
La perfección en las alturas: seis de las mejores habitaciones de montaña
- Texto de: Sophia Baccanello
En esta época del año, cuando las tardes se acortan y todo apunta a que los días grises y lluviosos van a seguir acompañándonos, es inevitable volver la mirada hacia las montañas. Si llueve, en algún lugar está nevando, y cuando toda esperanza parece perdida, nos encontrarás poniendo rumbo a las cumbres. Para disfrutar de verdad de este remanso de paz, hay que dar con la habitación perfecta: un santuario entre la nieve. Hay, por supuesto, dignos candidatos que merecen nuestra atención, pero seis destacan sobre el resto y ofrecen ese lujo que hace que salir a esquiar a las ocho de la mañana parezca casi imposible. Cuando los interiores invitan a hibernar, pero las vistas son igual de majestuosas, no queda otra que encontrar un término medio. Desde las cumbres nevadas de los Alpes suizos y franceses hasta los Dolomitas, donde la gastronomía cobra protagonismo, las montañas parecen ofrecer el único antídoto que necesitamos para sobrellevar los meses de invierno.
Suvretta House, St. Moritz - Suite de la Torre



St Moritz siempre ha tenido una resonancia especial, y su fama como uno de los refugios más glamurosos de los Alpes es más que merecida. Entre valles ondulados se alza Suvretta House, uno de los grandes hoteles históricos de Suiza y, desde hace décadas, uno de los favoritos de los amantes de la montaña. Desde hace más de un siglo, el hotel parece sacado de las páginas de un cuento de hadas, con sus torreones elevándose sobre los árboles y sus hileras de ventanas con contraventanas que invitan a entrar. A su encanto de antaño se suma una ubicación envidiable en la montaña, con remonte privado incluido, que lo convierte en la opción ideal para quienes buscan la hospitalidad suiza tradicional sin renunciar a disfrutar al máximo de las pistas. Para una estancia insuperable, la Tower Suite es la elección perfecta. Orientada al sur y con vistas al lago y a las montañas, cuenta con salón, dormitorio y una terraza soleada que transmite la sensación de estar en una residencia alpina privada. Los días transcurren entre descensos por nieve polvo recién caída, fondues al sol en Trutz y cenas a la luz de las velas en The Grand Restaurant. En Suvretta House, hacer realidad el sueño alpino resulta sorprendentemente sencillo.
L’Apogée Courchevel - Suite Junior Prestige



Si buscas lujo interior, elige Oetker. Si buscas lujo en cada detalle, elige Courchevel. Recién renovado y enclavado en el Jardin Alpin, L’Apogée, con acceso directo a las pistas, ya superaba con creces las expectativas del lujo alpino. Sin embargo, su última puesta al día no ha hecho sino aumentar su atractivo. Hay pistas de primer nivel para quienes no conciben pasar un día sin esquiar; un spa subterráneo para quienes prefieren mantenerse en posición horizontal; y L’Apogée Club, cuya oferta gastronómica abarca desde caviar Petrossian y foie gras hasta pizzas artesanas. En definitiva, poco más se puede pedir. La Prestige Junior Suite parece la opción ideal para disfrutar de todo ello. Los tejidos suaves y naturales rinden homenaje a la tradición de los chalés, mientras que los baños revestidos de mármol italiano Fior di Bosco aportan un toque de refinamiento inconfundible. El conjunto logra un agradable equilibrio entre la calidez de los Alpes y el glamour de Courchevel. Con una zona de estar independiente y un balcón privado, no faltan motivos para alargar un poco más la estancia. Basta con contemplar el valle de Courchevel y las cumbres nevadas que se alzan a lo lejos para preguntarse, al menos por un momento, si aquel temor al invierno no habría sido un tanto exagerado.
The Alpina Gstaad, Gstaad - Residencia Panorama



Gstaad suele considerarse una de las joyas de los Alpes. Con más de 200 kilómetros de pistas impecables, es un paraíso tanto para principiantes como para profesionales. Sin embargo, su oferta va mucho más allá del esquí, con paseos en coches de caballos, vuelos panorámicos en globo y recorridos en parapente sobre precipicios cubiertos de nieve. The Alpina Gstaad, distinguido con tres Llaves MICHELIN, aprovecha la amplia oferta de la zona para que sus huéspedes disfruten de lo mejor de Gstaad. Situado en una ladera del Oberland bernés, con vistas al pueblo de esquí a sus pies, el hotel combina la sofisticación suiza con el patrimonio regional y destaca por su arquitectura tradicional y su envidiable colección de arte. También alberga el primer Six Senses Spa de Suiza, un oasis con tratamientos de renombre mundial que ofrece un merecido descanso tras una jornada en la montaña. Pero hay un espacio del hotel que sobresale por encima de los demás: The Panorama Residence, un dúplex con tres dormitorios con baño privado y una amplia zona de estar con chimenea de leña, donde se puede disfrutar de la vida en un chalet sin renunciar a los lujos de un hotel. Incluso cuenta con un oasis de bienestar privado para cuando acercarse al spa supone demasiado esfuerzo. Aquí, la aventura alpina y el placer sin complicaciones conviven en un entorno de singular armonía.
Airelles, Val d'Isère - El apartamento Montmayeur



