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Ethan Slater habla sobre el papel de su vida en Wicked

Ethan Slater habla sobre el papel de su vida en Wicked

Gentleman’s Journal conversa con el actor de Wicked sobre su papel de Boq en la adaptación cinematográfica de Jon M. Chu del musical de Broadway, la fama y sus proyectos paralelos

Ethan Slater está sentado en su soleado apartamento de Nueva York mientras se conecta a Zoom. «Puedo verte, pero no te oigo, ¿tú me oyes?», dice entre risas el actor de Wicked —desconcertado por lo que está pasando— mientras unos auriculares con cable le cuelgan inertes de las orejas. El pánico se refleja en su afable rostro. Quizá lleve demasiado tiempo en Oz y haya olvidado cómo se usa Zoom. ¡Es posible! «¡No lo entiendo! Voy a desconectarme y volver a entrar, ¡esto me está confundiendo! ¡Lo siento!»

Segundo intento y ya está todo listo. Nos saludamos, nos reímos de lo que acaba de pasar y empezamos a charlar un par de días después del estreno europeo de Wicked en Londres. Aunque no lo parezca, Slater debe de estar agotado. Ha recorrido el mundo a toda velocidad en una gira rosa y verde: Los Ángeles, Sídney, Nueva York, Londres. Da igual la ciudad: el tren bala de Wicked (en sentido figurado, aunque tampoco sería descabellado teniendo en cuenta el presupuesto de marketing global que parece tener la película) hacía parada allí y su deslumbrante reparto se apeaba. «Ha sido algo totalmente nuevo», me cuenta con dulzura cuando le pregunto qué tal ha sido embarcarse en una auténtica gira promocional para dar a conocer la película más importante del mundo en estos momentos. «Pero algo nuevo muy bueno», añade radiante el actor de 32 años.

Es casi como la calma que precede a la tormenta que lleva a Dorothy hasta Oz en la película original. Wicked se estrenará al día siguiente en el Reino Unido y otros países. En el momento de redactar esta entrevista, Wicked ha recaudado 164,2 millones de dólares en todo el mundo durante su primer fin de semana. Para ponerlo en perspectiva, Los miserables, protagonizada por Anne Hathaway, Hugh Jackman, Russell Crowe y compañía, recaudó 103 millones de dólares. Wicked se ha convertido, en dos días, en el musical más taquillero de la historia, batiendo además otros 16 récords. «Nunca imaginé que llegaría a ser tan grande», afirma Slater mientras hablamos de la inevitable popularidad de la película. Se la ha comparado con Barbie por su grandiosidad, pero el fenómeno y la expectación que ha generado solo son comparables a los de la saga Harry Potter . «Por un lado, supongo que había algún indicio, ya que Wicked es un coloso del teatro y yo solo esperaba que lo hicieran bien. Pero no creo que haya forma de imaginar que algo en lo que trabajas pueda tener semejante repercusión, incluso antes de estrenarse. Su magnitud y envergadura son inconcebibles».

Dos días antes de nuestra conversación, desfiló por la verdísima alfombra del estreno de Wicked en el lluvioso Southbank londinense. Fue una auténtica locura. Había fans en los puentes intentando vislumbrar al estelar reparto, mientras el aire se llenaba de cánticos de «Ariana Grande». «Hace unos meses le dije a Jeff: “Tú ya has pasado antes por algo así, ¿qué debería esperar?”, y él se limitó a responder: “Pues no lo sé”. No sé si lo decía en serio o si simplemente estaba siendo encantador, pero me hizo sentir mejor», revela Slater. «Si Jeff Goldblum también está aprendiendo día a día a lidiar con toda esta locura y todo esto es nuevo para él, quizá así es como debe ser», reflexiona.

Slater se une a un reparto estelar en la adaptación cinematográfica del musical de Broadway dirigida por Jon M. Chu, que sirve de precuela de la entrañable El mago de Oz. Ariana Grande interpreta a Glinda, la bruja buena, mientras que Cynthia Erivo encarna a Elphaba, la protagonista de piel verde. Goldblum da vida al Mago, y Michelle Yeoh interpreta a Madame Morrible, de la ficticia Universidad de Shiz, en la Tierra de Oz. Jonathan Bailey cambió el vestuario de Los Bridgerton por uno algo más extravagante para interpretar a Fiyero. Y Slater encarna a Boq, un Munchkin enamorado cuyo amor por la Glinda de Grande no es correspondido.

El camino de Slater hasta convertirse en Boq para millones de espectadores de todo el mundo comenzó muy pronto. «Ya sabía que Ari y Cynthia habían conseguido los papeles protagonistas», cuenta el actor nacido en Maryland al hablar del proceso de audición. «Más de un año antes de que me eligieran, estaba sentado en una cafetería con mi hermana, que es una gran fan de Wicked, y abrí Twitter mientras ella iba a por nuestras bebidas y vi el reparto. Recuerdo que me volví hacia ella y le dije: “Esto es brillante, es jodidamente perfecto”. Había visto a Cynthia en El color púrpura y, por supuesto, sabía quién era Ariana. Fue una elección inspirada. Y, sinceramente, mola que se haya demostrado que tenía razón».

