
Cómo la camisa Oxford se convirtió en un símbolo de estilo
Un favorito del estilo universitario: la camisa Oxford
- Texto de: Zak Maoui
Probablemente pensarías que, al ser una de las prendas más conocidas del repertorio masculino, la camisa Oxford tendría una historia de origen deslumbrante. Por desgracia, no es así. A diferencia del mocasín Penny, que, según se rumorea, fue diseñado como calzado informal para el rey Jorge VI, la camisa Oxford no cuenta con una historia de cuento de hadas sobre cómo cobró vida. En realidad, sus orígenes se remontan a la Escocia del siglo XIX, y no a los venerables salones de la Universidad de Oxford, como muchos han llegado a creer.
En realidad, la camisa Oxford con cuello abotonado se confeccionó con uno de los cuatro tejidos creados por una fábrica textil escocesa, cada uno de ellos bautizado con el nombre de una prestigiosa universidad. La tela Oxford está hecha con hilos de algodón y presenta un marcado entramado de tipo cesta que, a su vez, resulta transpirable y, por lo general, resistente a las arrugas. Los otros tejidos eran Harvard, Cambridge y Yale, pero quedaron reducidos a meras notas a pie de página en la historia de la moda masculina. Solo el Oxford ha resistido el paso del tiempo y se ha convertido por derecho propio en un icono del fondo de armario.
Inventada para los jugadores de polo del Raj británico, en parte gracias a la transpirabilidad antes mencionada, la camisa Oxford acabó siendo adoptada por todo hijo de vecino. La camisa Oxford —normalmente con cuello abotonado, aunque no siempre— terminó llegando, como no podía ser de otra manera, a las cuatro universidades que tuvieron un pequeño papel en su historia. Se convirtió en una prenda emblemática del estilo preppy estadounidense: se llevaba en las escapadas por los frondosos campus de las grandes universidades del país y pasó a ser un símbolo de la estética de la Ivy League. Los estudiantes la combinaban con pantalones chinos holgados y mocasines. Las corbatas se llevaban tanto flojas como bien anudadas. En la década de 1950, figuras como Paul Newman y Clark Gable la catapultaron a la fama, antes de que marcas como Ralph Lauren y J Crew, que hicieron del estilo preppy su negocio, la sacaran de los campus universitarios y la llevaran a las tiendas. Era la prenda predilecta tanto de los estadounidenses que pasaban sus vacaciones navegando en yate frente a la costa de Cape Cod como de los hombres de negocios que querían vestir de traje.
Hoy en día, la camisa Oxford sigue más vigente que nunca y ocupa un lugar en el armario de todo hombre. Esto se debe, en parte, a Tyler, The Creator, que ha hecho suyo el estilo preppy. Junto con los cárdigans en tonos pastel, los mocasines bicolor y los pantalones cortos chinos, la camisa Oxford se ha convertido en una pieza clave de su característico uniforme. También se debe al resurgimiento del estilo preppy en la moda generalista, que cobró aún más impulso gracias al taquillazo de 2023 Saltburn. La camisa Oxford es ahora un símbolo tanto del hombre acomodado como de quienes rehúyen las normas del buen vestir. «La Oxford, que antes era simplemente un básico formal que solía llevarse con traje y corbata, se ha convertido en un auténtico camaleón del armario, capaz de adaptarse a todas las estaciones», afirma Alex Kessler, editor de noticias de moda de British Vogue. «Desde luego, tiene el potencial de alcanzar el nivel de elegancia propio de la etiqueta, si la ocasión lo requiere. Pero también ofrece una versatilidad sobria. Con unos pequeños ajustes —desabrochada, por fuera del pantalón (preferiblemente ambas cosas a la vez, si me preguntáis)—, combina sin esfuerzo con prendas inesperadas, como pantalones cortos (ya sean de vestir o de baloncesto) y zapatillas de padre, aportando una frescura poco convencional a cualquier look».
Ralph Lauren sigue situando la camisa Oxford en el centro de su marca, adornada con su logotipo de Polo como muestra de la importancia de esta prenda para su longevidad e identidad. Temporada tras temporada, las camisas de Luca Faloni se confeccionan en lino pensando en costas más cálidas que las nuestras, lo que las convierte en prendas imprescindibles para las vacaciones. Muchas marcas de moda generalistas también se han rendido a la Oxford, algo más de cien años después de que empezara a fabricarse. Las versiones de Jacquemus son extragrandes y lucen los logotipos de la firma gala, todo un reclamo para los amantes de la moda masculina, mientras que Thom Browne, el maestro estadounidense del estilo universitario más heterodoxo, ha acortado las mangas de sus camisas Oxford de inspiración colegial para adaptarlas al verano. Drake’s y Aimé Leon Dore —esta última, posiblemente la marca más cool del planeta— han hecho un buen negocio vendiendo camisas Oxford clásicas, tanto lisas como de rayas, para llevar con jerséis de cachemira sobre los hombros y pantalones chinos de corte amplio. Más o menos como las lucían Paul Newman o Clark Gable en su época. Esto es, en sí mismo, un reflejo del carácter atemporal de la camisa Oxford, tantos años después y durante muchos años más.
New & Lingwood
Camisa entallada de algodón y lino con rayas anchas azules y blancas, cuello St James y puño sencillo
Este artículo se publicó originalmente en el número de primavera de 2024 de Gentleman’s Journal.
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