
Estos son los mayores iconos de estilo de Escocia
Desde un diseñador de moda hasta un piloto de carreras, estos hombres marcan la pauta
- Texto de: Jonathan Wells
A lo largo de las décadas, Escocia ha dado al mundo a algunas figuras especialmente destacadas. Desde John Logie Baird hasta Alexander Graham Bell, le debemos mucho a este país. Pero ¿qué influencia ha tenido en nuestra forma de vestir? Puede que los inventores e innovadores escoceses sigan influyendo en nuestra vida cotidiana, pero ¿qué hay de sus iconos de estilo y del impacto que han tenido?
Sin duda, nos impresiona y nos inspira la elegancia de los escoceses más modernos. Ya sea Richard Madden o Sam Heughan, la última generación de creadores de tendencias reivindica desde los pantalones de tartán hasta el clásico kilt. Sin embargo, a continuación hemos reunido a varios escoceses que precedieron a esta nueva ola: desde hombres del mundo de la moda hasta pilotos de coches de carreras que marcaron la pauta en lo que al estilo de las Highlands se refiere…
Sean Connery, actor
Bueno, ¿por dónde íbamos a empezar si no? Tras ser elegido para interpretar a el primer James Bond oficial del cine, Connery no tardó en convertirse en un icono de estilo. Desde el traje gris de tres piezas que lució su personaje en Goldfinger (confeccionado por Anthony Sinclair) hasta su predilección personal por las chaquetas deportivas de tartán o tweed, el actor nacido en Edimburgo no solo era célebre entre los escoceses por su vestuario, sino que está ampliamente considerado como uno de los hombres mejor vestidos de todo el siglo XX.
Nuestro recuerdo más perdurable del difunto actor, y quizá su mejor momento en materia de moda masculina, fue cuando se abrochó un esmoquin por primera vez en Dr. No. Confeccionado en satén azul medianoche y con cuello chal de seda, marcó un hito en la indumentaria masculina moderna y sigue siendo una imagen de referencia para hombres de todo el mundo en cualquier ocasión de etiqueta. Pero incluso la forma de vestir de Connery en sus momentos de ocio (camisas ligeras de lino, jerséis de cuello alto y ropa de golf) ofrece valiosas lecciones de estilo.
Jackie Stewart, piloto de carreras
Ha habido momentos en los que el estilo de Jackie Stewart se ha desviado peligrosamente del buen camino (la gorra de tartán no es un accesorio que la mayoría de los hombres debería probarse). Sin embargo, en su juventud, cuando vivía entre motores y gasolina, el piloto de Dunbarton sabía combinar un conjunto casi tan bien como sabía llevar su Tyrrell 003 por un circuito de Fórmula 1.
La gorra plana siempre ha sido un elemento esencial de su estilo, aunque no adoptó el estampado de tartán hasta aproximadamente el cambio de siglo. Antes, Stewart combinaba una gorra sobria con unas robustas gafas de sol de aviador y montura gruesa, tanto a pie de pista como en sus días libres. Pero ¿cuál fue su mejor jugada en materia de moda masculina? Un traje sencillo, llevado a otro nivel gracias a un uso impecable de los accesorios, desde relojes de pulsera (el primero que tuvo fue un Rolex Day-Date de oro amarillo) hasta corbatas llamativas.
David McCallum, actor
El actor David McCallum es quizá más conocido por su trabajo en la elegantísima serie de televisión «El agente de C.I.P.O.L.». Fue durante su participación en la serie en los años sesenta —en la que interpretaba al sofisticado agente secreto ruso Illya Kuryakin— cuando McCallum llevó su estilo escocés a los bulliciosos platós de Hollywood.
Por aquel entonces, los trajes de estilo británico eran más estructurados que los holgados cortes estadounidenses, y las impecables solapas y los pantalones a medida de McCallum lo distinguían de sus contemporáneos estadounidenses. Pero no eran solo sus trajes. El actor de Glasgow, fotografiado a menudo durante los años sesenta con quien entonces era su esposa, Jill Ireland, también sabía cómo componer un buen conjunto informal. Ya fuera con prendas de punto grueso, camisas informales o incluso una sencilla camiseta blanca y lisa, siempre sabía estar a la altura de la misión (fuera o no de alto secreto…).
John Boyd, sombrerero
Cuando el sombrerero John Boyd falleció en 2018, el mundo perdió a un icono de la moda. Nacido en 1925, Boyd se formó en Londres con Aage Thaarup, sombrerero de la familia real danesa, y posteriormente se dedicó al diseño profesional de sombreros durante más de 75 años. A lo largo de su carrera, Boyd creó accesorios para miembros de la familia real británica, entre ellos Diana, princesa de Gales; Ana, princesa real; y, más recientemente, Catalina, duquesa de Cambridge.
Pero, entre bastidores, también vestía con mucho estilo. Aunque sus propios atuendos quizá carecieran de la exuberancia y el atractivo de sus sombreros más destacados, los trajes de Boyd solían lucir detalles peculiares e idiosincrásicos que dejaban al descubierto una mente sumamente creativa. Llevaba camisas llamativas, puños de chaqueta con un solo botón, pantalones de tartán y corbatas descentradas (obsérvese arriba cómo utilizaba también la corbata como alfiletero).
Tommy Armour, golfista
Apodado «el escocés de plata», Tommy Armour nació en Edimburgo y llegó a desarrollar una ilustre carrera como golfista, en la que ganó el Abierto de Estados Unidos de 1927, el Campeonato de la PGA de 1930 y el Abierto Británico de 1931. También acuñó el término «yips», que alude a la pérdida repentina e inexplicable de habilidad de un deportista profesional. Pero los «yips» no fueron la única aportación de Armour a la cultura popular: también introdujo definitivamente el estilo del golf en la moda masculina convencional.
Es un estilo que ha resurgido recientemente, pero la temprana defensa de Armour de la indumentaria clásica de golf inspiró a los hombres, tanto dentro como fuera del campo, a ponerse pantalones bombachos, lucir gorras de repartidor y hacerse con todo tipo de prendas de punto estampadas. Especialmente destacables eran las corbatas de Armour; ya fueran de seda y reversibles o de estampados llamativos y prácticamente sujetas con alfileres, nunca salía al campo sin una.
Ronald Paterson, diseñador de moda
Y luego está Ronald Paterson. Es otro nombre que probablemente nunca hayas oído, pero sin duda has visto su trabajo. Paterson, al igual que John Boyd, mencionado anteriormente, dejó Escocia siendo joven para adentrarse en el mundo de la moda londinense. En 1947 ya había abierto su propia casa de alta costura y contaba con numerosos clientes importantes, incluso de la nobleza. En 1966 recibió un premio de moda de The Sunday Times.
Pero su trabajo más impresionante quedó plasmado en el cine. Aunque vestía de forma bastante conservadora, Paterson valoraba el detalle y la precisión como nadie. De hecho, es su observancia casi servil de las reglas de la sastrería (por no hablar de su divertida y amplísima colección de corbatas) lo que le permite hacerse un hueco en esta lista. Y ese profundo conocimiento de la tradición de la moda masculina fue lo que lo convirtió en el asesor perfecto para los departamentos de vestuario. ¿Una de las películas que recurrió a su pericia en sastrería? La aclamada película de 1977 de Roger Moore, La espía que me amó.
¿Quieres descubrir más iconos de estilo? Estos son los hombres mejor vestidos del siglo XX…


