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En el interior del Carlton Cannes, la joya de la Costa Azul

Venerado por estrellas de cine y presidentes durante más de un siglo, este hotel recientemente renovado combina la joie de vivre de la Belle Époque con una artesanía impecable y una grandeza contemporánea

Está en la Costa Azul, en plena Croisette de Cannes, en el corazón del mundo, en un entorno verdaderamente excepcional. Icónico, majestuoso y eternamente contemporáneo. Está en el Carlton Cannes.

Como uno de los primeros destinos turísticos modernos del sur de Francia, Cannes empezó a ganar popularidad a principios del siglo XX, cuando la aristocracia europea comenzó a pasar los inviernos en la costa mediterránea y surgió la nueva moda de los baños de mar. Con vistas al prestigioso paseo marítimo de La Croisette, finalizado en 1872, el Carlton Cannes fue el primer hotel de lujo que abrió sus puertas en la ciudad, en 1913, y acogió a la élite de la época, desde estrellas de cine hasta presidentes. A lo largo de los últimos 110 años, se ha convertido en un hotel ilustre con muchas historias que contar.

En efecto, todas las grandes historias comienzan como historias de amor o escándalos, y el origen del Carlton Cannes entrelaza ambos. El gran duque Miguel Mijáilovich de Rusia, nieto del zar, había huido de Rusia —y había sido desterrado— para vivir su amor prohibido con la condesa Sophie von Merenberg, una «plebeya» y nieta del novelista Pushkin. Como los hoteles de Cannes no satisfacían sus exigencias en cuanto al nivel de confort que deseaba ni a los eventos que quería celebrar durante sus estancias en la Riviera francesa, decidió financiar prácticamente toda la construcción del hotel, que recibió el nombre de Carlton, cuyo significado en escandinavo es «hombre libre».

Desde su inauguración, el Carlton Cannes ha sido escenario de numerosos acontecimientos destacados e hitos históricos, como la primera conferencia de la Sociedad de Naciones en 1922; el primer uso oficial de pistas de tenis de tierra batida tuvo lugar en la pista central del Carlton durante la final del Torneo de Cannes de 1926; Alfred Hitchcock rodó Atrapa a un ladrón, protagonizada por Grace Kelly y Cary Grant, en el Carlton en 1954; y, en noviembre de 2011, cuando Cannes acogió la Cumbre del G20, Barack Obama eligió alojarse en una suite de la quinta planta del Carlton Cannes. Todo ello antes de que el hotel celebrara su centenario en 2013. Y no podemos recorrer la inimitable historia del Carlton sin hablar del Festival de Cannes, el acontecimiento cinematográfico más glamuroso del mundo. Las celebridades que acuden año tras año nunca brillan tanto como cuando se encuentran en pleno corazón de la Costa Azul, junto al hotel más legendario de Cannes.

Grace Kelly con Gordon White (presidente de Hanson Industries) y Gladys de Ségonzac (diseñadora de vestuario), en la terraza del hotel Carlton Cannes durante el Festival de Cannes de 1955

Grace Kelly, Gordon White (left), chairman of Hanson Industries, and Gladys de Ségonzac (right), costume designer, on the terrace of the hotel at Cannes Film Festival, 1955

Creado por el Gobierno francés en 1939, el Festival de Cannes alcanzó su plena consolidación en 1946. Ese año, el Carlton acogió a tan solo ocho periodistas. Hoy en día, 5.000 periodistas de más de 90 países acuden a Cannes para ofrecer una cobertura mediática internacional del festival de cine que rivaliza con la de los Juegos Olímpicos y supera a la del Mundial de fútbol.

Para hacerse una idea de la enorme magnitud del evento, durante el Festival de Cine de Cannes, el Carlton gestiona actualmente: 800 kg de langostas, 15 kg de caviar, 30 toneladas de frutas y verduras, 10.000 desayunos, 60.000 piezas de repostería, 1.500 ramos de flores y 5.000 botellas de champán.

En medio del ajetreo del Festival de Cannes, donde las estrellas se reúnen para asistir a entrevistas exclusivas con la prensa en un entorno excepcional, el legendario Carlton permanece imperturbable, y algunas de las celebridades más destacadas, desde Julia Roberts y Quentin Tarantino hasta Steven Spielberg, se han alojado en el hotel o han posado ante él.

Alfred Hitchcock durante el rodaje de «Atrapa a un ladrón», 1954

Alfred Hitchcock during filming ‘To Catch a Thief’, 1954

Tras una ambiciosa renovación de dos años, la gran dama de la escena hotelera de Cannes ha resurgido de una transformación trascendental, lista para escribir el próximo capítulo de su historia. Epítome de la elegancia, la espectacular fachada Belle Époque del establecimiento, flanqueada por dos cúpulas, ha sido restaurada de forma magistral, insuflando nueva vida a esta joya histórica y preservando con gran destreza sus célebres elementos. Nada menos que 750 profesionales de distintos oficios y artesanos trabajaron para devolverle todo su esplendor al hotel.

El Bar°58 del hotel Carlton Cannes

Bar°58, Carlton Cannes

Con 332 habitaciones —72 de ellas con vistas al mar— y 37 residencias, Carlton Cannes, A Regent Hotel ha sido reinventado por el prestigioso interiorista francés Tristan Auer, en colaboración con el especialista en restauración y arquitecto Richard Lavelle, y se le han añadido dos imponentes alas que abarcan 20.000 metros cuadrados. Además, la famosa inscripción «Carlton Hotel», situada en lo más alto de la fachada y visible en el horizonte, ha sido restaurada para devolverle exactamente el aspecto que tenía cuando el hotel abrió sus puertas en 1913.

Una composición de lámparas de araña Venini de cristal de Murano, inspiradas en el art déco, adorna el vestíbulo del hotel, mientras que las lámparas del Grand Salon han sido restauradas por expertos artesanos que también trabajaron en el Palacio de Versalles. En el suelo del vestíbulo se colocaron a mano piezas de loza y mármol de Carrara en forma de abanico, y unas piezas de cerámica raku decoran la nueva barra como si fueran un rompecabezas.

El diseñador Tristan Auer comentó: «Desde el principio, la idea ha sido preservar con maestría este emblemático edificio protegido y, al mismo tiempo, crear una obra maestra contemporánea. El principal objetivo era aportarle un toque moderno y refinado. La inspiración para esta transformación surgió de los suntuosos símbolos de la Riviera francesa, como los colores cambiantes del litoral mediterráneo y los fascinantes movimientos de la brisa marina. El espíritu y la dulzura de la Riviera francesa están presentes en todo momento. Estas ideas cobraron forma gracias a la incomparable pericia de los artesanos del lujo. Tuve la suerte de que estos artistas plasmaran maravillosamente mis ideas e intenciones».

Una cosa es segura: el Carlton Cannes trasciende su condición de mero hotel; es una presencia recurrente y un testigo de la historia, y seguirá siendo confidente de escenas ocultas y momentos secretos durante muchos años.

Este reportaje se publicó originalmente en el número de verano de 2023 de Gentleman’s Journal. Más información aquí…

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