Si quieres estar en el centro de la acción, no hay mejor opción que Airelles, a los pies de las pistas de Val d’Isère. Este hotel de gestión familiar es la máxima expresión del acceso directo a pistas, con hileras de esquís perfectamente alineados y tumbonas para quienes necesitan hacer una pausa antes de entrar; todo el encanto de un auténtico pueblo de montaña, con las pistas literalmente a la puerta. Es un lugar donde el refinamiento y un servicio impecable se combinan a la perfección, donde los muebles de época y la decoración alpina se unen al confort moderno, y el lujo encuentra su contrapunto en un animado après-ski. En el terreno gastronómico, el hotel aúna las delicias saboyanas con el carácter de la tradición alpina, desde la soleada terraza con vistas a las pistas hasta las veladas animadas y acogedoras junto al crepitar del fuego, siempre al más alto nivel y sin perder nunca su espíritu de convivencia. El apartamento Montmayeur es la elección natural para descansar, con cuatro dormitorios y sus respectivos baños; invita como pocos lugares a pasar largas veladas con los seres queridos alrededor de la chimenea de doble cara o a saborear un chocolate caliente en la terraza. Este ático, situado en la quinta y última planta del hotel, permite alojarse con toda la familia, mientras que el Airelles Winter Camp sigue garantizando esa sensación de descanso. Un espacio propio en el que disfrutar de intimidad sin renunciar en absoluto al ambiente que ofrece el hotel.
Ancora, Cortina d'Ampezzo - Suite Ancora



Tras los recientes Juegos Olímpicos de Invierno, los Dolomitas, y en especial Cortina d’Ampezzo, se han consolidado como un destino en el punto de mira de los viajeros. Quienes llevan tiempo admirando la belleza de los Alpes suizos y franceses ahora dirigen la mirada más al este, atraídos por la combinación de la hospitalidad y la gastronomía italianas con las impresionantes pistas de Dolomiti Superski. Y luego está el Hotel Ancora. Sus interiores, con un aire de decadencia desenfadada, encarnan la elegancia atemporal del estilo italiano. El hotel, cuyos orígenes se remontan a 1826, y en particular The Ancora Suite, rinde homenaje a su legado, pero no se ciñe a las reglas. Ecléctica y contemporánea, la suite hace un guiño al estilo tradicional de montaña y añade el lujo de una terraza con bañera de hidromasaje y brasero. En la última planta, las vistas panorámicas se extienden sobre Cortina y no dejan lugar a dudas de por qué se ha ganado el título de Reina de los Dolomitas. Date un chapuzón en la piscina cubierta o acomódate en un taburete tapizado en terciopelo rojo junto a la barra de espejos antes de bajar al Club Brave, un local subterráneo de aire clandestino donde la velada se alarga hasta horas más que intempestivas. Todo en el Ancora es chic sin complejos, justo como les gusta a los italianos.
Das Edelweiss, Salzburgo - Suite de categoría superior «Edelweiss»



Hay algo maravillosamente entrañable en la idea de un hotel alpino de gestión familiar que pasa de generación en generación y sigue profundamente arraigado en su entorno. En DAS EDELWEISS, ese legado se ha reinterpretado con un carácter decididamente contemporáneo. Tras una transformación de 80 millones de euros, este refugio del valle de Grossarl se ha convertido en un destino que combina la grandiosidad con un trato muy personal, con la impronta de la familia Hettegger presente en cada rincón. La Top Suite «Edelweiss» refleja especialmente bien ese equilibrio: amplia, cuidada al detalle y concebida para disfrutar de mañanas sin prisas contemplando las montañas antes de bajar a las pistas. De vuelta en el hotel, el spa de 7.000 m² es motivo suficiente para alargar la estancia, con piscinas climatizadas, saunas y espacios tranquilos pensados para que pasar de las botas de esquí a las zapatillas resulte de lo más natural. El complejo también tiene su lado lúdico: los niños cuentan con su propio mundo de cuevas, rocódromos y cine, mientras que los adultos pueden retirarse a rincones más apacibles cuando lo necesitan. Al caer la noche, se puede elegir entre la calidez de la cocina austriaca, el espectáculo del sushi en Sakura o algún capricho de una carta de vinos con más de 1.500 botellas. Es una forma distinta de entender el lujo alpino: menos formalidades y más momentos compartidos, con la dosis justa de sofisticación para que lo más difícil sea despedirse de las montañas.








