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Un caballero y un collar
El eterno, asequible y, por qué no decirlo, elegante relojero suizo se guarda un as bajo la manga con puño francés
- Texto de: Alex Doak
Desde el momento en que el actor británico Daniel Ings irrumpe en el rodaje en Le Locle, la ciudad natal de Tissot, de estilo modernista y situada en lo alto de las montañas del Jura, su reloj se convierte en un mentor inesperado. Le reprende, pero también le recuerda que respire entre toma y toma.

«Tranquilo, Daniel. La impulsividad no es propia de un caballero».
Es una muestra de ese humor típicamente suizo, digamos, «excéntrico», pero la campaña audiovisual que acompaña al lanzamiento del Tissot Gentleman 38 mm Automatic, ahora en un tamaño más reducido, capta con ingenio aquello que encarna un reloj de pulsera clásico, perfectamente equilibrado y «como es debido».

Al hablar con la estrella de The Marvels (2023) y de The Gentlemen (2024) —como no podía ser de otro modo—, un plano subjetivo con voz a través del cristal de zafiro resume, con un leve toque de absurdo, la calma que el movimiento fluido de un segundero puede infundir a quien lleva el reloj.
Especialmente cuando se enmarca con unas proporciones que, de no tratarse de un círculo, podrían considerarse la «proporción áurea» en una escala que va de lo discordante a la perfección.

No hay nada más constante y satisfactorio. Al fin y al cabo, si te has olvidado el libro para el metro, acabarás inevitablemente mirando tu muñeca. Ochenta veces al día, según la sabiduría popular, siempre que sea analógico, fiable y, por irónico que parezca, tenga un diseño atemporal.

Eso es exactamente lo que Tissot ha conseguido al reducir el tamaño de su Gentleman de 40 mm a 38 mm, en un oficio y un género en los que 2 mm marcan la diferencia. Además, en su interior late el mecanismo «Powermatic 80», preparado para el futuro y desarrollado por Swatch Group, la empresa matriz de Tissot: 80 horas de reserva de marcha, aprovechadas con una precisión infalible gracias a una espiral de volante «Nivachron» que oscila como un péndulo circular y ofrece una resistencia al magnetismo, los golpes y los cambios de temperatura líder en su categoría.
Por muy elegante que sea el Gentleman, tanto por su diseño como por su propio nombre, todo lo anterior convierte esta actualización de 38 mm en una opción infalible para el día a día, ya sea con traje entre semana o con chándal el fin de semana.
Al adaptarse a una mayor variedad de tamaños de muñeca (lo que lo sitúa de lleno en un terreno neutro en cuanto al género), la reducción de 2 mm mantiene la estética depurada que convirtió al Gentleman de Tissot en todo un referente desde su lanzamiento en 2019. Aún fabricada en acero inoxidable y de diseño discreto (con un sobreprecio de unos mil euros por un bisel de oro), la caja combina acabados cepillados y pulidos que realzan un perfil más estilizado sin que apenas se perciba: tal es el brillante juego de ilusionismo de la aristocracia relojera suiza y sus artesanos del metal.
Cuatro opciones de color para la esfera simplifican la elección: plateado, negro, azul y verde. Combinan con cualquier elección de vestuario y, además, presentan un acabado rayos de sol piramidal que juega con la luz, junto con índices horarios aplicados y agujas tipo daga revestidas de Super-LumiNova para garantizar la visibilidad cuando el despertador suena especialmente temprano.
Lo tiene todo bajo una apariencia engañosamente sencilla: ventana de fecha enmarcada y, además, fondo de caja transparente. Pero, dejando a un lado la estética (y, lo sentimos, los ingenieros de Tissot aún no han conseguido crear una esfera capaz de ofrecer asesoramiento profesional con la misma claridad que el cristal), lo que hace que el Gentleman del señor Ings sea una opción redonda y perfecta es su precio de partida de 690 £.

Ya se trate de los aranceles estadounidenses o del precio del oro, la histórica manufactura relojera de Le Locle hace gala de una sensatez poco común, mientras sus coetáneas siguen inflando los precios ante la incertidumbre. O, dicho de otro modo: mucho cine de vez en cuando, pero nada de subidas desmesuradas.
Tissot Gentleman 38 mm Automatic, desde 690 £ con brazalete de acero, luciendo ahora mismo en la muñeca de Daniel Ings