Naturalmente, lo primero para Chu y su equipo fue elegir a las protagonistas. Wicked se estrenó en el teatro Gershwin en octubre de 2003, con Kristin Chenoweth —la actriz que inspiró a Schwartz al componer la partitura original— en el papel de Glinda e Idina Menzel, recién salida del musical Rent, en el de Elphaba. No tardaron en hacer suyos dos de los papeles más famosos de la historia de Broadway. «La verdad es que no recuerdo haber pensado mucho en ello, pero sí que los rumores llevaban circulando una eternidad, sobre todo en la comunidad de Broadway», dice Slater sobre la adaptación cinematográfica. «La gente siempre dice: “Ah, ¿te has enterado de que van a hacer una película de esta obra y que han fichado a tal para dirigirla?”. Es como imaginar qué actores podrían interpretar los papeles en el futuro, y yo nunca le di demasiada importancia a nada de eso».

Boq siempre fue el personaje al que Slater, que estudió Ciencias Políticas y Arte Dramático en el Vassar College de Poughkeepsie, Nueva York, quería optar. «Vi Wicked en 2004, cuando acababa de estrenarse, con mi clase del instituto», cuenta. «Hicimos una excursión de un día para verla y recuerdo que cantamos las canciones de vuelta. No até cabos hasta hace un par de días, pero fuimos a verla porque aquel año los alumnos de quinto y sexto representaron El mago de Oz y yo hacía de Mago». Un par de años después, Slater decidió presentarse a una audición para interpretar a Boq en Broadway, pese a no tener experiencia en musicales sobre un gran escenario. «Unos años después ya había visto la producción bastantes veces y me presenté a una audición para Boq, pero no me dieron el papel», dice con timidez. «Recuerdo que estaba muy orgulloso de mí mismo y aún conservo correos de un amigo preguntándome qué tal había ido la audición final, y yo le decía: “Sí, no me lo dieron, pero creo que me gané a algunos de los presentes”».

Pero lo irónico es que quienes le dijeron que no entonces son los mismos que esta vez, en 2024, le han dicho que sí. «Es la misma oficina de casting que se encargó de la película, pero no recordaban que había hecho una audición diez años antes y tuve que recordárselo», cuenta entre risas. «Fue bastante gracioso». Tiene una teoría sobre por qué no consiguió aquel papel y, si está en lo cierto, ha aprendido de su error. «Estaba muy nervioso, solo tenía veinte años, y no paraba de llamar “Munchkin Town” a “Munchkin Land”. Me pararon y me dijeron: “Lo estás haciendo genial, pero sigues diciendo ‘Munchkin Town’ en vez de ‘Munchkin Land’, y es una parte muy emblemática que tienes que decir bien”», explica Slater. «Y en la siguiente toma decía: “No soy libre de abandonar Munchkin Town”».

Pero no importa que el papel de Boq en el teatro fuera a parar a otra persona ni que Slater acabara interpretando a Bob Esponja en SpongeBob SquarePants: The Broadway Musical, un papel por el que fue nominado a un premio Tony, porque será él quien encarne al Boq que la mayoría de la gente llegará a conocer y querer. Y ahora, sin duda, se siente más identificado con él. «A veces miras atrás y te das cuenta de que eres una persona distinta de la que eras a los 20 años», me cuenta. «Ahora estoy más preparado para aportar algo de mí mismo a Boq, en lugar de hacer una copia exacta de lo que ya he visto. Boq tiene muy buenas intenciones y busca una comunidad y amor. Es un buen chico que comete errores de vez en cuando. Es un personaje que aporta cierto alivio cómico, de esos que asoman la cabeza, hacen su gracia y se van. Sinceramente, el personaje de Ariana es el cómico y ella lo hace tan bien que resulta increíble, pero Boq también tiene sus momentos. Además, cuando me preparaba para la película, lo que más me llamó la atención fue lo sincero que es Boq, y cuando lleguemos a la segunda parte eso tendrá consecuencias para él. Se esfuerza muchísimo, y eso me gusta».

Para comprender plenamente a Boq, Slater cuenta que hizo todas las cosas típicas que hacen los actores antes de asumir un papel. Volvió a ver la producción de Broadway y se esforzó de verdad por entenderlo. «Conocía al personaje de cabo a rabo». ¿Qué fue lo que más le ayudó? Estar en el plató con Grande, Erivo y compañía. «Llevaba cientos de extensiones en el pelo, y luego el equipo de peluquería y maquillaje lo realzaba aún más», dice mientras juguetea con su cabello y explica que las enormes dimensiones de los decorados eran inconcebibles. «Después me ponía los uniformes increíblemente chulos de Shiz y, de repente, ya era el personaje. En el plató, tras cada esquina que doblas aparece una parte más de ese mundo mágico, y tú simplemente estás inmerso en él. Es una de esas situaciones en las que haces todo el trabajo de preparación y, cuando llegas allí, simplemente existes dentro de ese mundo. Eso lo aprendí de los demás actores, de Ari, Jonny Bailey y todos ellos, que están maravillosamente metidos en él. Completamente inmersos».

