
Reloj de la semana: Laurent Ferrier Classic Origin Beige
Creado para conmemorar el decimoquinto aniversario de la marca, el Classic Origin Beige de Laurent Ferrier es una lección magistral de relojería independiente y discreta.
- Texto de: Harry Jarman
Uno de los lemas de nuestra revista es «para los entendidos». Es una máxima que tenemos muy presente a la hora de elegir los temas sobre los que escribimos. En el ámbito de la relojería, en particular, nos mantenemos muy fieles a este lema y apostamos por las firmas más independientes y quizá menos conocidas. Los relojes Laurent Ferrier encajan perfectamente en esta categoría, ya que, «para los entendidos», un Laurent Ferrier es la máxima expresión de distinción.
La manufactura suiza independiente se ha labrado una reputación basada en la sobriedad, más que en la ostentación. Una de sus últimas creaciones, el Classic Origin Beige, es quizá la expresión más pura de esa filosofía hasta la fecha.
Se creó para conmemorar el decimoquinto aniversario de la marca. El nuevo Classic Origin no pretende reinventar un diseño ya consagrado, sino que lo hace evolucionar con sutileza. La conocida caja de 40 mm con forma de guijarro, cuyas suaves curvas se inspiran en las piedras pulidas por el agua, se presenta por primera vez en un cálido oro rojo 5N, combinado con una discreta esfera opalina de color beige. La paleta cromática es de una belleza extraordinaria.
La esfera de tono crema está enmarcada por una minutería de ferrocarril marrón, salpicada de discretos números rojos que aportan el contraste justo sin alterar el sereno carácter del reloj. Las características agujas Assegai de Laurent Ferrier están elaboradas en oro rojo a juego.
Al darle la vuelta al reloj comienza el verdadero espectáculo. Bajo el fondo de caja de zafiro queda a la vista el calibre de cuerda manual LF116.01, un movimiento que encarna el enfoque obsesivo de Laurent Ferrier hacia la relojería tradicional. Con puentes arenados revestidos de rodio negro, biseles pulidos y tornillos con acabado espejo, cada superficie ha sido meticulosamente trabajada a mano. En el plano mecánico, incorpora un volante de inercia variable con espiral Breguet y ofrece una reserva de marcha de 80 horas. El característico sistema de trinquete de lámina larga de Laurent Ferrier proporciona una experiencia de cuerda sumamente táctil, acompañada de un sonido nítido y satisfactorio.
El reloj se completa con una correa de nobuk color moca cosida a mano y forrada de Alcantara, que se abrocha mediante una hebilla de ardillón de oro rojo de 18 quilates. La combinación funciona realmente bien.
Para los coleccionistas más experimentados, es un nuevo recordatorio de por qué Laurent Ferrier sigue siendo uno de los nombres más respetados de la relojería independiente. Para todos los demás, supone una introducción a ese tipo de lujo discreto reservado, en gran medida, «para quienes saben apreciarlo».



