
George Russell es de los que ven el vaso medio lleno
En Mónaco, el piloto de Mercedes habla de satisfacción, estilo y los peligros de las redes sociales
- Texto de: Rory FH Smith
- Fotografía: Pier Nicola Bruno
Quienes no sigan la Fórmula 1 más que de pasada podrían pensar que George Russell lo ha tenido difícil este año. Como piloto del equipo Mercedes AMG Petronas F1, el británico de 26 años ha tenido que afrontar una temporada tensa con un monoplaza que no ha rendido como se esperaba y se ha quedado muy por detrás de los actuales líderes del campeonato, su compatriota Lando Norris y Max Verstappen. Sin embargo, nada más lejos de la realidad: Russell está de muy buen humor tras participar en una sesión fotográfica con Tommy Hilfiger en Mónaco, la ciudad donde reside.
En 2022, con 24 años, Russell se lanzó de cabeza a la piscina al dejar Williams para fichar por Mercedes, uno de los pesos pesados de la Fórmula 1, como compañero de Sir Lewis Hamilton, uno de los mejores pilotos de todos los tiempos. Casi nada.
Desde entonces, la trayectoria ha estado lejos de ser el camino de rosas que Russell podría haber esperado, ya que Mercedes ha tenido dificultades para recuperar el éxito ininterrumpido del que disfrutó entre 2014 y 2021. En resumen, la suerte y el rendimiento del equipo se desplomaron, algo que, por desgracia, coincidió con la llegada de Russell.
«Tengo sentimientos encontrados porque, como equipo, estamos lejos del rendimiento que queremos alcanzar», admite Russell. «Pero, en lo personal, la mayoría de las veces me he clasificado por delante de mi compañero y también he terminado por delante de él, así que no puedo sentirme decepcionado por haber conseguido solo dos victorias esta temporada». Bueno, dejémoslo en una y media, ya que sufrió una desastrosa descalificación porque su coche no alcanzaba el peso mínimo después de cruzar primero la línea de meta en Bélgica; una victoria que fue a parar directamente a Lewis Hamilton, para más inri. Pero cuando tu compañero está ampliamente considerado como el mejor piloto de todos los tiempos, sigue siendo todo un logro, se mire como se mire.
«Como pilotos de F1, en realidad solo tenemos un punto de comparación: nuestro compañero de equipo», afirma Russell. «Sé que, si hubiera terminado por delante de él en cualquier otra temporada o año, probablemente habría supuesto una victoria en una carrera; y, si hubiera acabado por delante de él durante toda la temporada, probablemente habría significado ganar un Campeonato del Mundo». Por desgracia para Russell, todas las circunstancias que le impidieron ganar se dieron en el peor momento. Pese a sus esfuerzos, hoy en día la F1 es mucho más que talento. También hace falta contar con un conjunto completo capaz de ganar carreras, algo que Russell sabe perfectamente que le falta.
«A estas alturas, esperaba haber logrado ya varias victorias incontestables y me habría gustado haber luchado por un campeonato, pero en la Fórmula 1 todo depende de estar en el lugar adecuado en el momento oportuno». A pesar de ello, no deja que esto le desanime. Al menos, hoy no. Este afable piloto está viviendo el sueño estereotípico de todo corredor en el soleado paraíso fiscal de Mónaco, posando como modelo para la nueva colección Holiday de Tommy Hilfiger. Un mundo muy alejado de los parajes agrestes de King’s Lynn, donde creció.
Desde los ocho años, este hijo de granjero nacido en Norfolk ha tenido clarísimo lo que quiere. «Cuando era niño, creía que llegaría hasta donde estoy hoy», afirma con seguridad. «A esa edad eres ingenuo y probablemente un poco arrogante, y cuando eres joven no conoces los desafíos que plantea el mundo».
A pesar de lo difícil que es alcanzar la cima del automovilismo, llegar a la Fórmula 1 es, a falta de una expresión mejor, un proceso en gran medida preestablecido, aunque brutal.
Russell y todos sus compañeros siguieron los mismos pasos en la resbaladiza escalera del automovilismo para llegar hasta donde están ahora. Antes de cumplir los 10 años, empiezas recorriendo el país con tus padres para participar en carreras de karting de categorías inferiores. Si tienes suerte, puede que ganes alguna y subas así el primer peldaño de la escalera. A partir de ahí, quizá pases a los campeonatos nacionales —otro peldaño más— y después viajes aún más lejos, hasta Europa, para intentar ganar un campeonato internacional —otro peldaño más arriba—.
