
Paul Smith se inspira en su padre, los rebeldes años sesenta y David Bailey para la temporada otoño/invierno de 2025
El diseñador británico conversó con Gentleman's Journal antes de presentar su colección durante la Semana de la Moda de París
- Texto de: Zak Maoui
En lugar de su habitual desfile, Sir Paul Smith organizó una presentación en la sede de la firma británica en París durante la semana de la moda de la ciudad, en la que él mismo mostró su colección Otoño/Invierno 2025 a los asistentes. Quería acercarse a quienes habían acudido a apoyarlo. El verano pasado volvió a optar por una presentación como diseñador invitado en Pitti Uomo y declaró entonces: «Creo que el mundo se ha vuelto un poco loco con tantos desfiles por todas partes».
Amante de la fotografía desde niño, Smith lleva mucho tiempo inspirándose en el mundo de la imagen fija, y quiso centrarse en él para su última colección. «Mi padre era fotógrafo aficionado y hacía fotos para uso personal», nos contó Smith antes de la presentación, explicando que, durante la década de 1960, su padre fundó un club de fotografía amateur en Beeston, a las afueras de Nottingham. «Todos los jueves organizaban pequeñas charlas y les interesaban mucho los fotógrafos que por aquel entonces hacían las cosas de otra manera».
Los fotógrafos del siglo XX que despertaron el interés de su padre fueron David Bailey (que había dado una charla en el club de fotografía de su padre), Terence Donovan, Saul Leiter y William Eggleston. «A mi padre le interesaban porque, por lo general, las sesiones fotográficas se hacían en estudios, pero estos fotógrafos rompían con lo establecido y fotografiaban al aire libre, en la calle», explica Smith. «Me fijé en el vestuario de esos fotógrafos y eso fue lo que dio forma a esta colección».
More relaxed and juxtaposed in its styling, Smith says that the collection is a reflection on the rebellious nature of people in the 1960s. Traditional tailoring fabrics such as herringbone is tumbled to give it a lived in effect, while contrasting fabrics are positioned side by side and Houndstooth and Prince of Wales patterns are eye-catching and blown up. "It was the era of the second generation after the horror of war, and people were able to do things differently. Bailey was like why do we always have to work in studio - Cecil Beaton and those before were very fixed in their ways - and at the same time casual clothing came to the fore. Before that every male human being wore a suit."
A lo largo de toda la colección se hacen guiños a esta idea, ya sea mediante el uso del tejido vaquero —«en los años sesenta, el denim, que en Estados Unidos se utilizaba como ropa de trabajo, fue adoptado por jóvenes modernos que lo llevaban por diversión y no para trabajar»— o con el estilo casi desaliñado de las camisas por fuera del pantalón, asomando bajo las prendas de punto. La mayoría de los looks prescinden de hombreras y entretelas, inspirándose en el alejamiento de la sastrería que se produjo en la década de 1960. Entre las piezas más destacadas figuran un abrigo confeccionado con la espiga antes mencionada y una chaqueta de cuero sobre una camisa estampada, todo ello inspirado en las fotografías del padre de Smith. «Todos los estampados tienen que ver con las fotografías de mi padre», explica. «La gente tuvo la oportunidad de llevar ropa más informal y dejó de querer trajes estructurados. Vestían como acto de rebeldía, combinando cazadoras de aviador con vaqueros».
Uno de los elementos centrales de la temporada es el estampado «Field Flower», que se plasma como una vívida impresión fotográfica en camisas y corbatas, además de tejerse en prendas de punto jacquard. Una vez más, se inspira en fotografías tomadas por el padre de Smith.
Hasta en el calzado se inspiró Smith en la documentación de los años sesenta de su padre: todos los looks de la colección se han completado con unos robustos zapatos Derby. «En aquella época nadie llevaba zapatillas deportivas», explica. «El único calzado informal eran las zapatillas de gimnasia o de tenis, así que en esa década siempre se llevaban zapatos bastante tradicionales, pero de una forma novedosa. Los zapatos de esta colección parecen bastante pesados —unos Derby con doble suela—, pero no pesan nada».
Mientras tanto, Smith desveló una colaboración secreta con Barbour, compuesta por una serie de sus famosas chaquetas enceradas con diseños llamativos que fusionan las dos marcas británicas. «Son muy Paul Smith por la forma en que hemos combinado colores y detalles, añadiendo retales aquí y allá», explica Smith. «Una chaqueta lleva pájaros en el forro de cuadros y otra, vacas. Un toque irónico y kitsch, al más puro estilo tradicional de Paul Smith, pero también un bonito guiño a Barbour, una marca tan vinculada al campo que los pájaros y las vacas tienen todo el sentido. Volviendo a la inspiración de los fotógrafos, cuando hacían sesiones en exteriores llevaban buenas prendas de abrigo, y Barbour es precisamente eso».
Cuando le preguntan por su vestuario en los años sesenta, Smith bien podría señalar la colección que acaba de presentar. «Llevaba unos Levi’s que no se podían conseguir en ningún lugar del país salvo en una tienda de Shaftesbury Avenue, con un jersey negro de cuello alto; aquella fue mi época bohemia de los cafés espresso», cuenta entre risas. «Dos años después, en 1967, me hice hippy: llevaba el pelo más largo, camisas de flores y una chaqueta de terciopelo. La clase alta se hacía chaquetas con las cortinas de sus abuelas, sobre todo los dandis de Chelsea, solo para ser diferentes».
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