
Estos son los personajes más elegantes de Wes Anderson
Estas son seis de las creaciones mejor vestidas del guionista y director, justo a tiempo para preparar Halloween…
- Texto de: Jonathan Wells
Si eres conocido por crear obras cinematográficas excéntricas y eclécticas, es probable que tus peculiaridades vayan más allá de la cámara. Y Wes Anderson, el hombre detrás de Los Tenenbaums: Una familia de genios, Viaje a Darjeeling Limited y Fantástico Sr. Fox, lo demuestra con cada traje de pana de colores vivos que se abrocha y cada corbata de punto que se anuda.
Pero el aclamado autor no se guarda para sí todas esas prendas tan estupendas. Visionario del cine del siglo XXI, el director viste a cada uno de sus personajes con atuendos inconfundibles, tan impactantes visualmente como sus célebres decorados simétricos. Y, ya sea en una película reciente (atención al conjunto vaquero de Rupert Friend en Asteroid City) o en un cortometraje menos conocido (ver a Jason Schwartzman vestido de cuero amarillo en Castello Cavalcanti es todo un espectáculo de estilo), Anderson nunca defrauda.
Así que, aunque eso hace que resulte un poco difícil elegir solo unas cuantas de sus creaciones mejor vestidas, hemos hecho todo lo posible a continuación...
Herbsaint Sazerac, La crónica francesa
El alma libre y tocada con boina de la película de Anderson de 2021, Herbsaint Sazerac —el personaje de nombre estrafalario interpretado por Owen Wilson—, es un reportero ciclista que, según se dice, está inspirado en el escritor real Joseph Quincy Mitchell, quien escribió para The New Yorker. Pero también luce y encarna muchas de las señas de identidad estilísticas presentes en el conjunto de la obra de Anderson.
There’s the corduroy trousers, a material favoured by the director in his own off-duty moments. There’s the choice of brightly coloured socks (perfect for tucking those trousers into while riding). And then there’s that beret – the zhush atop a fittingly French wardrobe. Other than the hat, it’s quite an unassuming look, but as confident and comfortable a style as any of Anderson’s characters.
Dmitri, The Grand Budapest Hotel
Anderson’s most-acclaimed film to date, 2014’s Oscar-nominated The Grand Budapest Hotel is not short of big style swings. And, though honourable mentions must go to Ralph Fiennes’s stiffly starched Gustave H, and the safari-suited author embodied briefly by Jude Law, it is Adrien Brody’s villainous Dmitri who steals the show.
Y lo hace con una contención extraordinaria: todas y cada una de las prendas que luce abrochadas el personaje de Brody son de un negro intenso y oscuro. Con toques militares, su vestuario se compone principalmente de camisa y corbata bajo un amplio abrigo, con un pañuelo de bolsillo perfectamente colocado. Y, como último detalle siniestro, un atrevido anillo llamativo. Minimalismo amenazante en su máxima expresión.
Klaus Daimler, Life Aquatic con Steve Zissou
The 2004 comedy-drama is awash with wonderful clothing. Whether it’s Cate Blanchett’s cargo jacket or Jeff Goldblum’s dastardly dashing wardrobe, there are once again almost too many styles to select from. But Willem Dafoe’s self-assured twist on his crew uniform (the film largely takes place on ageing research vessel the Belafonte), is as memorable as the film’s soundtrack, which features several of Seu Jorge’s beautiful Portuguese David Bowie covers.
El llamativo tono azul de este uniforme se ve realzado por unas franjas de un color más oscuro. Pero el jersey de cuello vuelto a juego de Dafoe le aporta aún más estilo. Los pantalones cortos son muy cortos, el gorro es de un color vivo y lleva pompón, y las zapatillas de caña alta (los demás miembros de la tripulación llevan modelos de caña baja, que Adidas comercializó en una edición limitada tras el estreno de la película) confieren a Dafoe un aire atlético. Además, lleva dos relojes de pulsera (uno de ellos es un antiguo Vostok Amphibia soviético).
Richie Tenenbaum, The Royal Tenenbaums
It could have been Owen Wilson’s rootin’-tootin’ Eli Cash. It could have been Danny Glover’s dapper Henry Sherman. It perhaps even should have been Royal Tenenbaum himself, played by a perennially pinstriped Gene Hackman. But we’ve plumped for a younger member of the Tenenbaum clan: tennis prodigy Richie, trendily embodied by Luke Wilson.
¿Por qué? Porque Richie sigue siendo la imagen imperecedera de esta obra cinematográfica fundamental, que además supuso el primer acercamiento de Anderson a los premios Óscar. Con su pelo alborotado, sus gafas de sol tintadas de montura gruesa y su cinta de rayas, el personaje alcanza la categoría de icono incluso antes de que termine su barba; así que esos conjuntos (que suelen combinar ropa deportiva vintage con prendas de sastrería texturizadas) no son más que un aliciente añadido.
Howard Billingsley, Moonrise Kingdom
Pese a todo su encanto pintoresco y adorable, «Moonrise Kingdom» es una de las películas más olvidables de Anderson. Así que tiene sentido que, de esta cinta que pasó desapercibida, hayamos elegido a un personaje que aparece en un visto y no visto. Con apenas unos minutos en pantalla, el señor Billingsley, interpretado por Larry Pine, es el antiguo padre de acogida de nuestro protagonista, Sam Shakusky, un huérfano de 12 años. Y viste bien.
Fíjate en esa sobrecamisa: los bolsillos de parche y los grandes cuadros amarillos combinan a la perfección con los tonos luminosos de su cocina e incluso con el color de su teléfono. Los pantalones anchos con el bajo vuelto tienen un aire hipster similar, mientras que los calcetines blancos y las botas de montaña rematan el conjunto. Puede que sea un personaje secundario, pero es imposible pasar por alto la fuerza de semejante estilo.
Wes Anderson, Mi vida, Mi tarjeta
Anderson is no stranger to adverts. He once directed Brad Pitt in a commercial for SoftBank, shot Adrien Brody for an H&M Christmas campaign, and cast Léa Seydoux in a Prada promo. But his most striking short was an American Express ad in 2006, in which the director himself attempts to explain his unique approach to movie-making.
Es una versión intensificada y exagerada de la realidad, en la que Anderson parodia su propio estilo cinematográfico hasta en la ropa. Y, con una sahariana con cinturón, un pañuelo estampado al cuello y una gorra de béisbol bordada, encarna a la perfección el kitsch más propio de Anderson. Autorreflexivo y totalmente eficaz.
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