Después, siempre que tengas lo necesario (además de los medios económicos para costear todo esto), pasas a la Fórmula 4, luego a la Fórmula 3, después a la Fórmula 2 y, por último, a la Fórmula 1, una cima que muy pocos pilotos tendrán la oportunidad de alcanzar. «Somos 20 personas en todo el mundo», afirma Russell. «Si no se te presenta una oportunidad cuando eres un piloto joven, se te pasa el momento y pierdes el tren. Para poder entrar, primero tiene que marcharse un gran piloto. Creo que eso es algo que la gente no acaba de comprender».
Con 14 podios y dos victorias en las 125 carreras que ha disputado en la F1 hasta el momento de escribir estas líneas, Russell ha obtenido mejores resultados que muchos de sus compañeros. Pero aún está muy lejos de las asombrosas cifras que avalan el éxito en este deporte de su compañero de equipo, de mayor edad. Hablamos de los 201 podios, 105 victorias y siete títulos del Campeonato Mundial de Pilotos logrados por Sir Lewis Hamilton en sus 353 carreras en la F1.
Pero este momento marca el final de la etapa de Hamilton y Russell como compañeros de equipo, ya que Hamilton se separa de Mercedes para fichar por Ferrari de cara a la temporada 2025. «Ha sido un auténtico privilegio compartir estos últimos tres años con él y he aprendido muchísimo de Lewis: es una persona muy inspiradora y un piloto excepcional», explica Russell. Sin embargo, la relación entre Lewis Hamilton y Mercedes no ha sido precisamente idílica durante los últimos tres años. «[Mercedes y Hamilton] han cosechado muchísimos éxitos juntos, pero en estos últimos tres años no hemos tenido éxito. Él no ha ganado las carreras que quería ganar y yo tampoco he ganado las que quería, así que estamos rompiendo el molde».
Aunque ese «cambio de molde» ha causado un gran revuelo en el mundo del automovilismo, Russell no lo ve como algo negativo. En marcado contraste con el siete veces campeón del mundo de 39 años, Mercedes ha encomendado a Andrea Kimi Antonelli, de 18 años, la misión de devolver a la potencia alemana a lo más alto del podio. «Ahora tenemos una dinámica diferente, ya que yo soy el mayor de los dos pilotos y también el que tiene más experiencia», afirma Russell.
Elegir a Antonelli como nuevo compañero de equipo de Russell fue una decisión audaz por parte de Mercedes. Han pasado de contar con un profesional curtido a apostar por un piloto relativamente desconocido que es 20 años menor que Sir Hamilton. Para ponerlo en contexto: Antonelli tenía dos años cuando Hamilton ganó su primer Campeonato Mundial en 2008. Russell, por su parte, solo tenía 10.
«Cambiar el enfoque cuando no ha funcionado durante estos últimos tres años no es nada malo», razona Russell. «La verdad es que tengo muchas ganas de ver cómo se desenvuelve un chico tan joven. Solo soy ocho años mayor que él, aunque todo el mundo habla como si yo fuera el veterano del equipo. ¡Tengo 26 años!», afirma el británico.
«Recuerdo cómo me sentía cuando tenía 18 años, ya sabes, lleno de confianza, arrogancia, ingenuidad e ilusión. Pero es un piloto excepcionalmente rápido y no me cabe duda de que me obligará a mantenerme alerta». Dado que la temporada 2024 concluye en Abu Dabi en diciembre, tanto Russell como Mercedes ya tienen la vista puesta más allá. Aunque en 2025 Antonelli y Russell afrontarán juntos su primera temporada completa, 2026 será el gran hito para todos los implicados en este deporte, ya que los cambios en el reglamento prometen alterar el orden de la parrilla.
Pero, hasta entonces, Russell tiene algo de tiempo para disfrutar de las ventajas de este deporte antes de que el circo vuelva a ponerse en marcha en marzo de 2025. El joven de Norfolk cambió una infancia «normal» por pasar tiempo en el circuito antes de cumplir los diez años, pero no duda de su elección profesional. «Para mí, no ha habido sacrificios», afirma Russell sin vacilar. «Son decisiones. Yo quería ser piloto de Fórmula 1, y eso era mucho más importante para mí que salir a tomar algo los fines de semana durante mi adolescencia, o incluso ahora», insiste.
