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Para Ed Westwick, los pantalones de chándal están pasados de moda y los trajes (Ferrari) muy elegantes son lo que se lleva

Para Ed Westwick, los pantalones de chándal están pasados de moda y los trajes (Ferrari) muy elegantes son lo que se lleva

Ed Westwick, conocido por su papel en Gossip Girl y que pronto protagonizará el thriller Dark Game, habla con Gentleman's Journal sobre la Semana de la Moda de Milán, Ferrari y la evolución de su propio estilo

Ed Westwick es conocido sobre todo por interpretar a uno de los hombres más impecables de la historia de la pequeña pantalla. El actor británico se convirtió en un rostro conocido tras asumir el papel de Chuck Bartholomew Bass en la serie de HBO ambientada en Manhattan Gossip Girl, que llegó a las pantallas a principios de 2008 y acabó convirtiéndose en una de las series más influyentes tanto para quienes la vieron desde el principio como para los usuarios de TikTok que la han redescubierto en 2024. A diferencia de los adolescentes de los años 2000 en la vida real, Bass adoptó con desenfado una estética de heredero rebelde, y su imagen se caracterizaba por sus trajes impecablemente planchados y hechos a medida (normalmente de Michael Kors y Giorgio Armani), sus corbatas de lazo perfectamente anudadas y sus relucientes zapatos brogue. Tanto su ropa como las acciones del personaje le valieron la etiqueta de «multimillonario cabrón y odioso», como lo describe un artículo de Vogue, pero no se puede negar que Bass vestía bien.

Photographer: Claire Guillon

Photographer: Claire Guillon

«Tenía muchísimo estilo, y ¿quién no querría tener muchísimo estilo?», afirma Westwick, nacido en Stevenage, durante una videollamada por Zoom desde Milán, donde asiste a la semana de la moda de la ciudad. «Eric Damon, el diseñador de vestuario de Gossip Girl, creó looks atemporales. Podría ser una serie ambientada en la actualidad, si obviamos los teléfonos con tapa. ¿Influyó en mi propio estilo? Un poco, supongo».

Fue un papel que llevó a Westwick, de 37 años, a viajar por todo el mundo, tanto por su trabajo en la pantalla como fuera de ella. «Cuando estaba en Nueva York rodando Gossip Girl, solía ir a la Semana de la Moda de Nueva York y volaba para asistir a algunos desfiles en Londres y, de vez en cuando, en París y Milán», cuenta. Explica que, cuando terminó la serie y se mudó a Los Ángeles, dejó de ser tan asiduo al circuito de las semanas de la moda. «Fue algo natural, porque la moda era un elemento muy orgánico de aquella serie».

Photographer: Claire Guillon

Hoy Westwick está en Milán para asistir al desfile de Ferrari junto a su nueva esposa, Amy Jackson. Para él supone volver al circuito de las semanas de la moda, algo que, según explica, le alegra. Echaba de menos toda esa grandiosidad estilística. «Cuando vivía en Los Ángeles no había mucha moda organizada, así que no asistía a demasiados eventos allí», cuenta. «La ropa es buenísima», dice sobre el desfile de Ferrari, dirigido creativamente por Rocco Iannone, para el que lleva un elegante traje negro cruzado, sinsans camisa debajo. «Alta costura, gran diseño, incluso hay algo de ingeniería. Es elegante y sexy, pero también industrial. Es esa sensación que transmite Ferrari. El bolso que llevó Amy se pintó con pistola en la fábrica y es un auténtico coche en miniatura. Es una pasada».

Westwick admite que su estilo personal también ha experimentado una evolución notable. Aunque nunca llegó a ser tan elegante como Bass, a lo largo de los años ha probado estilos propios de muy distintos ambientes. «Al final de la adolescencia y al principio de la veintena era un poco rebelde», me cuenta. «Suena muy tópico, pero era el apogeo del indie sleaze, y yo me inspiraba en aquello y tenía como ídolos a todos esos estúpidos yonquis. Me costó un tiempo dejar atrás esa etapa. Siempre llevaba vaqueros pitillo rotos, al estilo de Pete Doherty». Después probó esa estética de actor superguay de Los Ángeles en sus ratos libres que ahora dominan figuras como Austin Butler. «Estaba en Los Ángeles y probé lo de ir siempre en pantalones de chándal, que se ve mucho por allí, pero yo solo parecía un actor en paro».

Hoy, y en consonancia con el atuendo que lució en el desfile de Ferrari, Westwick apuesta por mantener un estilo «elegante y sofisticado». Hace poco vio en Internet que alguien había dicho que «el alma de Chuck Bass se ha apoderado de Ed Westwick», probablemente en alusión a su estilo más discreto, algo que le resulta divertido.

Se lo atribuye a su ya mencionada esposa, Amy, con quien se casó hace poco menos de un mes. «Cuando tenía treinta y tantos pensaba que iba de tío guay, pero en realidad solo parecía un vago», afirma. «Amy me ayudó a ponerme las pilas. Solo necesitaba algo más de motivación y un poco más de amor propio. Lo tiré todo. Me quedé con una sudadera con capucha y un pantalón de chándal. Se acabaron las camisetas absurdas con estampados absurdos». Un buen ejemplo es su reciente boda: para el gran día en Italia lució un traje de Giorgio Armani y, para la ceremonia civil, uno cruzado de Hackett en color marrón chocolate. «Me encantan unos buenos pantalones que no queden demasiado cortos de pierna, los jerséis bonitos y unas buenas botas», dice. «Buenos abrigos. Prendas discretas. Antes era un poco estridente, y hay una parte de mí que quiere llamar la atención; sorpresa: soy actor».

Pero eso es lo que hace que disfrute más de su trabajo, explica. Mientras que en su próximo papel en pantalla interpreta a un detective ficticio vestido con cuero desgastado, otra película aún por estrenar permitió a Westwick entregarse a la frivolidad de la moda. «En Sandokan interpreto a un pirata obsesionado con el opio», cuenta. «Los looks son increíbles. El vestuario es pura fantasía, aunque en su día la gente se vestía realmente así, por lo que te ayuda mucho a meterte en el papel».

Ahora lee una entrevista con el actor Charlie Rowe mientras se preparaba para su primera semana de la moda

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