia ha presentado un equipo, al igual que varias universidades de Roma y de la ciudad de Bari, en Apulia. Incluso compite un equipo juvenil de la propia Turín.

Esto quizá explique el fervor que se vive en la ciudad. Anoche se celebró en la tienda de Sebago en Turín una ceremonia inaugural presidida por la remera olímpica Alessandra Montesano, que prácticamente paralizó la Piazza Carlo Alberto con música en directo y cerveza local. Hoy, ese mismo ambiente bulle a orillas del río: un mar de sombreros de paja con cintas rojas y azules contempla las eliminatorias. Hasta Giuseppe Garibaldi parece observarlas: la estatua del héroe nacional italiano se asoma sobre los murazzi junto a una multitud de vecinos.

Y, desde los expertos hasta el público, todo el mundo está rodeado de Sebago. Camisas Oxford de rayas y estilo preppy con cuello abotonado, pantalones chinos con el inconfundible aire de la Ivy League y gorras de béisbol con logotipo y acabado vintage. Y, por supuesto, los zapatos: ya sean los Docksides en su hábitat natural o cualquiera de los muchos mocasines y modelos sin cordones que ofrece Sebago. Los mocasines con borlas de piel plena flor son especialmente elegantes, aunque no servirían para construir una embarcación tan llamativa.

«Pero el remo es muy elegante», afirma Boglione. «Por eso, como deporte, está muy vinculado a Sebago. Y creemos que, hoy en día, el deporte es un mundo sumamente influyente. Por supuesto, no todas las marcas pueden asociarse con deportes de gran repercusión. Pero, para Sebago, el remo es una elección natural. Hace unos días leí un informe que decía que los deportistas y los acontecimientos deportivos constituyen actualmente el ámbito con mayor influencia global al que pueden recurrir las marcas».

Así pues, para una marca tan vinculada al estilo preppy y a la pompa de la moda universitaria, el remo encajaba a la perfección con Sebago. «Representa muchos de nuestros valores», añade Boglione. «Y, desde el punto de vista geográfico, nos sentimos muy conectados. Es un deporte típico de Nueva Inglaterra, pero, dada la relación de la marca con el agua y teniendo aquí en Turín el río, el remo es muy relevante para nosotros. Por eso pensamos que la combinación tenía mucho sentido».

Y es una combinación ganadora. Porque, aunque el equipo de Hamburgo acabe llevándose el trofeo de hoy —tras imponerse en el esprint final de 500 metros en un duelo de infarto con Oxford—, el espíritu italiano recorre toda la regata. Hay estilo, hay pasión y está la Birra Nazionale de la cervecera Baladin. Y luego está Sebago, impulsora y organizadora de este nuevo torneo que pisa fuerte. Ya el año pasado, la Sebago Rowing Cup parecía haber cruzado la línea de salida plenamente consolidada. Este año, aún más.

De cara al futuro, Boglione aún espera atraer a equipos estadounidenses al otro lado del Atlántico, hasta el Po, aportando un auténtico toque de elegancia de la Ivy League al hogar continental de Sebago. «Invertiremos un poco más e intentaremos de verdad convertir este evento en una tradición para los próximos 20, 30 o 50 años. ¿Quién sabe cuánto durará?». Con ocho elegantes décadas ya bien asentadas sobre las suelas de goma estriada de Sebago, apostaríamos a que aún quedan muchos más torneos y triunfos por llegar.

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