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El reloj hecho a medida de Francis Ford Coppola es el F.P. Journe más caro jamás vendido

El reloj hecho a medida de Francis Ford Coppola es el F.P. Journe más caro jamás vendido

El reloj de pulsera único de F.P. Journe perteneciente al cineasta se ha convertido en la pieza más valiosa jamás vendida por el relojero independiente, tras alcanzar un precio récord en una subasta celebrada en Nueva York...

Francis Ford Coppola hace tiempo que comprendió lo que un reloj puede transmitir en pantalla. En «Apocalypse Now», el coronel Kurtz lleva un Rolex GMT-Master marcado por la batalla; en «El padrino: Parte II», el ascenso de Michael Corleone queda discretamente señalado por un Omega Constellation. Incluso en «Megalópolis», Coppola equipa a Adam Driver con un enigmático reloj de inspiración art déco, una elección tan audaz y divisiva como la propia película.

Megalopolis también es la razón por la que el reloj más raro de Coppola salió recientemente a subasta. La película fue financiada por el propio director, lo que le llevó a desprenderse de importantes activos personales, entre ellos sus bodegas del valle de Napa y este prototipo único de F.P. Journe creado expresamente para él. Cuando el reloj salió a subasta en la New York Watch Auction XIII de Phillips en diciembre, alcanzó la cifra récord de 10,755 millones de dólares, el precio más alto jamás pagado por un F.P. Journe.

El reloj se subastó junto con otras piezas de la colección personal de Coppola, entre ellas un Patek Philippe World Time, un Breguet Classique, un Blancpain Minute Repeater y un IWC Portugieser Chronograph. Sin embargo, fue el denominado «FFC» —una pieza única creada específicamente para el director— el que acaparó todo el protagonismo en la subasta, fruto de una larga e insólita amistad con el mismísimo François-Paul Journe.

Francis Ford Coppola

Coppola conoció a Journe en 2009, cuando su esposa le regaló por Navidad un Chronomètre à Résonance de platino. Tres años después, invitó al relojero a su viñedo Inglenook, en el valle de Napa, donde conversaron sobre cine, arte y los aspectos más sutiles de la relojería mecánica. En un momento dado, Coppola planteó una pregunta insólita: ¿se había utilizado alguna vez una mano humana para indicar la hora en la esfera de un reloj?

La pregunta resultó ser un catalizador para Journe. A partir de ahí comenzó el lento y meticuloso desarrollo de lo que acabaría convirtiéndose en el FFC: un reloj que utiliza una mano humana para indicar las doce horas mediante distintas combinaciones de dedos levantados y un pulgar articulado. Sigue siendo el único reloj de F.P. Journe surgido de una idea que no fue concebida por el propio Journe; aun así, la hizo plenamente suya y dedicó años a desarrollar prototipos para materializarla sin concesiones.

Journe encontró un insólito precedente histórico en Ambroise Paré, el cirujano del siglo XVI cuyas innovaciones en prótesis de extremidades constituyeron un temprano anticipo de la ingeniería mecánica moderna. «Le Petit Lorrain», de Paré —una mano protésica articulada fabricada en hierro y cuero, cuyos movimientos se controlaban mediante engranajes y resortes ocultos—, ofrecía un paralelismo especialmente sugerente con las meticulosas construcciones mecánicas de la relojería moderna.

Realizada en metal, la mano de la esfera —un autómata arquetípico— confiere al reloj un marcado carácter retrofuturista y steampunk. Las placas superpuestas y los tornillos a la vista evocan tanto los guanteletes medievales como la maquinaria industrial. Para dotarla de movimiento, Journe adaptó su calibre Octagon 1300.3 y lo perfeccionó durante siete años, hasta lograr el efecto deseado en un perfil extraordinariamente fino de tan solo 8,1 mm.

Se fabricaron dos prototipos: uno para el propio Journe y otro para Coppola. Sin embargo, la pieza del director sigue siendo única, grabada con sus iniciales y equipada con puentes de acero. En Only Watch 2021 apareció una variante azul, y cada año se siguen fabricando ejemplares a medida para unos pocos clientes selectos. Pero es el reloj de Coppola el que cuenta la historia y, fiel a su carácter, la única razón por la que accedió a desprenderse de él fue para financiar sus propios proyectos artísticos.

«Me enorgullece apoyar plenamente la venta de este reloj a través de Phillips para financiar la creación de sus obras maestras cinematográficas», declaró Journe en el momento de la venta. «Hablar con Francis en 2012 y escuchar su idea de utilizar una mano humana para indicar la hora me inspiró a crear un reloj que jamás habría podido imaginar por mí mismo».

«Me enorgullece apoyar plenamente la venta de este reloj…»

«El reto era formidable», añadió. «Exactamente el tipo de proyecto de colaboración que me apasiona. Tras años colaborando directamente con Francis en el proceso de desarrollo, fue un gran placer entregarle el prototipo del FFC en 2021».

Coppola finalmente llevó a término Megalopolis, una película que recibió críticas dispares, pero de la que sigue sintiéndose discretamente orgulloso, sobre todo «en una época en la que tan pocos tienen el valor de ir contra las tendencias dominantes del cine contemporáneo», afirmó. El reloj FFC, sin embargo, cuenta su propia historia: la de una colaboración excepcional entre un cineasta y un relojero, y la de la paciencia, la curiosidad y la maestría artesanal que hicieron posible su creación.

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