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En colaboración conMerz b. Schwanen
Cómo Merz b. Schwanen construyó una marca moderna a la manera tradicional

Cómo Merz b. Schwanen construyó una marca moderna a la manera tradicional

En un momento en que la moda avanza más rápido que nunca, esta marca recientemente resucitada recurre a maquinaria de época y técnicas artesanales tradicionales para diferenciarse del resto...

Hay un antiguo proverbio alemán —«was lange währt, wird endlich gut»— que podría traducirse aproximadamente como «si se le da el tiempo suficiente, al final todo saldrá bien». O, dicho de forma más sencilla: lo bueno se hace esperar. Es una llamada a la calma, una petición de paciencia y un recordatorio de que actuar con la debida diligencia es, casi siempre, la verdadera clave del éxito.

Pocas personas en el mundo de la moda lo entienden mejor que el matrimonio formado por Gitta y Peter Plotnicki. En abril de 2010, la pareja encontró por casualidad una camiseta Henley en un mercadillo de Berlín. Parecía bastante corriente, el tipo de prenda que todos llevamos durante uno o dos años antes de sustituirla. Pero esta se resistía a desaparecer. Al examinarla más de cerca, descubrieron además que no tenía costuras laterales, una característica que despertó el interés de la pareja. La observaron aún más detenidamente: aquella camiseta interior con botones en la parte delantera era más resistente y consistente que las Henley modernas. Impecablemente conservada, resultó ser una auténtica camiseta Henley de trabajo de 1911: tenía cien años y aún se mantenía en muy buen estado.

Intrigados, los Plotnicki rastrearon sus orígenes hasta los Alpes de Suabia, en Alemania, antaño un importante centro de fabricación textil. Un productor local de ropa interior les habló de la rica historia de la región y los invitó a entrar en una fábrica abandonada de Albstadt, donde descubrieron imponentes vestigios del pasado: auténticas máquinas analógicas de tejido circular loopwheel (un tipo poco común de máquina de punto circular), algunas de las cuales databan de finales del siglo XIX.

Con 1.000 diminutas agujas que giran continuamente alrededor de un cilindro, las máquinas de tejido loopwheel funcionan de forma muy similar a las modernas máquinas de tejido circular, pero con un recorrido vertical del hilo que permite obtener un tejido sin costuras laterales. La pareja quedó fascinada. Decidieron averiguar todo lo posible sobre estas 32 máquinas originales, con un siglo de antigüedad, y sobre la marca a la que habían pertenecido.

El nombre de aquella marca, antaño famosa en toda Alemania, era Merz b. Schwanen —una empresa de confección fundada por Balthasar Merz en 1911, el mismo año del que databa la propia camiseta Henley del mercadillo—. Durante décadas, la empresa de Merz había fabricado camisetas Henley y ropa interior en telares circulares, utilizando aquellas máquinas de lento funcionamiento (tejían alrededor de un metro de tejido por hora) para crear este tejido de punto de gran calidad, resistente y con una textura inconfundible.

Pero Merz b. Schwanen, pese a su ritmo pausado, su constancia y su calidad superior, se vio duramente golpeada por una industria dominada por modas cada vez más fugaces. Lastrada por la globalización y por la creciente dependencia de las marcas rivales de la externalización, le resultó imposible seguir adelante. En 2005, la empresa —que aún pertenecía a la familia Merz— cerró. Por desgracia, aquella máxima sobre la perseverancia y la atención al detalle ya no bastaba.

Pero los Plotnicki tenían un plan. Seguían valorando la importancia de hacer las cosas sin prisas, y la familia Merz dio a la pareja tanto su visto bueno como el derecho a utilizar el histórico nombre de Merz b. Schwanen. Si alguien podía mantener vivo su legado familiar, tejido con tanto esmero, merecía la pena intentarlo. Y, aunque tardaron todo un año en conseguir que las máquinas volvieran a funcionar a pleno rendimiento, al final la espera de la pareja dio sus frutos: llegaron esas cosas buenas y prendas aún mejores.

En 2011, la marca se relanzó en una feria comercial de Berlín, el mismo lugar donde aquella camiseta Henley vintage había dado comienzo a la aventura de los Plotnicki. Diseñada en Berlín y confeccionada en telares circulares en Albstadt, la colección de debut, denominada «THE ORIGINALS», rendía homenaje a los estilos atemporales de la ropa de trabajo de antes de la guerra, elaborados de forma auténtica y cuidadosamente adaptados a los gustos actuales.

Desde entonces, Merz b. Schwanen ha crecido y, hoy en día, todas las prendas confeccionadas en Alemania forman parte de la gama THE ORIGINALS, para la que la marca sigue siendo propietaria de las instalaciones de producción originales y continúa gestionándolas. Pero la marca también colabora con empresas familiares de Portugal que priorizan la calidad para crear nuevas colecciones, y ha lanzado prendas en colaboración con diseñadores como Junya Watanabe y con marcas que van desde Monocle hasta Four Seasons Hotels and Resorts.

Más de una década después del inicio de su segunda etapa, también han surgido las nuevas prendas estrella de la marca, a las que denomina «FAVORITOS DE TODOS LOS TIEMPOS». Entre ellas hay una sencilla camiseta de tirantes de algodón acanalado, una camiseta ligera de manga larga y la «215», la camiseta insignia de Merz b. Schwanen y la prenda de manga corta que luce Carmy Berzatto, el chef interpretado por Jeremy Allen White en The Bear.

En cada prenda encontramos un último detalle tradicional: las etiquetas tejidas. Cada una se confecciona con una tarjeta perforada a mano en un telar histórico del siglo XIX, otro gesto de reconocimiento al pasado y la última puntada, firme y elegante, de ese enfoque basado en que «lo bueno se hace esperar».

Por supuesto, Merz b. Schwanen ofrece mucho más que estos básicos de categoría superior, pero la calidad es el hilo conductor de todas las propuestas de la marca. Cada colección se basa en materiales naturales de alta calidad, cuidadosamente seleccionados teniendo en cuenta la sostenibilidad y el bienestar animal. Los jerséis están confeccionados en pura lana merina, mientras que algunos modelos de cárdigan presentan refinadas mezclas de merino y cachemira, y las chaquetas de trabajo y los pantalones chinos están elaborados con una sarga verdaderamente resistente y duradera. Los colores son discretos y los cortes, atemporales.

Y, quizá lo más importante, puedes imaginar que cada prenda durará un siglo, como aquel hallazgo del mercadillo. Con tiendas insignia en Berlín y Nueva York, y distribuidores seleccionados en todo el mundo — desde Londres hasta París y más allá —, estas nuevas prendas siempre están a tu alcance.

Merz b. Schwanen

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