
El elegante legado de El talento de Mr. Ripley
Un look digno de un Óscar que trasciende las tendencias
- Texto de: Finlay Renwick
Jude Law rechazó inicialmente el papel que lo convirtió en una auténtica estrella de Hollywood y en un icono de estilo imperecedero: un personaje cuyo vestuario seguimos analizando y comentando 25 años después. De hecho, lo rechazó tres veces.
Fue un agente con poca visión de futuro quien aconsejó a Law que no aceptara el papel del diletante mimado y entregado a los placeres Dickie Greenleaf en El talento de Mr. Ripley. «Fue un tipo que me había dicho: “No debería ser tan fácil. Rechaza este tipo de papeles porque van a encasillarte”», contó Law a Vanity Fair a principios de este año. «Este tipo me decía: “No lo aceptes”, y yo le creí. Le hice caso. Fui tan ridículo como para volverme hacia Anthony Minghella y decirle: “No sé si quiero interpretar ese papel. No quiero que me encasillen”».
«Obviamente, me equivocaba.
»Por suerte para nosotros y para nuestros armarios de verano, Law acabó aceptando el papel y, al hacerlo, creó uno de los grandes referentes contemporáneos de estilo masculino en la pantalla. Además, consiguió una nominación al Óscar gracias a él. En una época en la que parece que un elenco omnipresente de amigos, compañeros e incluso algún que otro grupo de enemigos se pasea alegremente por el lago de Como, Amalfi o Apulia —o por los tres sitios a la vez—, la colección de Greenleaf, compuesta por prendas de sastrería suaves y ligeramente desgastadas, pantalones cortos de pinzas, pantalones de lino, mocasines con el talón pisado y polos de punto calado, ha demostrado resistir los aspectos más voraces del ciclo de tendencias actual.
El vestuario de la película —supervisado por la oscarizada diseñadora de vestuario Ann Roth (que ya había trabajado en El paciente inglés de Minghella y se había encargado de los trajes de elegancia desaliñada y los abrigos apolillados de Dustin Hoffman en Cowboy de medianoche) y por el ayudante Gary Jones— se ha convertido en una presencia habitual en los paneles de inspiración y las listas de los más elegantes.
Desde marcas como Aimé Leon Dore hasta Drake’s y A Kind of Guise, pasando incluso por los tonos tierra de firmas tan exclusivas como Loro Piana y Brunello Cucinelli, todas tienen un toque de Ripley: ambientada en los años cincuenta, rodada en los noventa y aparentemente atemporal a la hora de retratar el placer de vestir bien bajo el sol italiano.
«Los años 50 fueron, en su mayor parte, muy aburridos desde el punto de vista visual», declaró Roth a Live Design en 2000. «En los años 40 sufrimos las restricciones de la guerra y la escasez de tejidos. Después de la guerra, Dior presentó el New Look, que resultó muy interesante por el uso de más tela, el volumen de la ropa masculina y las prendas cruzadas. Al llegar los años 50, surgió la aspiración de parecer un ciudadano respetable... Después empezó a despuntar el fenómeno de la jet set: los italianos, la Riviera, Brigitte Bardot y los Mambo Kings... Se respiraba cierto ambiente en la ciudad, relacionado con Marlon Brando y Anna Magnani, y con bailar toda la noche. Y yo estaba allí mismo».
Saltando entre Nueva York, Roma, Anzio, Isquia, Nápoles y Venecia, la película, basada en las novelas de suspense de Patricia Highsmith protagonizadas por Ripley, comienza con el torpe buscavidas interpretado por Matt Damon enfundándose una rígida chaqueta deportiva azul marino con el escudo de Princeton y adentrándose en una nueva vida de despreocupación, ascenso social y largos almuerzos en plazas adoquinadas.
Parte de la genialidad de la película reside en cómo utiliza la ropa para mostrar la incomodidad de Ripley y su posterior asimilación en el exclusivo mundo que habitan Greenleaf y su círculo de amigos privilegiados y acólitos, entre ellos un Philip Seymour Hoffman en uno de los mejores papeles de su carrera, ataviado con un repertorio de aire WASP compuesto por holgadas camisas de popelina, trajes de lino color crema y corbatas de punto. Mientras que los trajes de Greenleaf son ligeros y holgados, los de Ripley llevan hombreras y tienen un corte cuadrado; sus polos son de piqué, mientras que los de sus amigos lucen cuello abierto y tejidos transpirables (dato curioso: la mayoría de las camisas que lleva Law en la película se confeccionaron a medida, ya que Roth no encontraba opciones nuevas ni vintage que encajaran con ese estilo desenfadado).
En una escena, Ripley baja torpemente hasta las aguas cristalinas del Mediterráneo con unos zapatos brogue marrones, fuera de lugar en todos los sentidos. En otra, Greenleaf, ya sea por compasión o porque disfruta de lo fuera de lugar que está su nuevo juguete, interviene: «Ponte alguna de mis cosas. Ponte lo que quieras. Casi todo es antiquísimo». En otra, se ofrece a llevarlo a Battistoni, su «sastre favorito de Roma».
«Mi trabajo consistía en mostrar a Dickie, un chico muy acomodado, en Europa, con una asignación muy ajustada, pero llevando un estilo de vida sensacional», dijo Roth. Ripley es harina de otro costal. «Tenía que presentar a este chico llegado de Estados Unidos como la persona más convencional del mundo —añadió—, tanto para reflejar su inseguridad a la hora de vestir con un mínimo de extravagancia como para dejar claro que no tenía un duro. Viene de Princeton y es muy de la Costa Este estadounidense, pero viste de Sears».
Consigue el look
A pesar de todos nuestros esfuerzos, para los hombres vestirse durante los meses de verano sigue siendo un proceso a menudo complicado que puede acabar rápidamente haciéndote parecer un niño de 11 años de vacaciones con su familia (desde luego, no lo digo por experiencia propia... desde luego que no). Encontrar unos zapatos que no sean Birkenstock, unos pantalones que sirvan para salir a cenar durante una noche intensa en Liguria y una camisa que no sea de cuello campamento y estampado floral... ¿Cómo remangarse para que quede perfecto? ¿Cuál es la americana adecuada... si es que quieres llevar americana?
Veinticinco años después, El talento de Mr. Ripley sigue teniendo todas esas respuestas y muchas más. Y ahora, ¿dónde he aparcado ese Alfa Romeo rojo de época?
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