
Penfolds estrena un cortometraje en homenaje a los 75 años de Grange
Dirigida por el galardonado Alexis Gómez, The Memory of Music es una oda al vino más admirado de Penfolds…
«¿Oyes ahora la música?». Esa es la última frase que se pronuncia en un nuevo cortometraje de Penfolds, creado por el galardonado director Alexis Gómez. Y no cabe duda de que él la oye —cada nota y cada floritura—, pues anteriormente ha dirigido videoclips para artistas internacionales como la grecosudanesa Marina Satti, la hondureño-estadounidense Empress Of y la banda mexicana de rock alternativo Porter.
Penfolds también escucha la música. Este mismo año, la bodega australiana anunció una nueva colaboración con el artista local nominado a los Grammy Troye Sivan —la última incorporación a su lista de colaboradores oficiales tras el nombramiento del diseñador de moda urbana Nigo en 2023.
Pero este tipo de alianzas creativas llevan mucho tiempo siendo fundamentales para la marca. Desde 2012, el artesano de la madera Andrew Bartlett crea cajas conmemorativas para sus lanzamientos más ambiciosos, y en esta última colaboración visionaria Gómez introduce a la bodega en el mundo del cine. El cortometraje se titula «La memoria de la música» y es una «exploración cinematográfica» de Grange, la máxima expresión de la filosofía de Penfolds de ensamblar vinos de múltiples viñedos y regiones, y un vino que este año celebra su histórico 75.º aniversario.
La escena comienza con una pareja en una frondosa cafetería junto al mar. Los acompañamos mientras, ante una botella de Grange, recuerdan el verano en que se conocieron, bailando en un velero. Es una historia encantadora, pero quizá la del propio Grange eclipse el flechazo de la pareja. La historia de este coupage, en el que predomina la shiraz, comenzó cuando el legendario enólogo jefe de Penfolds, Max Schubert, viajó a Burdeos en 1950 y regresó con la intención de crear una añada australiana experimental que pudiera «mantenerse viva durante un mínimo de veinte años».
De vuelta en su tierra natal, Schubert comenzó a experimentar con uvas procedentes tanto de Morphett Vale como del hogar espiritual de Penfolds, la emblemática finca Magill Estate, situada a las afueras de Adelaida. Combinó la tradición con las técnicas francesas que acababa de descubrir, apoyándose en los conocimientos del prestigioso químico enológico Ray Beckwith. Juntos crearon la primera añada de Grange hace ya 75 años, en 1951.
¿Y el nombre? Se eligió en honor a los fundadores de la marca, el doctor Christopher Penfold y Mary Penfold, emigrantes ingleses que fundaron la bodega en 1844 y vivieron al pie de la cordillera Mount Lofty, en Grange Cottage.

Y, sin embargo, a diferencia de la pareja del nuevo cortometraje de Gómez, lamentablemente no fue amor al primer sorbo entre Grange y el consejo de administración de Penfolds. En 1957, cuando Schubert presentó su vino en una cata ante la alta dirección y un reducido grupo de expertos, recibió críticas tan desfavorables que Grange quedó aparcado indefinidamente.
Por fortuna, Schubert no se dejó amedrentar. Durante los años siguientes, el tenaz viticultor se entregó a una serie de misiones vinícolas clandestinas y llevó los experimentos de Grange bajo tierra —literalmente—, refugiándose en las bodegas de Magill Estate para mantener su proyecto en secreto.
En colaboración con Jeffrey Penfold Hyland, por entonces heredero de Penfolds, Schubert elaboró tres añadas «ocultas» de Grange (1957, 1958 y 1959) y, para 1960, había logrado convencer al consejo de administración de su visión. Grange perduró y emprendió el camino que definiría su legado, una trayectoria de 75 años que continúa hasta nuestros días.



Al igual que la pareja de «The Memory of Music», es el cortejo y la química entre elementos dispares y singulares lo que hace cantar a Grange. Procedentes de distintas parcelas, las excelentes uvas Shiraz se unen en armonía para componer un vino rico y estructurado, célebre por su complejidad aromática, su fruta exuberante, sus taninos sedosos y sus sutiles notas de roble americano.
Estas características se intensifican aún más mediante una fermentación parcial en barrica y alrededor de un año y medio de crianza en roble, mientras que una cuidadosa guarda en botella permite que el vino siga evolucionando. Es una sinfonía de complejidad, un coro de sabores cuya sucesión de añadas se ha mantenido ininterrumpida desde aquel primer experimento de hace tres cuartos de siglo.
El cortometraje (que puedes ver íntegramente más arriba) es un acertado homenaje a 75 años de momentos marcados por Grange y acompaña a nuestra pareja mientras describe el recuerdo de una canción a través de palabras, emociones y experiencias compartidas. Gómez nos muestra fugaces imágenes de flores, cortinas, vestidos y uñas pintadas, todo ello en rojo Grange. Y el conjunto nos recuerda que, ya sea una melodía medio olvidada o una copa servida con generosidad, el más mínimo detalle puede abrir la puerta a momentos de nuestro pasado.
La primera frase de la película refleja la última: «¿No dijiste que la música es como un recuerdo?». Con tantas historias entrelazadas en la larga, ilustre y perdurable trayectoria de Grange, bien podría decirse lo mismo del vino.
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