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Jacob Elordi se toma al pie de la letra sus patillas de Cumbres borrascosas

Jacob Elordi se toma al pie de la letra sus patillas de Cumbres borrascosas

En la 75.ª edición del Festival Internacional de Cine de Berlín, Elordi estrenó un nuevo look

Jacob Elordi es conocido sobre todo por medir 1,96 metros, su pelo despeinado y sus dotes interpretativas. Pero ahora el actor de Saltburn ha añadido otro tema de conversación a la lista: unas patillas de boca de hacha perfectas. Esta semana, durante la 75.ª edición del Festival Internacional de Cine de Berlín, donde asistió a una proyección de The Narrow Road to the Deep North, Elordi estrenó un nuevo look: unas patillas muy pobladas que harían que Elvis o Luke Perry, de Sensación de vivir, se pusieran verdes de envidia. Además, se había dejado crecer el pelo rizado hasta casi rozarle los hombros.

Es un cambio atrevido respecto a la imagen a la que nos tiene acostumbrados Elordi. Salvo alguna que otra aparición en la alfombra roja con una barba poblada, suele lucir el rostro bien afeitado y un tupé perfecto.

Al parecer, su nuevo look se debe a su próximo papel protagonista en Cumbres borrascosas. Con estreno previsto para febrero de 2026, Elordi interpretará a Heathcliff en la adaptación cinematográfica de la epopeya de 1847 de Emily Brontë, dirigida por Emerald Fennell, que también contará con Margot Robbie en el papel de Catherine Earnshaw. Como bien sabrá cualquier amante de la literatura, Heathcliff es el antihéroe arquetípico de la literatura inglesa. Famoso por su compleja ira, Heathcliff también se caracterizaba por sus enormes patillas, como se ha visto en interpretaciones anteriores de actores como Laurence Olivier, Richard Burton y Timothy Dalton.

«Al general Ambrose Burnside, graduado de la Academia Militar de los Estados Unidos y oficial del Ejército estadounidense hasta 1853, debemos el nombre que reciben esas finas mechas de pelo, a menudo indomables, situadas junto a las orejas. Antes de la Primera Guerra Mundial, varias ramas de las fuerzas armadas permitían llevar vello facial, y Burnside lucía el suyo sin complejos: un bigote tupido y unas patillas rebeldes. Las patillas se popularizaron en los años 60 gracias a los icónicos estilos de Elvis Presley y The Beatles, pero siguieron evolucionando con tendencias como las patillas anchas de los 70 y las discretas patillas degradadas de los 90 y los 2000», explica Luke Davies, cofundador de la barbería Supply 91.

Pero no hace falta disfrazarse de Heathcliff, Burnside o Paul McCartney para probarlas. «Las patillas pueden cambiar por completo un look y ayudar a enmarcar el rostro, especialmente en quienes tienen facciones más redondeadas o suaves», explicó Davies a Gentleman's Journal. «También aportan un toque retro. Las patillas hacen que la barba y el bigote parezcan más cuidados e intencionados, en lugar de elementos inconexos. Tanto si optas por un degradado sutil como por un estilo más llamativo, pueden complementar una gran variedad de cortes de pelo, realzar el look y aportar personalidad».

Pero, a diferencia de Burnside y Elordi, Davies explica que las patillas pueden arreglarse para dar un toque más moderno. «Creo que la mejor forma de llevar las patillas es mantenerlas proporcionadas con respecto al corte de pelo», afirma. «Los estilos desenfadados o con textura, como el mullet y los cortes mod, combinan bien con unas patillas más pobladas, mientras que los cortes más pulidos y los degradados quedan mejor con unas patillas perfiladas o degradadas. Es esencial arreglarlas con regularidad para evitar que parezcan descuidadas y desaliñadas. Además, definir su forma puede favorecer las facciones del rostro».

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