Es una claridad de ideas que no todos los pilotos comparten; algunos se detienen a pensar en la pregunta mucho más tiempo que Russell, lo que sugiere que el camino que han seguido en la vida no fue del todo elección suya. Pero ese no es el caso de Russell. «Yo quería esto y fue decisión mía», asegura.
Quizá sea fácil tener tanta confianza cuando está claro que la apuesta ha salido bien. Pero, para las decenas de miles de pilotos que no consiguen llegar a la F1, debe de ser muy duro aceptar todo el tiempo sacrificado. Aunque el futuro de Russell en la F1 parece asegurado, al menos por ahora, este es un deporte despiadado que deja a innumerables pilotos por el camino.
Aun así, Russell parece estar disfrutando de las otras ventajas de la vida de piloto, en particular de la larga relación que tanto él como Mercedes mantienen con Tommy Hilfiger. «Llevamos con Tommy desde que tengo memoria», afirma Russell. «Me ha abierto las puertas a un mundo creativo que antes desconocía por completo y en el que ni siquiera había pensado», admite.
«La moda no es algo en lo que pensara cuando tenía 18 años y empezaba en la Fórmula 1. Ni siquiera me planteaba el impacto que tendría en mí como persona, pero con los años he aprendido que mi forma de vestir influye muchísimo en mi confianza y en cómo me percibe la gente». Con el éxito arrollador de series de Netflix como Drive to Survive, los pilotos de F1 están más en el punto de mira que nunca. Es cierto que las generaciones anteriores de pilotos gozaban de fama —por ejemplo, Michael Schumacher, Sir Jackie Stewart y Sir Stirling Moss—, pero los de hoy están a merced de un documental que se parece más a un programa de telerrealidad, con millones de personas juzgando tanto su rendimiento en la pista como sus decisiones de estilo de vida fuera de ella.
Russell es plenamente consciente de esta desconcertante situación. En una entrevista con The Athletic a principios de este año, Russell reveló el lado más oscuro de la fama que ha adquirido al ganarse la vida compitiendo por todo el mundo. «Hay mucho odio y negatividad. Y es casi imposible evitarlo», afirmó al ser preguntado por las redes sociales. «Da igual de quién se hable; diría que el 50 % de las veces es algo negativo. Me cuesta bastante entenderlo», añadió. Aunque competir a velocidades vertiginosas y representar a gigantes mundiales de la moda por todo el planeta resulta sin duda glamuroso, los pilotos actuales tienen que lidiar con presiones completamente nuevas fuera de la pista, en un mundo cada vez más dominado por las redes sociales. «Cuando entras en un circuito y tienes los ojos del mundo puestos en ti, además de cientos de fotógrafos y cámaras por todas partes, necesitas sentirte bien con lo que llevas puesto», admite Russell. «Cuando era más joven, nunca fui consciente del impacto que tiene la moda ni de lo que supone salir a veces de mi zona de confort. Ese ha sido uno de los aspectos realmente positivos de trabajar con Tommy», revela.
A pesar de lidiar con el lado más oscuro, Russell no da señales de querer bajarse del tren de la Fórmula 1, al menos mientras dependa de él. Convencido de que su momento en la élite de este deporte aún está por llegar, Russell —al igual que sus otros 19 compañeros— tiene la vista puesta en el título mundial. «Michael Schumacher llevaba cinco temporadas en Ferrari cuando ganó su primer campeonato, pero todos recordamos a Michael Schumacher y los años gloriosos de Ferrari», me recuerda. «Por supuesto, me habría encantado haber conseguido más a estas alturas, pero, dada la situación en la que me encontraba, no creo que pudiéramos haber logrado mucho más y, por eso, estoy muy satisfecho».
Con un puñado de victorias en su palmarés y, si todo va bien, Russell está preparado para conseguir más trofeos con Mercedes en las próximas temporadas. Sin embargo, si su recién adquirido estatus como piloto más experimentado del equipo no da resultado, siempre puede volver a sus raíces. «Si no fuera piloto de carreras, probablemente me habría dedicado a algún tipo de actividad agrícola», dice, haciendo una breve pausa. «Es a lo que siempre se dedicó mi padre».
Pero, de momento, el piloto de 26 años no piensa demasiado en la vida más allá del paddock. Al fin y al cabo, George Russell es de los que ven el vaso medio lleno.
Este reportaje se publicó originalmente en nuestro número de invierno de 2024. Puedes leer más sobre él aquí.
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