Y ahora Slater está totalmente inmerso en ello. Es consciente de que Wicked se convertirá en su vida durante una buena temporada. Este estreno es solo la primera de las dos películas que llevan a la gran pantalla el musical original de Broadway, y dentro de algo menos de 12 meses habrá otra gira promocional antes del estreno de la segunda película en noviembre de 2025. «¡Puede que para esa haya una nueva gama de colores!», dice entre risas. «Todo esto ha sido un torbellino y ha sido muy divertido, pero parece que estamos de vacaciones de verano: ahora cada uno se irá por su lado y después volveremos a reunirnos para la próxima película», comenta riendo. Es probable que su papel en Wicked también marque buena parte de su vida en el futuro, ya que conoció a su actual pareja, Ariana Grande, en el rodaje.

Cuando le preguntan cómo lleva el hecho de que la película lo haya puesto en el punto de mira, mantiene la calma. «Hay un montón de formas distintas en las que todos nos comunicamos y nos apoyamos mutuamente», afirma. «Hace algo menos de un año que terminamos de rodar y hemos seguido en contacto todo este tiempo. Marisa [Bode, que interpreta a Nessarose Thropp] y yo nos hemos estado animando mutuamente para recorrer el mundo.»

«Lo de estar en el candelero es lo que hay», dice, mirando al otro lado de la sala y estremeciéndose con dulzura cuando menciono la «fama». «Puede que algún día lleguemos a eso. Todos estamos aquí haciendo juntos algo que nos encanta y nos gustaría dejar que la película hablara por sí sola. Todos somos chicos de teatro a los que nos encanta hablar de esta película como locos, y eso hace que parezca algo pequeño y maravilloso en medio de todo el bullicio y el ruido. Es parecido a lo que ocurre realmente en Wicked, que es una película sobre dos mujeres rodeadas de mucho ruido».

Mientras se toma un descanso, trabaja en su proyecto paralelo, Marcel on the Train, junto a su amigo y director Marshall Pailet. Slater interpreta a Marcel Marceau en un reparto íntegramente judío, en una obra centrada en cómo el célebre mimo francés trasladó y salvó a decenas de niños judíos. «Ha sido realmente interesante y me está encantando hacerlo», afirma Slater.

Ahora que ha dado el salto a la gran pantalla, Slater no quiere despedirse de los escenarios (además, acaba de rodar otro proyecto y tiene varias series de televisión en marcha). Hablamos de Kit Connor, protagonista de Heartstopper, que actualmente está en Broadway, y de Tom Holland, que terminó Romeo & Juliet a principios de este año. «Esto es, sin duda, lo más importante que he hecho», afirma. «Mi trayectoria ideal sería seguir haciendo películas, pero poder representar una o dos obras de teatro al año. La verdad es que me encantan ambas cosas y siempre ha sido así».

¿Y qué obra le viene a la mente? No, Wicked. Esa ya la ha hecho. «Lo digo medio en serio, pero crecí viendo la película El violinista en el tejado, y he visto casi todas las versiones teatrales que se han representado en Nueva York», afirma con convicción cuando nuestra conversación llega a su fin. «Siempre he pensado que el papel protagonista, Tevye, lo interpreta alguien de cincuenta o sesenta años, y me encantaría ver a alguien de 38 años interpretándolo. El personaje tiene una hija de 18 años, así que ¿por qué no? No es ninguna locura. Es totalmente posible».

Por ahora, Slater está disfrutando de este pequeño respiro. Bueno, un ligero respiro. Tiene un sinfín de proyectos en marcha y, aunque la gira promocional ha terminado, pronto llegará la temporada de premios, en la que se espera que Wicked arrase. Un buen ejemplo: horas antes de escribir estas líneas, el musical recibió la cifra récord de 19 nominaciones a los Astra Film Awards, los premios de la organización anteriormente conocida como Hollywood Critics Association.

Slater también está deseando que se estrene la segunda parte. No la ha visto ni sabe cuándo lo hará. La primera parte no la vio hasta hace apenas unos meses: «¿Fue hace unos meses o unas semanas? ¡No estoy seguro! Pero sí, ¡la he visto varias veces!». El rodaje de la segunda parte de Wicked ha terminado y él, al igual que yo, siente curiosidad por ver cómo acaba todo. «Todo está listo. No sé nada de la posproducción, pero sí, ¡ya está terminada! Tengo muchas ganas».

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